Los legisladores Julio Cobos y Adolfo Bermejo reabrieron el debate sobre el cambio de huso horario en la Argentina. Si bien en muchos países es una práctica normalizada, acá no se implementa, a pesar de haber experiencias previas. Los representantes de Mendoza argumentan que sería beneficioso para los estudiantes, pero ¿Qué ventajas puede traer esta modificación?
Con la llegada del otoño no solo descienden las temperaturas, sino que también disminuyen las horas de luz natural. Los estudiantes ingresan a la escuela cuando es de noche y mientras están en clases amanece. Los horarios escolares están normalizados, pero podrían no ser los más beneficiosos para los jóvenes.
La Licenciada en Psicología, Soledad Reyes, explicó que, en función de la luz y la oscuridad, el cerebro segrega la hormona de la melatonina, también conocida como la del sueño. “Cuando el cerebro la segrega nos va induciendo el sueño, cuando no está nos tendemos a despertar”, aclaró.
“El tema es que si vamos a trabajar o vamos a la escuela cuando es de noche es como que el cerebro aún no ha empezado a despertarse, no se ha inhibido la segregación de la melatonina. Entonces, seguimos con el sueño más o menos inducido”, explicó la especialista.
Según indicó, con la luz solar el cerebro deja de segregar esa hormona y empieza a funciona mejor. “Incluso hay mejor ánimo y la persona es más productiva”, expresó.
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Los horarios escolares acordes a los ritmos circadianos pueden mejorar el rendimiento de los estudiantes.
Ritmos circadianos
La psicóloga explicó que el cuerpo se basa en ritmos circadianos que sería como el reloj biológico. “Todo nuestro organismo funciona en base a eso y son ciclos de 24 horas más o menos, no es exacto. Estos ritmos y este reloj hacen que nuestro cuerpo haga las distintas funciones biológicas, entre ellas el sueño”, indicó.
Los ritmos circadianos se regulan en función de la luz y la oscuridad. “Con el tema del huso horario pasa que el cerebro todavía no se termina de despertar cuando los chicos ya están empezando a hacer tarea, entonces sí afecta a la productividad”, remarcó Reyes.
Un buen descanso mejora la capacidad de aprender de los jóvenes. Según explicó la psicóloga, los adolescentes también sufren cambios debido a su edad.
“Cuando suceden todos los cambios de la adolescencia, el reloj biológico y los ritmos circadianos se atrasan entre una y dos horas, entonces un ritmo que antes duraba 24 horas, ahora será de 25 o 26”, explicó.
Además, agregó: “Esto hace que los chicos tiendan a dormirse más tarde naturalmente, como también a despertarse más tarde. Se despiertan más somnolientos, con mucha fatiga, sin ganas de nada porque no han dormido lo suficiente. Un adolescente debería descansar entre 10 y 12 horas”.
La psicóloga recalcó que el debate no está solo en el cambio de huso horario, sino también en los hábitos de sueño de los jóvenes.
Por su parte, la Licenciada en Psicología, Belén Cara, indicó que, si bien el rendimiento académico de los jóvenes se ve afectado por diversas problemáticas, el horario escolar no se adapta a las necesidades de los estudiantes.
“El horario no está preservando la capacidad de aprender de los chicos, sino la practicidad y la comodidad de los adultos”, expresó.
Sin embargo, Cara resaltó que es necesaria la implementación de horarios que aportan estructura a los jóvenes y los prepara para el futuro. “Aunque no sea una estructura óptima, delimita los horarios para estudiar, para tener ocio y actividades extracurriculares”, explicó.