Traslado histórico en Mendoza: el Niño del Aconcagua reposa en el Museo Cornelio Moyano
Tras 40 de años, el Niño del Aconcagua fue reubicado en un espacio de resguardo. Las autoridades y pueblos originarios celebraron el traslado como un acto de reparación histórica.
El Niño del Aconcagua permanecerá ahora en el Museo Cornelio Moyano, bajo resguardo y sin exposición pública
Este fin de semana, un hecho histórico tuvo lugar en la provincia de Mendoza: el traslado de la ofrenda inca del Niño del Aconcagua. El pequeño, hallado en 1985, descansará bajo resguardo y sin exhibición pública, como parte de una declaratoria mundial de Patrimonio de la Humanidad con Valor Universal Excepcional.
La ofrenda fue trasladada desde el Conicet hacia el Museo Cornelio Moyano, en un extenso trabajo conjunto entre comunidades indígenas, técnicos y especialistas de diversas disciplinas, y autoridades de Infraestructura Escolar. "Es importante destacar la mesa de diálogo y de trabajo que se construyó con las distintas comunidades de pueblos originarios de Mendoza", afirmó el subsecretario de Cultura, Diego Gareca.
Embed - A 40 AÑOS DEL HALLAZGO, EL NIÑO DEL ACONCAGUA REGRESA A CASA
El proceso se realizó cumpliendo con toda la normativa vigente, asegurando la salvaguardia integral del patrimonio y la protección digna de la ofrenda. Este traslado constituye la fase previa a su retorno definitivo a su lugar de origen, en un espacio restringido que garantiza su descanso.
La iniciativa se enmarca dentro del Proyecto Preliminar Master Plan, resultado de un largo proceso de diálogo con comunidades indígenas que venían solicitando el regreso del llamado "Guardián del Aconcagua" al territorio donde fue ofrendado por los antiguos pueblos andinos.
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La ofrenda fue trasladada desde el Conicet hacia el Museo Cornelio Moyano, en un extenso trabajo conjunto
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
"Ha sido un trabajo minucioso, con un gran aporte científico, y queremos compartir este logro con todos los mendocinos", señaló Gareca.
Una ceremonia cargada de simbolismo
La jornada comenzó a las 5 de la mañana del sábado, en las instalaciones del Conicet, ubicadas en el Parque General San Martín. Mientras se realizaba el embalaje, las comunidades indígenas efectuaron una ceremonia de despedida en el exterior. Luego, con una pluma de cóndor como símbolo espiritual, partió la comitiva hacia el Museo Moyano a paso de hombre y con custodia policial.
Una vez en el museo, se abrió el laboratorio Aconcagua para ubicar el contenedor con la ofrenda y la pluma de cóndor en su sala de guarda, bajo estrictas condiciones de conservación. Posteriormente, se realizó una ceremonia abierta en los jardines del museo, encabezada por referentes de las comunidades asociadas al Qhapaq Ñan.
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La jornada comenzó a las 5 de la mañana del sábado, en las instalaciones del Conicet
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
La directora de Patrimonio de la Provincia, licenciada Cristina Sonego, destacó: "Este traslado marca un hecho histórico. Fue coordinado por la Subsecretaría de Cultura junto al Conicet y la empresa Lusocani. Quiero resaltar el trabajo conjunto con las comunidades del Qhapaq Ñan y el aporte fundamental de Valentina Ruggiero y Ana Paula Paz, quienes diseñaron la conservación preventiva".
Por su parte, el doctor Walter Manucha, vicedirector de Conicet Mendoza, expresó: "El traslado del Niño del Aconcagua es un acto histórico de reparación a la comunidad, con trascendencia no solo provincial, sino también nacional e internacional, al tratarse de un patrimonio de la humanidad. Es muy emotivo ver el compromiso de las instituciones que han trabajado en esto durante casi 40 años".
El hallazgo del Niño del Aconcagua que marcó la historia mendocina
La historia del Niño del Aconcagua se remonta a enero de 1985, cuando los andinistas Alberto y Franco Pizzolón, Juan Carlos y Fernando Pierobón y Gabriel Cabrera realizaron uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de la provincia.
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Un grupo de andinistas, a 5400 metros de altura, encontraron los restos momificados de un niño de 8 años
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
A 5400 metros de altura, encontraron los restos momificados de un niño de 8 años, conservado por las bajas temperaturas. Se determinó que había sido ofrendado por los incas alrededor del año 1500, en un ritual sagrado de sacrificio para pedir prosperidad y abundancia.
Ese mismo 26 de enero de 1985, Mendoza fue sacudida por uno de los terremotos más intensos de su historia, suceso que dio origen al mito de la "maldición de la Momia del Aconcagua", según el cual el sismo fue consecuencia de haber alterado el descanso sagrado del niño.
Una nueva etapa de respeto y memoria
El Niño del Aconcagua permanecerá ahora en el Museo Cornelio Moyano, bajo resguardo y sin exposición pública, hasta su retorno definitivo al santuario del Aconcagua.
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El niño simboliza el reconocimiento del niño como un ancestro sagrado y no como un objeto de estudio
Foto: Prensa Gobierno de Mendoza
Este traslado no solo representa una acción de conservación patrimonial, sino también un acto profundo de reparación histórica. Para las comunidades indígenas y las autoridades, simboliza el reconocimiento del niño como un ancestro sagrado y no como un objeto de estudio, un paso esencial hacia una relación más respetuosa entre la ciencia, la cultura y la memoria ancestral de los pueblos andinos.