25 de enero de 2026
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Bolsillos flacos

Alerta en la economía doméstica: la morosidad en créditos personales marcó un récord histórico

Es la cifra más alta desde que el Banco Central mide la serie en 2010. Los motivos por los que los tomadores de crédito no se pueden pagar.

Por Sitio Andino Economía

La ecuación de bolsillos flacos y precios altos comenzó a impactar de lleno en el sistema bancario. Según NA, los últimos datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) confirman que la morosidad en los créditos personales rompió una barrera histórica: el incumplimiento ya supera el 10%.

Un nivel que no se registraba desde el inicio de la serie estadística en 2010. El fenómeno responde a una lógica implacable de la economía doméstica: con salarios que pierden la carrera contra la inflación y un desempleo en ascenso, las deudas financieras se convierten en el primer eslabón de corte en la cadena de pagos de las familias.

Los tomadores de crédito no pueden pagar

El informe de la autoridad monetaria, ratificado por análisis privados como el de la consultora Inserción Argentina (@iargentinag), expone que el nivel de mora continúa su tendencia alcista tanto en el endeudamiento de los hogares como en el de las empresas.

Sin embargo, el dato más alarmante se da en las líneas de consumo personal, donde el 11% de los tomadores de crédito ya no está pudiendo cumplir con sus obligaciones. Este porcentaje marca un hito negativo, superando los registros de crisis anteriores y encendiendo luces amarillas en las entidades financieras por el riesgo de incobrabilidad.

La situación refleja el agotamiento de los "ahorros" y la imposibilidad de muchos usuarios de refinanciar pasivos en un contexto donde el costo de vida absorbe la totalidad de los ingresos disponibles.

Endurecimiento de los estándares crediticios

El informe también vinculó la evolución de estos indicadores con cambios en el comportamiento de las entidades financieras. Según consignó, "en los dos últimos trimestres de 2025 se registró un endurecimiento de los estándares de originación crediticia", principalmente en el segmento de las familias y de las pequeñas y medianas empresas. El organismo describió esta dinámica como consistente con una respuesta prudencial frente al incremento del riesgo crediticio.