Cada 29 del mes los hogares argentinos se preparan para cumplir con una tradición culinaria inamovible. Comer un plato de ñoqui es mucho más que disfrutar de una pasta deliciosa; representa un acto de fe y esperanza para miles de familias que buscan mejorar su economía personal mediante una costumbre que atraviesa todas las generaciones.
El origen del ritual y la leyenda de San Pantaleón
Para entender por qué repetimos este gesto cada mes, hay que viajar hasta el siglo VIII en Italia. La leyenda cuenta que un joven médico llamado Pantaleón, quien solía peregrinar y realizar curaciones milagrosas, se detuvo en la casa de unos campesinos muy humildes un día 29. A pesar de la extrema pobreza que padecían, los dueños de casa lo invitaron a compartir su mesa y le sirvieron los pocos trozos de masa de papa que tenían disponibles para comer en ese momento.
Pantaleón, conmovido por el gesto de generosidad de los campesinos, les auguró un año de cosechas excelentes y prosperidad económica por haber compartido lo poco que tenían. Al retirarse, cuando los anfitriones se dispusieron a levantar los platos de la mesa, se encontraron con una sorpresa increíble: debajo de cada uno de ellos había varias monedas de oro, confirmando que la visita del médico había traído consigo un milagro financiero.
Con el paso de los siglos, esa moneda de oro se transformó en un billete y el médico fue canonizado como San Pantaleón. En países como Argentina, esta tradición se mantiene vigente y se realiza con la intención de atraer trabajo y estabilidad económica para todos los comensales presentes en la mesa.
Pasos para cumplir con la tradición del ñoqui
Si querés que la suerte te acompañe durante las próximas semanas, es importante seguir ciertos pasos que forman parte del protocolo popular en nuestro país. No se trata simplemente de colocar el dinero al azar, sino de hacerlo con una intención clara de crecimiento y gratitud por lo recibido:
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El billete debajo del plato de ñoqui para manifestar abundancia
Elegir el billete: Debe ser un billete vigente, sin importar demasiado el valor, aunque muchos eligen los de mayor denominación para potenciar el deseo.
Colocación: Se debe poner justo debajo del plato antes de servir la comida.
Agradecimiento: Durante la comida, se recomienda visualizar la llegada de la prosperidad al hogar.
Destino del dinero: Una vez terminado el plato, ese billete se debe guardar hasta el próximo 29 o, como indican los más tradicionales, donarse a alguien que lo necesite para que el círculo de abundancia no se corte.
Este gesto, que combina fe y gastronomía, es parte fundamental de nuestra identidad. No importa si es por cábala o por gusto, el 29 siempre es una buena excusa para compartir.