En abril, Argentina mantuvo su senda y por octavo mes consecutivo mostró un saldo positivo en su balanza comercial. En esta ocasión, el superávit fue de U$S1.133 millones, consecuencia de exportaciones por un valor de U$S5.305 millones e importaciones por U$S4.174 millones. Eso sí, las exportaciones crecen poco y las importaciones se hunden en una economía que se hunde en la recesión, según destaca un informe de Abeceb.com.
Como se observa, las importaciones continúan mostrando retrocesos de la misma magnitud que los evidenciados durante marzo, con una caída interanual del orden del 31,6% (con disminuciones de los precios, del 12,7% y de las cantidades del 29,1%), en congruencia con un contexto recesivo y con un tipo de cambio que se incrementó un 4,1%. En tanto, las exportaciones no se mostraron reactivas al salto del tipo de cambio y sólo crecieron un 1,7% en comparación a abril de 2018, como consecuencia de una reducción de los precios del orden del 7,7% y un incremento de las cantidades del 10,3%.
El volumen total de comercio, U$S9.479 millones, mostró una caída del 16,2% en términos interanuales, como consecuencia de la desaceleración del comercio a nivel global con Estados Unidos y China en el centro de la disputa.
Las ventas externas de bienes argentinos encontraron en los mercados asiáticos (ASEAN, China y Corea del Sur) y de Medio Oriente (Magreb y Egipto), el mayor dinamismo. En efecto, las naciones asiáticas explicaron en su conjunto U$S1.017 millones (destacándose entre éstas las exportaciones a la República de Corea, con un aumento del 322% y a ASEAN, con un incremento del 40,3% en términos interanuales) en tanto que para el caso de Medio Oriente y Magreb-Egipto, las ventas alcanzaron los U$S687, con aumentos del 20,1% y 15,6%, respectivamente. Estos resultados contrastan con los alcanzados por los destinos usuales de los productos argentinos, como lo son el MERCOSUR y la Unión Europea, que mostraron retrocesos del 7,6% y 5,8%, respectivamente, y representaron el 33,6 % del total de las exportaciones.
Por el lado de las importaciones, se observan caídas significativas en la casi totalidad de los orígenes. Dada la importancia relativa, destacan las reducciones de compras de productos originarios de MERCOSUR (-40,6%, totalizando U$S1.186 millones), Unión Europea (-29,1%, U$S737 millones), NAFTA (-26,5%, U$S631millones) y China (-36,4 %,U$S689 millones), que representaron el 77,7% de las compras al extranjero.
Con los resultados del mes de abril, el primer cuatrimestre del año muestra un intercambio comercial significativamente menor (U$S35.836, lo que implica una caída del 16,1%) ante reducciones de las exportaciones del 1,2% y de las importaciones del 28,9%, siempre en comparación al mismo período del año 2018.
Por el lado de la inversión, la caída interanual de -42,3% en la importación de bienes de capital y de -28,2% en piezas y accesorios de bienes de capital resulta consecuente con la baja utilización de la capacidad instalada. En el mes de marzo de este año, la cifra era de 57,7% (13,6 p.p. por debajo de los niveles de marzo de 2018 y 1,4 p.p. menos que en febrero de 2019). Esto significa que la producción industrial podría ser significativamente incrementada sin incurrir en nuevas inversiones, siendo automotriz, metalmecánica y textiles las más afectadas.
Con una mayor disponibilidad de maíz de primera siembra y de mayor calidad, el ritmo de embarques al exterior del cereal fue récord en abril (4,15 millones de toneladas) y se materializa en ingresos genuinos los superiores rendimientos productivos en la región agrícola de la campaña 2018/19. Por su parte, la peste porcina africana que afecta a Asia comienza a evidenciar un impacto en las exportaciones de harina de soja: a razón de la menor demanda de alimento para la producción de cerdos. En contrapartida, esta situación refuerza la salida exportadora de carne bovina, siendo China el principal mercado con crecimiento tanto del volumen como de los precios comercializados.
Tres de las cuatro caídas interanuales de importaciones más importantes por posición arancelaria las comprenden los vehículos para transporte. Entre las tres partidas significaron U$S65 millones menos de importaciones con respecto al mismo mes del año pasado.
En abril los patentamientos de vehículos se contrajeron 51,9% con mayor caída en aquellos vehículos de origen importado (-53,7%) frente a los nacionales (-47,5%). No obstante, la dinámica negativa de las ventas en los meses venideros terminó impactando en mayor medida a la venta mayorista que se contrajo -60,3% en virtud del elevado nivel de stock con el que cuentan las concesionarias que a los niveles actuales de demanda cubre más de 5 meses de ventas, siendo que el ratio histórico para dicho indicador se ubica en el rango 2-3 meses según la fase del ciclo económico.
Por el lado de las exportaciones automotrices, abril fue un mes menos negativo de lo que fue marzo especialmente porque empiezan a recuperarse ligeramente las ventas a Brasil y se espera en los meses próximos cambie el signo de la tendencia (de negativo a positivo) por el impacto favorable de la suba de los reintegros a los envíos a MERCOSUR del 2,5% previo al 6,5%, equiparando las ventas externas a la región con aquellas correspondientes al resto del mundo.