En el último año

Creció el consumo de bebidas, pero más la producción: ¿y el vino?

Se elaboró un volúmen de bebidas casi 10% superior el último año. La demanda tuvo un repunte inferior. La relación entre la cosecha y el consumo de vino.

Durante el último año, la producción de bebidas gaseosas, cervezas, vinos y bebidas espirituosas aumentó 9,8% en 2022. Un dato apalancado en un consumo interno, que si bien se apoyó en el turismo, restaurantes y comercios, no creció al mismo ritmo, con el vino como un caso particular, en buena medida por la evolución de los precios.

Así se desprende de un análisis realizado por Investigaciones Económicas Sectoriales (IES) que señala un aumento del 6,7% en el consumo permitió totalizar 64,4 millones de hectolitros, el mayor registro de los últimos cinco años, durante 2022. Y señala una recuperación de los canales mencionados.

En línea con la medición del Indec, la producción, en tanto, se expandió 9,8%. Aquí IES también lo atribuye a la "recuperación de la oferta" remitiéndose a la reapertura de la economía pos pandemia, desde agosto de 2021.

"Eso permitió recomponer la comercialización en los canales relacionados con el turismo, restaurantes y también con la venta en la calle" destacó el informe, aunque hace una excepción con el caso de la producción de vino.

De acuerdo al último informe de la DEIE sobre el ïndice de Precios en Mendoza, el capítulo Alimentos y Bebidas se consolida entre los 4 más inflacionarios del último año.

Vino versus cerveza

De hecho, el análisis de IES destaca que la producción de vino cerró el año con una merma de 5,6% respecto a 2021.

El sector no encara con mejores perspectiva el 2023. Es que como efecto de la fuerte merma provocada por las contingencias climáticas, la cosecha será la más pobre de las últimas 2 décadas.

Será la profundización de una tendencia en los últimos años. Tras dos magras vendimias (2020 y 2021), en 2022 la cosecha cayó 14,9% (18,9 millones de quintales), el menor volumen en seis años.

¿Y el consumo? Tras caer 11,2% en 2021, las ventas internas de vino cayeron 1,6% en 2022.

Así, el vino alcanzó un consumo total de 8,2 millones de hectolitros, aunque la demanda de varietales registró ventas récord en 2022 con 2,7 millones de hectolitros.

Dentro de ese cuadro, a la cerveza parece haberle ido mejor. Con un incremento de 4,5% en 2022, la producción totalizó 20,9 millones de hectolitros.

El rubro cervecero se vió favorecido por el efecto del Mundial de Qatar, el primero en verano, que impulsó las ventas en el último bimestre del año, también con una recuperación del segmento de cervezas artesanales.

Bebidas sin alcohol

Para las gaseosas y otras bebidas sin alcohol, el consumo interno ostentó un repunte del 9,9% respecto al año previo, con un total aproximado de 33,2 millones de hectolitros vendidos.

Aunque el análisis lo resalta como la continuidad del "robusto crecimiento de 2021", aparentemente resulta insuficiente aún.

El consumo del segmento aún se ubica por debajo del nivel de ingesta de una década atrás, con un nivel de ventas en 2022 que fue menor al del año 2018 y lejos de los niveles históricos.

Exportaciones

En cuanto a las exportaciones de bebidas, en 2022 totalizaron u$d 1005,4 millones.

La cifra representó una baja de 3,9% con respecto al año previo, mientras que en cantidades, los despachos totales de bebidas cayeron 18,5% en estos meses.

El mayor precio medio de exportación explica la menor caída relativa en valores, gracias a la venta externas de vinos varietales de mayor precio.

Luego de caer 16,6% en 2021, las ventas al exterior de vino en volúmenes se retrajeron 18,9% en 2022. Mientras que en valores, tuvieron una leve merma de 5,4% para llegar a u$d 797,6 millones en el año.

Finalmente a lo largo del 2022, se importaron bebidas por u$d 109,5 millones.

Eso equivale a 20% más interanual respecto al 2021, que a su vez había registrado un alza del 17,8%. En volúmen, las importaciones crecieron 19,9% (58,3 millones de litros).

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