"Otra Vos" (Andina Gian)

¿Destinados o Programados?

¿Qué lugar ocupa el destino en nuestras vidas? ¿Está todo escrito? ¿O somos nosotros escribiendo la historia?.

Por Andrea Gianella

El destino, ese encadenamiento de los sucesos, que también es definido como la dirección, meta o rumbo. Rápidamente, pienso en un viaje. Pero cuando hablamos de nuestra vida y los sucesos importantes en ella, ¿estamos eligiendo todos los puntos de llegada, las metas y los rumbos? ¿Será esto una ilusión placebo para lidiar con tanta incertidumbre? O quizás al revés, ¿es un escape a esa única certeza que como humanos y finitos tenemos?

En un mundo donde hay tanto en que creer más allá de nosotros mismos, ¿qué lugar ocupa el destino en nuestras vidas? ¿Está todo escrito? ¿O somos nosotros escribiendo la historia?

¿Destino inevitable?

Hay una historia de la mitología griega que narra la vida de Edipo (quizás los escucharon por el famoso complejo de Edipo). Este era hijo del rey de Tebas, a quien un oráculo le había dicho que si engendraba un hijo, este lo mataría. Sin embargo, un tiempo después, estando ebrio, se unió a su esposa Yocasta y concibieron a un niño.

Para evitar el destino que el oráculo había predicho, el rey ordenó que se llevaran al niño al reino vecino, donde fue adoptado por dos pastores quienes lo llamaron Edipo.

Años después, Edipo viaja al lugar de su nacimiento y en un cruce con el rey en uno de los caminos, le quita la vida. De esta forma ese destino que tiempo atrás el oráculo había visto, se estaba cumpliendo. Aunque el rey de Tebas había exiliado al niño, el destino puso orden para que los eventos sean como fueron escritos.

Esta historia me lleva a pensar antes que nada si realmente está todo tan inevitablemente escrito.

También te puede interesar leer: Para cambiar, hay que cambiar

Libre albedrío

Esta expresión tiene un tinte religioso, pero lo cierto es que se trata de cuestiones filosóficas que la religión se ocupó de estudiarlas también.

La palabra albedrío proviene del latín “arbitrum”, haciendo referencia a árbitro, juez. Es decir, quien ejerce el libre albedrío sería quien toma y juzga sus propias decisiones y acciones.

San Agustín entendió que el libre albedrío fue concedido al hombre para que conquistara méritos, siendo bueno, no por necesidad, sino por propia y libre voluntad. ¿Lo somos? Voy a ser optimista y elijo sospechar que sí. Y, sin embargo, también me atrevo a decir que una cosa no quita la otra.

Por su lado Spinoza, filósofo que se interesó por temas como estos, hizo un paralelismo del hombre ejerciendo el libre albedrío con una piedra. Como si esta pudiera pensar que escogió el sendero al cual llegó por el aire y el lugar en el cual aterrizó.

¿Qué nos mueve a elegir una cosa u otra? ¿Somos realmente libres al hacer y al ser quiénes somos? Quizas lo importante no sea qué deseamos, sino cómo el desear nos pone en marcha.

Spinoza escribió: "Las decisiones de la mente no son sino deseos, que varían según distintas disposiciones puntuales". No hay un absoluto libre albedrío, pero la mente es determinada por el desear esto o aquello, por una causa determinada a su vez por otra causa, y esta a su vez por otra, y así hasta el infinito". Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza".

Más preguntas vienen, no al rescate, sino a profundizar un poco más. Hasta aquí podemos decir que si bien nos sentimos libres cuando estamos decidiendo algo, ¿lo somos reamente? Según estos filósofos se requiere una causa que empuje esa voluntad. Si esa causa es la que nos determina a querer o desear algo, ¿entonces? Si nosotros no elegimos esa causa, pero ella si nos ha de determinar a nosotros, ¿Dónde queda la libertad absoluta en todo esto?

No me atrevo a sacar ninguna conclusión y me hago totalmente cargo de que tengo más preguntas que respuesta

image.png

Destino, libertad e igualdad

Cuando juntamos estas tres palabras en una misma oración no puedo evitar pensar en el contexto y entorno en que estamos todos los que vivimos en este mundo loco. En Israel o en Argentina, quienes nacieron entre guerras en Alemania y quienes lo hicieron en momentos de paz en Suiza.

Nos toca a todos por igual, pero paradójicamente de maneras distintas. Me refiero a que cuando el entorno en el que crecemos, la cultura que nos atraviesa, nuestra historia familiar y nuestra personalidad se juntan, el destino puede parecer ya escrito.

¿Ese entorno nos dejará ejercer libremente nuestra voluntad? ¿Ese contexto nos brindará opciones para hacer valer la libertad que supuestamente tenemos? Si tenemos menos opciones que otros, ¿somos libres en igualdad?

