viernes 30 sep 2022
Conquistando espacios de trabajo

Luisa Navarro: "Para mí plomería y gas van de la mano"

Luisa Navarro es gasista matriculada y hace trabajos de plomería. Aquí cuenta cómo se abrió paso en dos oficios históricamente masculinos.

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Por Eugenia Cano 9 de agosto de 2022 - 16:49

Luisa Navarro empezó a estudiar plomería a los 17 años por casualidad. En realidad su intención era anotarse en una capacitación laboral en electricidad, pero como ya no había cupo terminó tomando el de plomería y se enamoró del oficio.

-¿Y qué es lo que te enamoró?

-Lo que pasa es que el tema de la plomería no son cosas de libros. A vos te enseñan la base pero todos los días aprendés algo nuevo y eso es lo que a mí me gustó.

La historia de Luisa Navarro con un campo de trabajo vinculado históricamente a los varones tiene más tela para cortar. Después de esa primera experiencia de capacitación Luisa pensó que nunca se iba a dedicar a eso. Pasó el tiempo. Continuó estudiando, estuvo en pareja, fue mamá, se separó y después empezó a trabajar en el servicio doméstico mientras cada tanto hacía algunas que otras reparaciones.

Las cosas en su vida se dieron así hasta que un día se preguntó el famoso “¿por qué no?” y se convirtió de tiempo completo en plomera. Y más aún, se matriculó como gasista y se volvió su propia jefa al crear “Multiservice Luna”; un emprendimiento con un amplio equipo de profesionales destinados a reparaciones en varios rubros y trabajos en obra. Ella lidera el barco de ese negocio pero personalmente se ocupa de sus dos pasiones: “Para mí plomería y gas van de la mano”, dice.

Luisa Navarro tiene 33 años y hace más de una década que trabaja exclusivamente en oficios que la mayoría de las personas asocian, por una cuestión cultural y de roles asignados por género, a los hombres. Y si bien de apoco las mujeres van ocupando también estos espacios, aún en la sociedad llama mucho la atención que sean ellas las que reparen goteras y filtraciones o se ocupen de cañerías e instalaciones.Para Luisa no es extraño que aún hoy la contacten y que la gente se sorprenda porque no es la persona que esperaban.

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Luisa Navarro.

Luisa Navarro.

-¿Cuándo pensaste esto podía ser una posibilidad de trabajo para vos siendo mujer?

-Mirá, ¿querés que te diga una cosa? Es muy difícil tomar la decisión. En un comienzo cuando yo arranqué hasta dudaba si era realmente lo que yo tenía que hacer. ¿Por qué? Porque cuando yo empecé no tenía tanta experiencia. Los trabajos de oficio se afianzan en las personas con la experiencia. Con el día a día, con el trabajo, con estar en contacto con el problema y tratando de solucionarlo. Eso yo no lo tenía, tenía una base que me había dado el curso de capacitación. Imaginate, desde los 17 años, cuando yo empecé a trabajar incluso los materiales no eran lo mismo. Era empezar de cero, menos uno. Además tenía una carga encima que me decía si estaba haciendo bien, porque la gente me decía “¿estás segura que sabés?”, “pero…, ¿una mujer?”. Entonces esas cosas me retraían y me hacían sentir menos, no te voy a mentir. En ese momento me costó un montón. Igual yo entiendo que la gente lo mire y lo vea así hasta hoy en día. Más que nada en las personas grandes se ve. Porque uno cuando llama al plomero o llama al gasista o llama al albañil o llama al pintor, son hombres. Son oficios que requieren otro tipo de fuerza. Requerís fuerza, te ensuciás, no es común que lo haga una mujer.

Aunque nada de esto impidió que Luisa Navarro se decidiera a emprender el desafío y se convirtiera en toda una profesional, sabe por experiencia propia que hacer este tipo de trabajos tiene sus particularidades. Por un lado y como bien explicaba anteriormente, requerir una fuerza especial. “Hay cosas que tenés que tener una buena herramienta y fuerza. Y las mujeres en ese sentido somos un sexo débil”, señala. Por el otro, que estos son trabajos donde lo estético impone que se quede a un lado.

“No podés usar aritos, no podés usar anillos por una cuestión de peligro. Me refiero a que se te enrede un anillo con alguna herramienta en algún trabajo. Es peligroso. Yo tengo las uñas muy cortitas. Y mi presencia tiene que ser más tranquila.No es necesario que yo use un uniforme, pero trato de usar ropa suelta y cómoda. Lamentablemente en el momento en el que vivimos yo no puedo ir con una calza ajustada, por ejemplo, a la casa de una persona que yo no conozco o de un hombre que vive solo. Por más que sea una persona decente que no me haga nada no corresponde, yo no lo veo bien”, dice.

Fácil, actualmente Luisa Navarro entra a siete casas distintas por día para realizar alguna reparación. Hay quienes saben que es una mujer la que va a realizar el trabajo, pero muchas veces se contactan por whatsapp y hasta que ella no llega al lugar no se enteran. Cuenta que le pasan cosas todo el tiempo y que por suerte, hoy los prejuicios se van dejando de lado. Entre clientes y también entre colegas.

-Y qué pasa en esas situaciones que no esperan a una mujer. ¿Te ha pasado que duden de tu capacidad como plomera o gasista?

