Estrategias para sobrevivir a vuelos largos en avión
Consejos clave para enfrentar los desafíos de viajes extensos en avión, desde la elección de asientos hasta tácticas para dormir.
Estrategias para sobrevivir a vuelos largos
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Subirse a un avión y enfrentar grandes alturas durante horas puede ser un reto, sobre todo en vuelos comerciales ultra largos, como los de Nueva York a Singapur, plantea desafíos adicionales. Para los viajeros, volar a 10.000 metros de altura durante un periodo extenso presenta sus propios desafíos, como poco espacio para moverse, el aire seco de la cabina y los cambios en las zonas horarias. Qué hacer para sentirse mejor y aterrizar con toda la energía.
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Estrategias para sobrevivir a vuelos largos en avión
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En general, se consideran viajes largos aquellos que duran 8 horas o más, mientras que los que exceden las agotadoras 16 horas son apodados ultra largos. Los vuelos comerciales sin escalas más largos actualmente disponibles incluyen los trayectos de Nueva York a Singapur (18 horas y 50 minutos; 15.330 kilómetros) y de Perth, Australia, a Londres (17 horas y 45 minutos; 14.500 kilómetros). Qantas Airways, la aerolínea nacional de Australia, planea operar dos vuelos directos todavía más largos en 2025: de Sidney a Londres y de Sidney a Nueva York (ambas rutas tomarán hasta 20 horas).
Aunque los viajes extremadamente largos en avión nunca son sencillos, hay algunas cosas que se pueden hacer (antes, durante y después del vuelo) para hacerlo un poco menos terrible.
Consejos para hacer el viaje menos terrible
Equipaje inteligente: preparar un equipaje de mano pensando en la comodidad. Incluye una muda de ropa y artículos para mantenerte fresco.
Dormir estratégicamente: planificar el sueño según el horario de vuelo. En los tramos cortos, conviene quedarse despierto y dormir en el más largo. Utilizá antifaz, e incluso podés agregar una seña de “No molestar” para evitar que te despierten los asistentes de vuelo. En este sentido es importante que te abroches el cinturón sobre la ropa para no ser despertado en los controles.
Entretenerse de manera sostenible: tomate el tiempo de descargar programas de tv, películas y música antes del vuelo. Llevá un buen libro y considerá instalar juegos sin necesidad de internet. Incluso puede ser un buen tiempo para aprender ese curso virtual que adquiriste y nunca lo completaste.
Hidratación constante: combatir la sequedad del avión con cremas y gotas oculares. También es buena idea llevar una botella de agua y añadir electrolitos para maximizar la hidratación.
Mantente en movimiento: para esto es clave optar por un asiento en el pasillo para mayor libertad de movimiento. Realizá estiramientos en la fila del baño y camina durante escalas.
Enfocate en el destino final: pensá de forma inteligente en tu situación cuando llegas a destino. Por ejemplo, no duermas si aterrizás durante el día para ajustarte más rápido a la nueva zona horaria.
Ropa cómoda: es una obviedad pero no está de más. Elegí un atuendo cómodo para el largo periodo en el avión. Evitá joyas incómodas y ajustá el calzado por la posible hinchazón.
Snacks personales: guardá algo para comer en tu equipaje de mano para evitar ataques de hambre. Tratá que sean barritas de cereales, frutas que no ensucien, o cualquier tipo de snack que no manche ni genere olor.
Al enfrentar vuelos extensos, la clave es la preparación y la adaptabilidad. Estos consejos ofrecen una guía integral para hacer que la experiencia de vuelo sea más llevadera, desde la elección del asiento hasta las tácticas para dormir y cuidados de salud en la altura./Infobae.