El acusado está detenido
Femicidio en Alvear: cuando la prohibición de acercamiento no es suficiente
Lunes, 5 de noviembre de 2018
Por: Florencia Rodriguez - En Twitter: @flor_rodz

Roxana Ferreyra tenía 39 años y vivía en General Alvear. Era madre y trabajaba en una despensa. Fue asesinada este lunes por la mañana y se convirtió así en la décima víctima de femicidio de este 2018. El presunto autor de terminar con su vida es su ex pareja quien había estado bajo el régimen de prisión domiciliaria hasta el año pasado y que tenía desde entonces una prohibición de acercamiento a la mujer.

Este lunes, Roxana se levantó como cualquier otro día. Se preparó y alistó a sus hijos para llevarlos a la escuela, luego llegaría a su trabajo en moto, como era habitual, como lo indicaba cualquier inicio de semana. Sin embargo, camino a la despensa, minutos antes de que el reloj marcara las 8, fue interceptada y asesinada.

El acusado de matarla es su ex pareja, Ramón Castro, quien fue detenido en las inmediaciones del hecho. Fuentes policiales revelaron que el acusado estuvo bajo el régimen de prisión domiciliaria hasta octubre del año pasado, poco después, en noviembre, elevaron a juicio una causa en su contra por lesiones agravadas por el vínculo que había radicado Roxana.

Tras la domiciliaria, a Castro se le impuso una prohibición de acercamiento pero sin tobillera, una suerte de acuerdo teniendo en cuenta que, en caso de violar la restricción- lo que constituye un delito- puede ir preso. Nada de eso importó y el sistema falló porque lo cierto es que Roxana fue interceptada- se presume que había sido seguida- y apuñalada y el único sospechoso fue detenido en las inmediaciones al asesinato y era, justamente, su ex pareja.

Ahora bien, ¿en qué consiste el régimen de prohibición de acercamiento? ¿Funciona? ¿Es suficiente? Ramiro Villalba, abogado penalista y miembro del directorio del Colegio de Abogados de Mendoza explicó cómo funciona este sistema.

"Las prohibiciones de acercamiento son medidas que se toman en el marco de los delitos de violencia de género. Se establecen para disuadir al agresor de que se acerque a la víctima, caso contrario, se constituye un delito y por reiteración de delitos va preso", comenzó a explicar el letrado.

Y agregó: "En la mayoría de los casos, se otorgan sin pulsera o tobillera electrónica porque no hay disponibilidad. Hay que tener en cuenta que se usan para prisión domiciliaria o para protección de víctimas de violencia de género. Son medidas tuitivas, es decir, tienden a tutelar y a prevenir. Sin embargo, no garantizan totalmente la seguridad, es una prevención, puede ocurrir que llegue tarde el auxilio o que a la persona no le interese que haya prohibición de acercamiento, entre otras variantes".

Desde la experiencia que tiene un profesional que lleva años trabajando en el campo, el abogado indicó que normalmente las prohibiciones de acercamiento funcionan en el hombre promedio, en aquel "que no quiere tener más problemas". No obstante, indicó que es necesario mejorar el sistema y algunas de las propuestas que deslizó fueron: invertir en pulseras o tobilleras electrónicas dado que actualmente no son suficientes, en entregarle a la víctima un botón antipánico- como en Buenos Aires- y el diseño de buenos perfiles psicológicos de los agresores.

"El problema es que no hay una capacidad de pulseras y tobilleras, habría que invertir en eso aunque, como ya dije, no garantiza sino que tiende a disuadir. Esta medida puede complementarse con buenos informes psicológicos y psiquiátricos, todo esto está previsto en los protocolos. En el hombre promedio funcionan, dejan de funcionar en perfiles patológicos importantes. Por eso digo que por sí solas no son suficientes, esto debe complementarse con un buen perfil psicológico y un tratamiento profesional adecuado", cerró el abogado.

Sobre el perfil psicológico habló Stella Spezia, abogada y al frente de la Dirección de la Mujer de la Suprema Corte de Mendoza y aseguró que es una problemática sobre la que hay que volver a reflexionar. "Lo que hacen es querer dominar a la mujer, someterla y cuando ella se da cuenta de que no es natural y quiere romper el vínculo, la otra persona no lo acepta. Hemos escuchado a tantas mujeres que nos cuentan que les dicen: si no sos mía no sos de nadie", empezó la profesional.

Y sumó: "Por eso, extremamos todas las prevenciones cuando tras el asesoramiento nos dicen que habrá una ruptura, comienzan los rondines, que se queden con sus familiares o guiarlas a un refugio para víctimas de violencia de género, pero a veces, nada detiene a los agresores, algunos lo premeditan, planean cómo matar y lo ejecutan, generalmente, cuando están solas".

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