Maipú continúa avanzando en la consolidación de un perfil productivo distintivo vinculado al aceto balsámico, una industria que crece a nivel mundial y que podría convertirse en una nueva oportunidad para cientos de productores mendocinos.
La iniciativa busca consolidar a Maipú como referente nacional del aceto balsámico, generando una nueva cadena de valor asociada al territorio, la calidad y la producción local.
Maipú continúa avanzando en la consolidación de un perfil productivo distintivo vinculado al aceto balsámico, una industria que crece a nivel mundial y que podría convertirse en una nueva oportunidad para cientos de productores mendocinos.
La iniciativa se desarrolla en el marco del proceso para obtener la Indicación Geográfica (IG) del Aceto Balsámico de Maipú, una herramienta que busca asociar la calidad y las características del producto directamente al territorio donde se elabora.
Pero detrás de este proyecto también aparece una oportunidad estratégica para una variedad tradicional de Mendoza: la uva criolla.
Durante décadas, la uva criolla fue una de las variedades más extendidas entre pequeños productores de la provincia. Sin embargo, los cambios en el mercado vitivinícola y la caída de la demanda para determinados segmentos han generado dificultades en términos de rentabilidad y comercialización.
Frente a este escenario, especialistas consideran que la producción de aceto balsámico puede abrir una nueva alternativa de agregado de valor.
"La uva criolla tiene condiciones muy interesantes para este tipo de elaboración y puede convertirse en una gran oportunidad para muchos productores que hoy no encuentran un mercado favorable", explicó el ingeniero Alfredo Baroni, coordinador técnico del proyecto de Indicación Geográfica presentado ante el Ministerio de Agricultura de la Nación.
Baroni recordó que existen antecedentes exitosos de reconversión productiva en Mendoza. "Hay un precedente muy alentador, y es lo que sucedió con la aceituna variedad Arauco, que se pudo reconvertir en un momento en el que atravesaba una crisis similar a lo que puede estar pasando con la uva criolla", señaló.
La incorporación de esta variedad al proceso de elaboración permitiría no solo fortalecer la identidad del aceto balsámico mendocino, sino también generar nuevas oportunidades para productores que hoy enfrentan dificultades para colocar su producción en mercados tradicionales.
El departamento concentra algunas de las principales acetaias de Mendoza y desde hace varios años viene trabajando para posicionarse como la capital argentina del aceto balsámico.
La estrategia apunta a construir una identidad propia basada en el origen, la calidad, la diferenciación y el fuerte vínculo con el territorio. "El objetivo no es copiar modelos externos, sino desarrollar un aceto con identidad mendocina, utilizando nuestras uvas, nuestro clima y nuestro conocimiento productivo", destacan desde los sectores que impulsan la iniciativa.
La obtención de la Indicación Geográfica representa uno de los pasos más importantes dentro del proyecto.
Además de proteger el producto y garantizar estándares de calidad, permitirá consolidar una marca territorial asociada a Maipú y mejorar el posicionamiento en mercados nacionales e internacionales, donde la demanda de alimentos premium y productos con certificación de origen continúa creciendo.
A nivel global, el mercado del aceto balsámico mantiene una tendencia sostenida de expansión impulsada por consumidores que buscan productos artesanales, diferenciados y con identidad territorial.
En paralelo, el consumo interno también muestra señales positivas, ampliando las posibilidades para el desarrollo de nuevas unidades productivas y cadenas de valor vinculadas a esta actividad.
Desde los sectores involucrados destacan que el proyecto trasciende la elaboración de un producto premium. La iniciativa busca generar oportunidades para productores locales, diversificar la matriz agroindustrial mendocina y construir una nueva cadena de valor con fuerte anclaje territorial.
En ese contexto, la uva criolla —históricamente relegada en términos comerciales— podría comenzar a escribir una nueva etapa, transformándose en un insumo estratégico para una industria con amplias perspectivas de crecimiento y posicionamiento internacional.

