Una labor de abnegación y compromiso: cómo es ser bombero en Mendoza
“Un día normal en el cuartel, si vas a hacer guardia, arranca a las 9 de la noche”, explica Pilar a este medio, quien se recibió de bombera en 2023 tras haber iniciado 5 años antes como cadete.
Según la joven, lo primero al llegar al cuartel ubicado frente a la rotonda de la Virgen -en Sáenz Peña 1900- es revisar los móviles y controlar que todo esté en orden. “Tenemos que informar en caso de que algo no esté en condiciones y realizar una limpieza general en todo el cuartel”, añade.
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Bomberos Voluntarios de Luján
Los bomberos están en constante formación, ya sea teórica o práctica, para mantenerse “al tanto de los conocimientos que tenemos que saber”, suma Pili, algo en lo que Quinzano coincide, ya que esta profesión no se limita a las funciones en el cuartel o al control de siniestros ígneos.
Este grupo de socorristas comenzó con la voluntad y la motivación de apagar los incendios que afectaron a sus comunidades. Hoy, en cambio, el bombero puede profesionalizarse y su capacitación de 1 y 6 meses “le permite desarrollar tareas en el ámbito particular o para hacer actividades en empresas particulares”, afirma Quinzano.
“Si bien nuestra jurisdicción es Ciudad, apoyamos a los cuarteles de otras comunas cuando están fuera de servicio o atendemos, también, emergencias de esos departamentos”, Sergio Quinzano.
El bombero de 56 años comenzó en el Cuartel de la Ciudad de Mendoza, en 2019, tras retirarse del grupo de Aviación del Ejército. Ese año fue convocado por un colega “matafuego” para reactivar el cuartel. De este diálogo surgió el noble proyecto que ahora cuenta con un espacio propio en el corazón del Parque San Martín, junto a la Dirección de Parques y Paseos Públicos.
El cuartel empezó con 8 bomberos y una comisión directiva, en la cual Quinzano ejerce como presidente y chofer maquinista. “Tenemos una autobomba con 2.000 litros y equipos de rescate vehicular y acuático; líneas de manguera para incendio; todo lo que sea herramientas especiales para hacer apertura; equipos para rescate vehicular o estructuras colapsadas y bolsos de socorrismo para primeros auxilios”, se explaya tras contrastar que, en sus primeros días, contaban solo con “una bolsa y cuatro cuadernos”.
Margarita, la mujer que abrió las puertas para las bomberas de Luján de Cuyo
En la década de 1970, la Cabo Margaria Sosa se unió al cuartel junto a otras mujeres y conformaron la “Brigada Femenina”. En la actualidad, ya son 23 las bomberas que brindan un servicio fundamental para la comunidad pero, recién desde 2020, comenzaron a realizar guardias nocturnas.
Margarita es “una señora muy, muy copada que hasta el día de hoy sigue visitándonos pese a no estar activa como bombera”, señala Pilar. Y añade: “Cuando ella arrancó tal vez fue difícil que los bomberos se adaptaran a que haya mujeres en el día a día, pero en la actualidad nosotras tenemos baño y habitación propia, entonces la diferencia no se siente como hace un par de años”.
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Pilar (segunda joven de la izq. a der.) es estudiante de Marketing y bombera de Luján de Cuyo.
Bomberos Luján de Cuyo
Por otro lado, la joven estudiante aclara que, a la hora de salir a una emergencia, todos son conscientes de que se debe optimizar el recurso humano de la dotación. “Si justo salgo yo, que soy chiquita y puedo acceder de una manera más fácil a un vehículo, lo más probable es que me manden a mí a hacerlo y no a mi compañero tres veces más alto que yo. Es por una cuestión de ver los recursos que uno tiene e intentar distribuirlos de forma correcta”, explica.
“Cuando estás empezando a salir a las primeras emergencias, los compañeros con más antigüedad buscan cuidarnos”, destaca Pili, y aclara que “por más que seas nuevo, mujer o chiquito y flaquito, todos tienen que saber todo”.
¿Cómo se cuida la salud física y mental tras un siniestro de alto estrés?
Los siniestros ígneos, ya sean en domicilios o forestales, requieren que todos los uniformados involucrados den el máximo de sí para controlar la situación. Si bien los resultados no siempre son los esperados, cada escenario es incierto y se debe estar preparado para “todo”: desde el incendio de un transformador hasta el rescate de una persona”.
El cuartel de Ciudad está dividido en 14 departamentos, cada uno con una función y una especialidad. Allí está Psicología de la Emergencia, donde “una psicóloga con un equipo de voluntarios realizan las intervenciones una vez que pasaron los eventos traumáticos, como encontrar a una persona fallecida, quemada o atrapada sin signos vitales”, cuenta Sergio.
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Foto: Yemel Fil
“También tenemos el departamento de Seguridad del Bombero, que es una materia que se cursa durante la academia y el bombero aprende a tomar medidas de prevención”, añade, sumado a una evaluación psicofísica permanente.
En una línea similar, el cuartel de Luján cuenta con el área “Bombero Sano”, conformada por personal de la institución que genera actividades y promueve objetivos para que el equipo se pueda mantener en buen estado físico y mental.
Según cuenta Pilar, desde esa área lograron instalar un gimnasio en el cuartel y, además, cuentan con un psicólogo para “tener sesiones con nosotros cuando lo necesitemos". “Previo a eso, contamos con una academia de bomberos que trata este tema: nos evalúan físicamente para ver si estamos en condiciones y siempre se repasa la parte de la psicología en la emergencia”, completa.
Cómo sumarse a los cuerpos de Bomberos Voluntarios
En las páginas web oficiales de cada cuartel se puede encontrar información aspirantes a Bombero Voluntario. De acuerdo con Quinzano, en Ciudad ya están “empezando a preparar el semillero para el futuro” con la incorporación de cadetes de entre 10 y 18 años.
Asimismo, en sus redes sociales comparten e invitan a la población a conocer sus actividades. “Queremos que la gente nos conozca, que sepan que no estamos solamente para apagar incendios. Trabajamos en rescates vehiculares, de animales y personas hasta en traslados” o socorro a personas de la tercera edad o con distintos padecimientos que no pueden valerse por sí mismos, precisa Quinzano.
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Gentileza Sergio Quinzano
A quienes estén interesados en formar parte de esta profesión, Pilar los anima a que “intenten y pierdan el miedo”. “Dentro del cuartel uno intenta probarse a sí mismo, de descubrir sus límites y por más que el resultado no siempre sea el que uno espera, se crece a nivel profesional y personal. Está bueno vivir esa experiencia”, concluye.
Las personas interesadas también pueden colaborar con los cuarteles por medio de donaciones o en la compra de equipamiento.