24 de abril de 2026
{}
Clima

El clima cambia: más lluvias, riesgo agropecuario y la amenaza de El Niño

Otoño más húmedo, riesgo de heladas y señales de El Niño en Argentina. El nuevo escenario climático impacta en el agro y eleva la alerta por eventos extremos.

Por Marcelo López Álvarez

El conjunto de indicadores climáticos, tanto locales como internacionales, dibuja un escenario de transición que podría derivar en un otoño más húmedo de lo habitual y en la posible reaparición del fenómeno El Niño hacia la primavera-verano. Este panorama mantiene en alerta al sistema agropecuario argentino, por sus implicancias directas sobre la producción y el ambiente en amplias regiones del país.

El diagnóstico combina observaciones regionales con proyecciones globales y permite anticipar un contexto dinámico, con efectos concretos en la actividad rural y en las condiciones climáticas generales.

Transición climática y el escenario inmediato

El ingeniero agrónomo Omar Puig, de la Agencia de Extensión Rural Bandera (Santiago del Estero), explicó que durante el trimestre abril-mayo-junio se consolida una transición hacia condiciones neutrales del sistema ENOS (El Niño–Oscilación del Sur), luego de una fase débil de La Niña. Según los modelos climáticos, dinámicos y estadísticos, existe cerca de un 80% de probabilidad de que este estado neutral se mantenga en el corto plazo.

En paralelo, las lluvias registradas a mediados de abril en las principales zonas sojeras, sumadas a nuevos eventos previstos, están agravando los problemas de anegamiento y saturación de suelos. Este exceso hídrico complica la logística rural y retrasa el avance de las labores agrícolas.

Hacia fines de abril y comienzos de mayo se espera un descenso térmico significativo, aunque sin riesgo inmediato de heladas. Luego, una estabilización atmosférica (con jornadas más frescas y cielos despejados) podría abrir una ventana operativa para retomar la cosecha de soja en los lotes donde el terreno lo permita.

Tendencias para el trimestre y el invierno

Las proyecciones para el trimestre en curso indican entre un 40% y 45% de probabilidad de lluvias por encima de lo normal, junto con una chance similar de temperaturas superiores al promedio histórico. Este patrón refuerza la perspectiva de un otoño con mayor disponibilidad hídrica.

De cara al invierno, se espera un comportamiento dentro de parámetros normales en cuanto a precipitaciones. Sin embargo, no se descarta una mayor frecuencia o intensidad de heladas, lo que introduce un riesgo adicional para ciertos cultivos y sistemas productivos.

La posible reaparición de El Niño

En el mediano y largo plazo, los modelos climáticos muestran una creciente probabilidad de desarrollo de un evento El Niño de intensidad débil hacia la primavera y el verano. Aun así, los especialistas advierten que persiste un margen importante de incertidumbre.

Para que el fenómeno se consolide no alcanza con el calentamiento del Pacífico ecuatorial: también es necesario el llamado acople atmosférico, vinculado a cambios en la circulación de los vientos alisios. Sin ese proceso, los efectos sobre las lluvias pueden ser más limitados o demorados.

Históricamente, El Niño suele favorecer mayores precipitaciones en la región central, la pampa húmeda y el Litoral, mientras que en el noroeste argentino y zonas como Santiago del Estero o Cuyo los impactos tienden a ser más tardíos o incluso deficitarios en las primeras etapas.

Tormenta - Lluvias - Mendoza
El clima de otoño más húmedo y con lluvias por la llegada del El Niño

El clima de otoño más húmedo y con lluvias por la llegada del El Niño

Escenario global y riesgos asociados

A nivel internacional, las señales del océano Pacífico refuerzan la hipótesis de un cambio de fase. El fenómeno El Niño (caracterizado por el aumento de la temperatura superficial del mar y alteraciones en la circulación atmosférica) tiene efectos globales, modificando patrones de lluvias y temperaturas.

Aunque algunas proyecciones han sugerido la posibilidad de un “Súper El Niño”, los datos actuales no respaldan ese escenario. Las estimaciones indican una probabilidad cercana al 61% de ocurrencia, pero apenas un 25% de que alcance intensidad fuerte.

Incluso en versiones moderadas, el impacto puede ser relevante. El Niño suele implicar mayor energía en la atmósfera, lo que se traduce en eventos extremos más frecuentes: lluvias intensas, crecidas de ríos y olas de calor prolongadas.

Para Argentina, esto se traduce en una señal húmeda más marcada en el noreste, con posibles excesos de precipitaciones durante la primavera y el verano. Desde el punto de vista productivo, el efecto es dual: puede aliviar déficits hídricos, pero también incrementar el riesgo de inundaciones en zonas ya saturadas.

Impacto sobre el agro y las áreas urbanas

El sector agropecuario es uno de los más expuestos a estas variaciones. Los excesos hídricos afectan tanto la cosecha como la sanidad animal, especialmente en sistemas ganaderos ubicados en zonas bajas o humedales. Además, la infraestructura rural enfrenta mayores exigencias por suelos inestables y caminos deteriorados.

Las áreas urbanas tampoco quedan al margen. En ciudades ubicadas en cuencas fluviales, el aumento del caudal de ríos como el Paraná o el Uruguay eleva el riesgo de inundaciones y desbordes, especialmente cuando coinciden con períodos de lluvias intensas. Históricamente, estos eventos han generado evacuaciones masivas y pérdidas materiales significativas.

Un contexto climático más exigente

El aumento sostenido de las temperaturas globales eleva el umbral de impacto de los fenómenos climáticos. En este contexto, incluso un evento de El Niño moderado puede generar efectos comparables (o superiores) a los de episodios más intensos en décadas pasadas.

La evolución de los próximos meses será clave para confirmar la trayectoria del sistema climático. La superación de la barrera de predictibilidad hacia mediados de año permitirá afinar los pronósticos y evaluar con mayor precisión los riesgos.

En síntesis, el panorama combina un otoño más húmedo, un invierno dentro de parámetros normales pero con posibles heladas más intensas, y una probable reaparición de El Niño hacia fin de año. Un escenario que exige monitoreo constante y capacidad de adaptación, tanto en el sector productivo como en la gestión territorial, en un contexto marcado además por la política del Gobierno nacional de desmantelamiento del Servicio Meteorológico Nacional.

LO QUE SE LEE AHORA
ANSES: quiénes cobran este viernes 24 de abril de 2026

Las Más Leídas

Uno de los allanamientos realizados este jueves en Guaymallén. 
El profesional presta servicios en el hospital de Malargüe.
Cambio del tiempo en Mendoza: qué depara el pronóstico para los últimos días de abril.
Mendoza de luto: Murió Oscar Puebla, figura del jazz y la música cuyana
Nuevas amenazas en escuelas de Mendoza obligan a suspender actividades estudiantiles.