Cada 3 de abril, el calendario puede marcar una de las fechas más significativas del cristianismo, el Viernes Santo. Aunque no tiene un día fijo, esta jornada forma parte central de la Semana Santa y convoca a millones de fieles en todo el mundo a la reflexión, el recogimiento y la conmemoración de un momento clave de la tradición religiosa.
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Viernes Santo: se recuerda la crucifixión de Jesucristo. (Pintura de Andrea Mantegna)
Foto: web
Viernes Santo: por qué se conmemora el 3 de abril
Durante el Viernes Santo se recuerda la pasión, crucifixión y muerte de Jesucristo en el monte Calvario, un hecho central del cristianismo y parte del Triduo Pascual, que incluye también el Jueves Santo y el Sábado Santo.
Cabe destacar que esta fecha no se celebra siempre el mismo día, ya que depende del calendario lunar. La Semana Santa se define a partir del Domingo de Pascua, que se celebra el primer domingo posterior a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera en el hemisferio norte. A partir de allí se organizan el resto de las jornadas, incluido el Viernes Santo.
Este sistema fue establecido en el año 325 durante el Concilio de Nicea y continúa vigente hasta la actualidad. Por eso, la fecha puede variar entre el 22 de marzo y el 25 de abril. En 2026, el Viernes Santo coincide con el 3 de abril.
Ayuno, procesiones y más: qué actos se realizan en este día
El Viernes Santo es una jornada de recogimiento para los fieles. En la Iglesia católica no se celebra misa, sino la Liturgia de la Pasión del Señor, centrada en el relato de la crucifixión.
Una de las prácticas más extendidas es el Vía Crucis, que recrea las distintas etapas del camino de Jesús hacia la cruz a través de 14 estaciones de oración y reflexión. Además, es habitual el ayuno y la abstinencia de carne como forma de penitencia.
En distintas partes del mundo, esta fecha también se vive con procesiones, actos litúrgicos y manifestaciones culturales que buscan recordar el sacrificio de Jesucristo. Más allá de las diferencias entre denominaciones cristianas, el Viernes Santo mantiene un profundo significado espiritual que atraviesa generaciones.