Si bien la actividad económica viene dando muestras de una recuperación sostenida, con una suba del 5,7% en febrero, el consumo de alimentos continúa en baja y productos claves como la carne deben ser reemplazados por pollo o cerdo entre los sectores económicos más postergados.
En el caso de quienes están por debajo de la línea de pobreza, se nota el traspaso del consumo de carnes a variantes clásicas como los fideos, la polenta o el arroz.
Argentina atraviesa una caída en el consumo masivo en las ventas de productos básicos como alimentos, bebidas y limpieza en los supermercados y autoservicios, acumulado durante los últimos 16 meses.
De acuerdo con datos de la consultora Scentia, en 2024, el consumo acumuló una caída del 14% en marzo, y en el primer trimestre de 2025 del 8,5%.
El consumo según los niveles de ingreso
Según consultoras de consumo, las personas que tienen ingresos bajos o medios-bajos, destinan una mayor porción de sus ingresos a la compra de productos básicos.
En cambio, otros sectores expanden su consumo: los hogares con ingresos medios-altos y altos, viven una realidad diferente, dado que pueden ahorrar una parte de sus ingresos y destinarlo para la compra de productos importados o viajes al exterior.
La clase media-baja destina sus ingresos a la compra de alimentos o productos básicos.
Durante marzo, el consumo masivo mostró nuevamente una leve caída, esta vez del 0,3% en relación al mismo periodo de 2024 y acumuló una caída del 5,4% interanual.
Según un informe privado, el deterioro del consumo durante el tercer mes del año se profundizó en relación a febrero, cuando la contracción fue del 2,7% producto de la inflación en productos esenciales y la pérdida del poder adquisitivo.
La caída del consumo se produce en un contexto de renovada suba de precios. En marzo, la inflación alcanzó el 3,7%, impulsada principalmente por los rubros de educación (21,6%) y alimentos (5,9%), según datos del INDEC.
Para abril, algunas consultoras están proyectando un costo de vida del 3%.
El Índice de Precios al Consumidor acumula una suba del 8,6% en el año y un incremento del 55,9% interanual.
El consumo de carne no repunta
En este escenario, el consumo de carne vacuna volvió a caer en marzo y ya acumula 16 meses en baja.
Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra), el retroceso mensual fue del 2,7%, mientras que la caída interanual llegó al 5,4%.
El consumo promedio por habitante en el último año se ubicó en 47,8 kilos, el más bajo en tres décadas.
En enero, el registro fue de 47 kilos anuales per cápita, lo que marcó una baja del 3,2% frente al mismo mes del año pasado.
La caída también se reflejó en supermercados y autoservicios.
Las ventas bajaron 7,1% y 3,7%, respectivamente. En un contexto de inflación y pérdida del poder adquisitivo, cada vez más personas reducen la compra de carne.
Según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), los cortes registraron subas antes y después de la última devaluación. Los aumentos preventivos promediaron el 7,7%, pero luego se intensificaron.
Comparando precios de fines de marzo con esta semana, el roast beef pasó de $9.759 a $13.300 (36%), la carnaza común subió de $7.381 a $10.100 (36%), el cuadril trepó de $12.719 a $17.500 (33%) y la paleta fue de $10.152 a $13.400 (32%).
También se encarecieron otros cortes como la nalga, la bola de lomo y el lomo, con subas de entre 16% y 28%.