El Juzgado Contravencional de Malargüe, a cargo de la doctora María Paz Zabalegui, ordenó esta madrugada la suspensión de un festejo por el Último Primer Día (UPD), que se desarrollaba en una finca al sur de la ciudad. En el lugar había más de cuarenta menores y consumo de alcohol.
La intervención se produjo tras un llamado recibido por la magistrada desde el Centro Estratégico de Operaciones (CEO), que alertaba sobre ruidos molestos en una finca ubicada sobre calle Juan Agustín Maza, al sur de Malargüe. La advertencia había sido realizada por un vecino y, al arribar el personal policial, y de la propia jueza Contravencional, se constató que en el inmueble se llevaba adelante un festejo por el denominado Último Primer Día (UPD), tradicional celebración de estudiantes del último año del secundario.
Frente a la presencia de más de cuarenta jóvenes, varios de ellos menores de edad, y ante la constatación de consumo de bebidas alcohólicas, la jueza Zabalegui dispuso de inmediato el cese de las actividades. El operativo fue coordinado por el Juzgado Contravencional de Malargüe junto a efectivos policiales y personal de la Dirección de Diversión Nocturna.
La prioridad, explicó la magistrada, fue poner en resguardo a los adolescentes, por lo que se ordenó que los progenitores acudieran al lugar para retirar a sus hijos. Asimismo, se notificó a los padres que habrían autorizado el consumo de alcohol en menores por infracción al Artículo 97 del Código Contravencional, normativa que tiene como finalidad prevenir situaciones de violencia y proteger la seguridad pública, habilitando incluso la intervención policial.
María Paz Zabalegui remarcó ante la consulta de SITIO ANDINO que la medida no apunta a prohibir el UPD como expresión festiva, sino a evitar el consumo de alcohol por parte de menores. En este sentido, advirtió que los mayores responsables podrán afrontar sanciones económicas que parten de los 100 mil pesos.
Las multas también alcanzarán al organizador que puso a disposición el inmueble sin habilitación ni medidas de seguridad, así como a los adultos presentes que consumían alcohol. La jueza lamentó que, en muchos casos, los propios padres terminen siendo cómplices de estas situaciones, una problemática que , según señaló, se repite en Malargüe en edades cada vez más tempranas, y con mayor incidencia a partir de los 15.