La economía volvió a tropezar en mayo y las exportaciones sostienen el crecimiento argentino
La actividad económica cayó 0,5% en mayo. Industria y la construcción siguen rezagadas, las exportaciones consolidan su papel como motor del crecimiento.
Las exportaciones se han transformado en el único tractor de la economía argentina
La actividad económica cayó 0,5% en mayo respecto de abril, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que difundió el INDEC. El dato confirma algo que ya empieza a ser un patrón: la economía argentina no logra hilvanar una recuperación sostenida y va y viene, mes tras mes, en un escenario de crecimiento bajo, volatilidad alta y las exportaciones como solitario tractor.
Con todo, el nivel de actividad se ubica 4,9% por encima de noviembre de 2023, el mes previo a que Javier Milei asumiera la presidencia. Y si se mira el promedio de los primeros cinco meses del año, la comparación contra igual período de 2025 arroja una mejora de 1,8%, números que conviven con la sensación extendida de que la recuperación tarda en sentirse en el día a día.
Un tablero sectorial más rojo que verde
Los datos analizados por IERAL de la Fundación Mediterránea advierten que el detalle por sectores complica el diagnóstico optimista. En mayo, ocho de las diez actividades económicas principales mostraron caídas, encabezadas por agro, intermediación financiera, transporte y comunicaciones. Del otro lado del mostrador, apenas electricidad, agua y gas, y la explotación de minas y canteras lograron mejoras en el mes.
La fotografía cambia si se estira el horizonte hasta noviembre de 2023. Ahí aparecen como ganadores indiscutidos la minería, con una expansión de 27,5%; la intermediación financiera, con 21,5%, y el agro, con 19%. En el otro extremo, la industria manufacturera acumula una caída de 5,7%, la construcción se hunde 13,1% y el turismo internacional retrocede 21,5%, el más golpeado de todos.
La industria sigue sin recuperar terreno
La industria merece un párrafo aparte. El índice de producción industrial de mayo quedó 4,2% por debajo de noviembre de 2023 y 5,7% por debajo de mayo del año pasado. Hubo una mejora mensual de 0,4%, pero los indicadores privados adelantados anticipan una nueva caída para junio. Once de las dieciséis ramas crecieron en el mes (se destacan industrias metálicas básicas, con 12,6%; tabaco, con 9,6%, y vehículos automotores, con 8,7%), aunque el sector todavía no recupera el nivel que había alcanzado a comienzos de 2025, antes de que la producción empezara a resbalar.
Desde el inicio de la gestión, apenas seis de las dieciséis ramas están en terreno positivo: tabaco (11,7%), refinación de petróleo (10,7%), otros equipos de transporte (7,1%) y alimentos y bebidas (5,3%). En la vereda opuesta, los textiles se desploman 37,3%, la maquinaria y el equipo caen 20,1%, el caucho y el plástico retroceden 19,5% y los productos de metal pierden 19,3%, ramas que aún no logran adaptarse a la mayor competencia importada, al consumo interno poco dinámico y a problemas de competitividad que arrastran desde hace años.
Con la industria semiparalizada y el consumo en picada las exportaciones son el único tractor de la economía argentina
El cambio que pasa casi inadvertido
El trabajo marca que, mientras la actividad interna se debate entre subas y bajas, hay un dato que empieza a reconfigurar el mapa del crecimiento: las exportaciones ya representan 24,4% del PIB, la proporción más alta en veinte años. Hay que remontarse a 2004 y 2005 para encontrar un peso semejante del comercio exterior en la generación de ingresos de la economía argentina.
El análisis destaca que la comparación tiene matices que conviene no pasar por alto. En aquellos años, la economía recién empezaba a salir de la recesión de la Convertibilidad y contaba, además, con un tipo de cambio muy competitivo. Hoy ninguna de esas dos condiciones se repite, lo que vuelve todavía más relevante el rol que están tomando las exportaciones como impulsoras del crecimiento. Si se descuenta el año 2020, atípico por la recesión previa a la asunción de Milei, las ventas externas habían oscilado en torno al 20% del producto durante la última década.
Los números del primer semestre confirman la tendencia: las exportaciones sumaron 49.454 millones de dólares entre enero y junio, un salto de más de 24% frente a igual período de 2025. Lo más llamativo no es la magnitud del incremento, sino su alcance: nueve de cada diez rubros exportadores crecieron, señal de una mejora generalizada y no de un fenómeno concentrado en uno o dos sectores.
Los combustibles y la energía lideran ese envión, con un alza interanual de 43%, seguidos por las manufacturas de origen industrial (28%), los productos primarios (24%) y las manufacturas de origen agropecuario (15%). Rubro por rubro, los que muestran caídas representan apenas el 2% del total exportado.
Un motor que todavía corre solo
Para el IERAL, la economía argentina no encontró, al menos por ahora, un sendero de crecimiento amplio y sostenido. Pero los datos de estos meses dejan la señal de que, por primera vez en mucho tiempo, el impulso viene con nitidez del sector exportador. Queda por verse si ese dinamismo logra derramarse hacia el resto del entramado productivo o si seguirá siendo, como hasta ahora, un motor que corre por su cuenta mientras el resto de la economía intenta, con dificultad, acompañarlo.