22 de marzo de 2026
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Salud sexual en Mendoza: entre el desconocimiento y el tabú

La Salud Sexual no es solo biología, sino que implica vínculos, emociones, diversidad y derechos. ¿Cómo se atiende en hospitales y qué se enseña en la escuela?

La UNESCO estima que solo el 34% de los jóvenes a nivel mundial conocen la prevención y transmisión del VIH. Además, dos de cada tres niñas en varios países desconocen qué ocurre en su cuerpo cuando comienzan a menstruar. Estos son solo dos aspectos de los que se contemplan en el abanico de la Salud Sexual, puesto que principalmente aborda las formas de relacionarse con el otro y con uno mismo.

En diálogo con SITIO ANDINO, Johana Bazán, jefa del Programa de Salud Sexual y Reproductiva de Mendoza, señaló que esta fecha invita a reflexionar sobre su relevancia. “La sexualidad no solamente se reduce a lo biológico, sino también a la forma en que nos relacionamos con los demás, cómo nos cuidamos y cómo tomamos decisiones a lo largo de la vida”, expresó.

Salud sexual, un eje central en la calidad de vida

En la provincia, el Ministerio de Salud trabaja en todos los niveles de atención para garantizar el acceso a una salud sexual integral. “No solo abordamos lo biológico, sino también el respeto a la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género”, destacó Bazán.

Por su parte, la licenciada Eliana Silveti, psicóloga y sexóloga del área de Salud Sexual y Reproductiva de OSEP, explicó que “la sexualidad está presente desde que nacemos hasta que nos morimos”. En la niñez, detalló, implica descubrir el propio cuerpo y aprender el autocuidado. “Es importante que los niños conozcan sus partes, su cuerpo y que sepan qué puede ser visto o tocado, por quién y por quién no, para no vivir sus sensaciones con culpa ni miedo”, indicó.

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En la infancia, la ESI busca educar sobre el propio cuerpo y el autocuidado.

En la infancia, la ESI busca educar sobre el propio cuerpo y el autocuidado.

En la adolescencia, agregó, aparece el despertar afectivo y el vínculo con otros. “Es el conectarse, la expresión del amor y del enamoramiento”. Mientras que en la adultez se consolida como la posibilidad de “madurar ese amor y generar un proyecto de vida, cualquiera sea, porque la sexualidad nos conecta con aquello que deseamos”.

La especialista también destacó que, en la vejez, la sexualidad adquiere otro sentido: “Va a tener que ver con el cariño, con la libertad, con poder ir más allá de los prejuicios y expresarse sin miedo, muy lejos del rendimiento y muy cerca de la felicidad y el deseo”.

Educación sexual: cómo se enseña en cada etapa

Ambas entrevistadas coincidieron en que la Educación Sexual Integral (ESI) debe comenzar desde las primeras etapas de la vida, aunque reconocen que aún existen dificultades para aplicarla de manera plena. Bazán explicó que la ESI no significa hablar de sexo en edades tempranas, sino adaptarse a cada etapa. “En el jardín, por ejemplo, se habla de los cuerpos y de que somos diferentes, con consideraciones que sirven para prevenir abusos. En la adolescencia se trabaja sobre métodos anticonceptivos y el cuidado para reducir embarazos adolescentes”, detalló.

Silveti también remarcó la importancia de que los niños crezcan sin culpas ni miedos respecto a sus sensaciones, y que aprendan a reconocer sus límites y los de los demás.

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La salud sexual no es solo

La salud sexual no es solo "lo biológico, sino también el respeto a la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género”, expresó Johana Bazán.

La jefa del programa provincial agregó que, además de lo biológico, la educación sexual implica aspectos emocionales y de autoestima: “Quizás el motivo de consulta sea un anticonceptivo, pero en el consultorio uno detecta otras necesidades y trabaja en interconsulta con nutricionistas o psicólogos. Ese es el abordaje integral que buscamos”.

Diferencias en las consultas y entre géneros

En cuanto a las consultas, Silveti señaló que el tema más frecuente es la falta de deseo. “Más que una cuestión de género, tiene que ver con el estilo de vida, con esta sociedad del cansancio, de vivir, para producir y dejar poco espacio para el deseo, el coqueteo y la seducción”.

También mencionó que los varones suelen llegar preocupados por cuestiones de rendimiento: “Consideran que uno es más hombre si tiene mayor frecuencia o rendimiento”. Mientras que en las mujeres aparecen más inhibiciones y vergüenzas.

Bazán, en tanto, advirtió que aún existe un fuerte sesgo de género en el acceso a la salud sexual: “Las mujeres siempre tenemos más contacto con el sistema de salud, desde la primera menstruación, la anticoncepción, el embarazo o los controles. El varón, en cambio, muchas veces no sabe ni a qué especialista acudir”.

Reconoció que persiste un tabú en el género masculino cis, aunque resaltó que se observa un cambio generacional: “He atendido adolescentes varones, aunque siempre en menor proporción que mujeres. Creo que tiene que ver con la carga de responsabilidad que recae" sobre los cuerpos gestantes.

Derechos, anticoncepción y desafíos

Tanto Silveti como Bazán coincidieron en que la salud sexual debe considerarse un derecho humano. “No es un tema privado, nos compete a todos. El derecho a expresarnos, a reconocer nuestro cuerpo y deseos, y a que esos derechos sean respetados”, subrayó Silveti.

Bazán, por su parte, señaló que los derechos sexuales y reproductivos están garantizados por la Constitución y tratados internacionales. “Son derechos inherentes, como el derecho a la vida o a la salud. Todas las personas tenemos derecho a decidir cómo, cuándo y con quién vivir nuestra sexualidad, siempre que sea con consentimiento, de manera libre, segura y sin violencia”.

En cuanto a la anticoncepción, explicó que el Estado debe garantizar el acceso gratuito al método elegido por cada persona. “Incluye preservativos, métodos hormonales, anticonceptivos de larga duración, y también la interrupción voluntaria del embarazo, contemplada en la ley desde 2020”.

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Persiste un tabú en el género masculino respecto de la salud sexual.

Persiste un tabú en el género masculino respecto de la salud sexual.

Silveti advirtió que cuando no se habla de estos derechos, se alimentan los tabúes: “Eso hace que las personas crean que está mal sentir o desear diferente. Y esos miedos generan muchas enfermedades psicosomáticas”.

Finalmente, Bazán mencionó que uno de los objetivos del programa provincial es disminuir los embarazos adolescentes. “Trabajamos desde la promoción y prevención, acompañando a los pacientes y respetando siempre sus decisiones”. También recordó que existe la línea telefónica 0800-222-3444 para asesoramiento en temas de salud sexual, disponible los 365 días del año.

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