-Todo el tiempo me pasan cosas. El que no sabe que va una mujer, todo el mundo se sorprende. La mayoría para bien. Y más si son mujeres solas o personas grandes se relajan. Porque para las personas meter a una persona extraña a su casa siempre es complicado. Yo tengo muchas clientas que son mujeres solas, muchas clientes que son mujeres grandes. Tengo personas que me llaman para que vaya a la casa de los padres, que se sienten más tranquilos por mí, por ser mujer. Les da más seguridad que sea mujer, más que nada por el tema de la inseguridad o qué se yo. Generalmente se comprende, pero es cierto que no es común ver a una mujer que haga esto. Y por suerte son los menos los que dudan de mi capacidad.

Yo tengo muchas clientas que son mujeres solas, muchas clientes que son mujeres grandes. Tengo personas que me llaman para que vaya a la casa de los padres, que se sienten más tranquilos por mí, por ser mujer. Les da más seguridad. Yo tengo muchas clientas que son mujeres solas, muchas clientes que son mujeres grandes. Tengo personas que me llaman para que vaya a la casa de los padres, que se sienten más tranquilos por mí, por ser mujer. Les da más seguridad.

-Cómo te fuiste abriendo tu camino en relación a otros colegas. ¿Cómo ha sido esa experiencia y la de matricularte como gasista?

-Me acuerdo que cuando hice el curso del gas tuve dos profesores. Uno fue un profesor suplente que fue un dulce conmigo y con todos mis compañeros, yo no era la única chica que cursaba. Es un curso de un año y seis meses. Todos los años entra gente y los seis meses últimos que me tocaban a mí entraron otras chicas. El profesor titular como que estaba reacio a mí y yo lo notaba, no me había sentir cómoda, pero me pasó en esa situación cuando cursé. Ahora, con los muchachos que hacen lo mismo que yo, todos unos genios. No tengo nada que decir. Yo no sé si ellos por dentro dirán huy mirá la mujer, no lo sé…, pero me ha pasado, que soy parte de un grupo de plomeros de argentina que somos como 200 y hay cuatro o cinco gasistas mujeres y cuando arrancamos era yo sola. Yo siempre estoy ahí aconsejando, opinando, porque como estas profesiones no todo lo sacás de un libro, no todo te lo enseñan en la escuela, siempre hay materiales nuevos, te traen una grifería nueva, un calefón nuevo y los problemas son diferentes, entonces a veces necesitás pedir un consejo y yo siempre he tenido buenos resultados. A todas las personas que he tenido que consultar para pedir un favor siempre han estado predispuestas a ayudarme. Me refiero a mis pares.

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Luisa Navarro en medio de una jornada laboral.

Luisa Navarro en medio de una jornada laboral.

-Entonces sentís que hay colaboración con tus pares.

-Exactamente. Y no solamente eso. Tengo otro grupo más que hay en Mendoza, nos juntamos los muchachos a comer un asado, ponele, en ese momento nos juntamos 47 personas, 46 hombres y una mujer. Y nunca me hicieron a un lado, todo lo contrario. Nunca me he sentido desplazada ni nada y es muy difícil tener una convivencia con hombres, porque los hombres son hombres, no se comportan de otra manera. Son más rústicos. Pero yo entiendo que estoy en un campo donde predomina la parte masculina y trato de adaptarme.

-¿Tenés contacto con colegas mujeres?

-Sí, tengo contacto con una que se dedica a hacer gas y que trabaja. A ver, lo que pasa es que las gasistas mujeres se dedican más que nada a hacer trámites. Me encantaría poderme cruzar con una mujer que haga plomería o que haga gas pero que trabaje en obra para no sentirme tan extraña. Espero que hayan más mujeres y no ser la única.

-Estás rompiendo un esquema y abriendo camino. ¿Sos consciente de esto?

-Sí, lo sé. Una vuelta me contactó una clienta que quería hacer una especie de curso para mujer respecto a lo que yo hago, que fuera dictado por mí, pero al final no se desarrolló. Que fuera algo básico, cómo solucionar problemas típicos o más comunes. Es proyecto no se llevó a cabo pero doy fe que la mujer, no lo digo por mí sino en términos generales tiene un ojo especial y muy clínico en ciertas cosas. Más que nada en el tema estético. Por ahí en los hombres ante cuestiones que son estéticas o a la vista se les escapan porque no tienen ese ojo como nosotras. No sé. Una mujer puede resolver otro tipo de cosas que no lo puede hacer un hombre.

-Sos el ejemplo de que una mujer que también puede hacer oficios de hombres perfectamente.

-Obvio. Se puede. Lo que pasa es que no hay oficios de tal persona, hombre o mujer. No. Los oficios se pueden realizar por cualquiera.

Me he llegado a enterar que en Mendoza hay dos chicas que hacen trabajos de albañilería y trabajan en equipo. También me he enterado que hay una chica que hace mecánica. Vi una señora que yo no me tendría que sorprender, pero me sorprendí, una señora atendiendo una gomería. Una señora gomero. Trabaja en la calle perito moreno y sarmiento, en la esquina. Se llama La Petisa la gomería. Y he ido muchas veces a esa señora. Una genia. También he visto mujeres camioneros. Mujeres manejando las máquinas viales o las máquinas que llevan esos conteiner con escombros.

***

Para contactar los servicios de Luisa Navarro en plomería y gas se puede hacer a través del siguiente enlace.

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