¿Y vos quién te crees que sos?

La historia, infancia, los amigos, la escuela. El lugar donde nacimos, todo lo que aprendimos, los traumas o vivencias amorosas y todo aquello que nos dijeron crea en nosotros una especie de sistema. El famoso sistema de creencias.

¿Por qué hablamos de estas cuando nombramos al destino?. Bueno, resulta que aquellas tienen el poder de crear destino. Sí.

¿Han escuchado sobre la “Profecía autocumplida”? Merton, sociólogo estadounidense, desarrolló un concepto interesante que engloba a las creencias y al destino. Según él, la profecía autocumplida es el proceso por el cual las creencias falsas respecto de algo determinan nuestro comportamiento, guiándonos, posibilitando se materialicen dichas creencias.

Esta teoría de Merton aplica en el plano educativo, en cuestiones de intercambio de valores y economía y también en el plano personal.

Siendo así, me resulta difícil negar que las creencias sobre nosotros mismos crean destinos a los que posiblemente vayamos, aunque no necesariamente. ¿Es aquí donde aparece el libre albedrío? ¿Ejercerlo implicaría cambiar nuestras creencias? ¿Será esa la auténtica libertad? Cambiar lo que creemos cuando eso nos está llevando a un destino no deseado.

Con todo esto puedo preguntar qué piensan ustedes al respecto: ¿Cambiando nuestras creencias cambiamos nuestro destino? ¿Estamos destinados o programados?

¿Culpable o Inocente?

Líneas arriba decíamos que el destino es tan culpable como la luna llena. Cuando algo nos pasa y no entendemos muy bien qué es, podemos culpar a la luna en tauro. O bien podemos decir que aquello que pasó “tenía que pasar, fue el destino”. ¿Lo fue?

Bueno, no lo podemos saber, o quizás si según cómo sean nuestras creencias, ¿no? Lo que sí podemos observar es con qué facilidad imputamos al pobre destino.

Ahora bien, ¿podemos sacarlo del medio y decidir comprometernos? ¿O solo estaremos involucrados por decisiones de un destino caprichoso y arbitrario?

Con esto los invito a poder observar cuáles son nuestras contribuciones a la hora de crear nuestros destinos. Poder determinar si lo que creemos de nosotros mismos nos programa para determinados resultados.

En la formación de yoga que doy junto a mi socia en La Sede Estudio de yoga, vemos dentro del módulo de historia y filosofía algunos textos muy antiguos. Uno de ellos tiene escritos que a mi parecer están muy vigentes.

image.png

Hoy les dejo este, íntimamente relacionado con el tema que nos ocupa:

  • Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa
  • Tal como es tu deseo es tu voluntad
  • Tal como es tu voluntad son tus actos
  • Tal como son tus actos es tu destino.”

Creo que resume muy bien la idea central de esta nota: Estamos a cargo de lo que creemos, lo que creamos con eso y nuestro destino.

Ya sea en los años de San Agustín, Spinoza o incluso antes, como con estos textos del yoga, el destino siempre ha llamado nuestra atención. Y sin duda alguna, el querer y el deseo, tienen la capacidad de movernos.

A este último texto que les traje de la filosofía del yoga, con todo el respeto que merece, me atrevo a hacerle un pequeño agregado: “Tal como son tus creencias son tus pensamientos y tus deseos…”

¡Gracias por haber llegado al destino final de esta nota!

Le dejo por aquí una lista con películas sobre el destino:

  • Agentes del destino
  • Serendipity
  • The lucky one
  • Eterno resplandor de una mente sin retorno

¿Preguntas, somos realmente libres? Suerte, destino, libertad, igualdad

Creencias, y vos quien te crees que sos, programación, profecía autocumplida

Conclusión… frase… Tal como son tus actos son tus…..

Yo agregaría... tal como y donde naciste, tal y como son tus creencias, son tus pensamientos, etc etc…

Reflexión sobre cambiar los destinos que nosotros mismo creamos porque en algún momento creímos y así creamos eso para nosotros. Quizás el destino sea aquello que es inevitable. Quizás sea un alivio poder culparlo, pero el costo de eso es la libertad y la evolución personal. Al destino lo vemos cuándo ya paso? Así como el pasado es un futuro ya vivido.

Involucrarse y comprometerse ver chat c andi

Como sabemos que es el libre albedrío, si no sabemos de ante mano cuál es nuestro destino. Quizás el libre albedrío se siente como destino. ¿Será que cuando todo sale mal entonces no era nuestro destino? O quías si lo era y aunque debíamos aprender algo que estaba destinado para nosotros como aprendizaje.

También te puede interesar leer: Otra vos

Te Puede Interesar