30 de julio de 2026
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Ajo

Cosecha de ajo 2026: tecnología, empleo y el desafío del mercado brasileño

La mecanización promete una cosecha de ajo más eficiente, pero los cambios en la política comercial de Brasil vuelven incierto el escenario exportador.

Por Marcelo López Álvarez

Con la cosecha de ajo a la vuelta de la esquina, los productores ya arman las cuadrillas y calculan cuánto puede rendir cada hectárea. A esa cuenta, que en el ajo se hace hora por hora, acaba de sumarse una variable nueva: maquinaria capaz de reemplazar buena parte del trabajo manual que definió históricamente los costos del cultivo.

La mendocina Agrocosecha presentó una cosechadora cortadora de cuatro hilos, fabricada por la española Zocapi SA, líder mundial en maquinaria para ajo. El equipo trabaja cuatro líneas a la vez: arranca, alinea con correas, corta los tallos parejo, limpia las cabezas y las descarga en bines listos para el galpón de secado.

Menos manos, más rendimiento

La máquina suma dos desarrollos que cambian la lógica de la cosecha: un sistema de limpieza con dedos de caucho y otro de desbroce con rulos de goma, que reducen de manera notable las tareas manuales posteriores. Su capacidad de trabajo se ubica entre un 20 y un 30 por ciento por encima de los equipos anteriores, aunque exige una infraestructura de recepción y secado acorde al mayor volumen que llega ya cortado.

Para quienes prefieren el sistema tradicional con tallo, también llegaron al país arrancadoras atadoras de nueva generación, con capacidad entre un 10 y un 15 por ciento mayor.

En general, la incorporación de los avances tecnológicos permite ganar entre un 10 y un 30 por ciento de eficiencia en la temporada.

Pese a la tecnología, el ajo sigue siendo una de las actividades más intensivas en mano de obra de la provincia. Según el INTA, el trabajo manual representa el 47 por ciento del costo total del cultivo y, entre siembra, cosecha, clasificación y empaque, genera entre 8.000 y 10.000 puestos directos en los meses de mayor actividad.

La nueva tecnología puede llegar a mejorar la eficiencia de la cosecha de ajo hasta en un 30 por ciento

La nueva tecnología puede llegar a mejorar la eficiencia de la cosecha de ajo hasta en un 30 por ciento

El diente que no conoce malas cosechas

Una particularidad del cultivo explica por qué la superficie sembrada no siempre reacciona ante un mal año como cabría esperar: el ajo no se implanta con semilla convencional, sino con dientes del propio bulbo. Cuando los precios caen, buena parte de esos dientes se reserva como semilla para la campaña siguiente y la superficie puede mantenerse o incluso crecer. Después de un 2025 calificado como muy negativo, las expectativas para la campaña en curso apuntan a una recuperación.

Mendoza, subcampeón mundial

Entre 12.000 y 14.000 hectáreas cultivadas y entre 1.200 y 1.300 productores convierten a Mendoza en el principal polo ajero del país y sostienen a la Argentina como segundo exportador mundial, detrás de China. La producción nacional oscila entre 140.000 y 156.000 toneladas anuales, con ventas a más de 32 países, sobre todo aquellos donde el producto chino enfrenta restricciones de ingreso.

Brasil concentra cerca del 80 por ciento de las exportaciones mendocinas. Le siguen Europa, Estados Unidos, Taiwán y México, favorecidos por tecnologías de conservación del INTA que extienden la vida comercial mediante frío y tratamientos antibrotantes. En los mejores años, el complejo ajero superó los 150 millones de dólares exportados.

La sombra del gigante asiático

Ese liderazgo enfrenta ahora un frente de tormenta. Este año, el Gobierno de Brasil modificó la metodología de cálculo de la tasa antidumping que aplica al ajo chino, lo que abarató su ingreso al mercado brasileño y alteró lo que se perfilaba como una campaña favorable para el sector argentino.

La amenaza no distingue nacionalidades: producir un kilo cuesta unos 2,40 dólares en Brasil y 1,70 dólares en la Argentina, y ambos países compiten hoy contra un producto importado a valores muy inferiores, lo que abrió, según especialistas, un interés compartido para proteger un mercado que la producción regional podría abastecer por sí sola.

Genética con sello INTA

El salto exportador del ajo argentino, iniciado en los años sesenta, tiene un capítulo central en la ciencia local: las investigaciones de la Estación Experimental La Consulta y el histórico Proyecto Ajo del INTA, impulsado durante décadas por José Luis Burba, permitieron desarrollar variedades propias y sostener un Banco de Germoplasma considerado uno de los activos estratégicos del sector.

De allí surgieron materiales como el Colorado Gran Fuego, el Blanco Nieve, el Castaño y el Morado INTA, que junto a protocolos de calidad diferencian al producto mendocino por inocuidad, sabor y vida útil.

Una campaña con más eficiencia y nuevos desafíos

Con una base científica consolidada y un peso social que pocos cultivos igualan, el ajo mendocino llega a esta temporada con maquinaria más moderna y un mercado externo más incierto. Su suerte, como viene ocurriendo desde hace décadas, seguirá dependiendo tanto de lo que pase en el surco como de lo que se decida en los despachos de aduana de Brasil.

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