16 de diciembre de 2025
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Proyección Internacional

Cafe de especialidad: una argentina de Mendoza hace historia en los Global Coffee Awards

Luz Grau, mendocina y fundadora de Aconcagua Coffee, es la primera argentina jurado en la historia del certamen de café de especialidad más importante del mundo

Por Marcelo López Álvarez

A comienzos de este mes, en la ciudad francesa de Burdeos, se celebró una nueva edición de los Global Coffee Awards, una de las competencias más influyentes del circuito internacional del café de especialidad. Y por primera vez en la historia, una argentina y mendocina fue jurado del certamen.

En medio de los preparativos por el tercer aniversario de su proyecto Aconcagua Coffee, la mendocina Luz Grau recibió una invitación inesperada: integrar el jurado encargado de evaluar, a ciegas, más de trescientas muestras provenientes de setenta países europeos. Con su aceptación, se convirtió en la primera argentina en desempeñar esa función. Un hecho histórico para el mundo de las bebidas.

Un desafío inédito

El ingreso de una profesional local al cuerpo de jueces de un certamen de esta magnitud representa un hito para el incipiente ecosistema argentino del café de especialidad. La propia Grau reconoce la dimensión de la experiencia: “Haber sido convocada como jueza sensorial y compartir conocimientos con expertos de España, Estados Unidos, Francia y El Salvador fue increíble”, relata. Durante dos jornadas completas, el panel evaluó tres categorías principales -Filtrado, Espresso y Espresso con leche- analizando tanto la calidad intrínseca del grano como la excelencia técnica del tueste.

La competencia tiene un objetivo preciso: distinguir a los mejores tostadores y productores europeos. Tras esta primera instancia regional, los ganadores avanzarán hacia la final mundial, prevista para marzo de 2026 en El Salvador, donde se medirán con representantes de Estados Unidos y Canadá. Esa estructura convierte al certamen en una vidriera global para quienes lideran la evolución del café de especialidad.

Luz Grau junto a sus pares en los Global Coffee Awards
Luz Grau junto a sus pares en los Globals Coffee Awards

Luz Grau junto a sus pares en los Globals Coffee Awards

Tostadero, café y sorpresa

Del tostadero mendocino al jurado europeo La historia de cómo una profesional radicada en Mendoza llegó a un jurado internacional por primera vez combina trayectoria, reconocimiento sectorial y un episodio que la propia entrevistada describe con sorpresa. Licenciada en Relaciones Institucionales, Grau comenzó a transitar el mundo del café cuando su tesis universitaria derivó en un proyecto concreto: la creación de un tostadero. Tres años después, su emprendimiento se consolidó como una referencia nacional.

Sin embargo, su selección por parte del comité organizador tuvo un componente inesperado. “Si buscás referentes del café de especialidad en la Argentina, mi nombre aparece. Y eso fue un puntapié para que alguien viniera a comprar café, lo enviara al comité organizador y dijeran: ‘Me gusta este tostadero, quiero a la persona que lo lidera en mi staff de jueces’”, recuerda. Cuenta que, al recibir el mensaje oficial, pensó que se trataba de un error. “Mis papás me preguntaban si estaba segura de que no era una estafa. Pero era verdad, y cuando llegué me encontré con una calidad de profesionales que hizo que mi visión se abriera un tres mil por ciento”.

Un proceso riguroso y agotador

La rigurosidad del proceso de evaluación El funcionamiento interno del certamen combina método científico, entrenamiento sensorial y estándares internacionales. “El café se cata como el vino”, explica. Por eso, el primer día estuvo dedicado íntegramente a la calibración: los nueve jueces debían alinear sus percepciones para evaluar con un criterio compartido, sin perder la singularidad cultural y sensorial que cada uno aporta. Un juez italiano habituado al ristretto, ejemplifica Grau, no tiene el mismo registro de potencia o cuerpo que un catador latinoamericano. La calibración permite, precisamente, encontrar un equilibrio entre esas diferencias.

Durante los dos días siguientes, el panel se abocó al análisis sistemático del grano. A las categorías clásicas -Filtrado y Espresso- se sumó la categoría Espresso con leche, dividida en dos subramas: leche entera y leche alternativa (en este caso de avena), una variante cuya presencia refleja la evolución del mercado europeo. Las evaluaciones alcanzaron una escala notable: más de trescientas muestras catadas en jornadas de ocho horas, con origen en setenta países.

luz en el tostadero
Luz Grau en pleno trabajo en el tostadero de café en Godoy Cruz

Luz Grau en pleno trabajo en el tostadero de café en Godoy Cruz

Un trabajo técnico y recíproco

La experiencia dejó en la jueza mendocina una impresión clara sobre el nivel internacional. “Me encontré con cafés excelentes y con cafés que encontramos acá de manera cotidiana. No estamos muy lejos de alcanzar el estándar europeo”, asegura. Para ella, la principal enseñanza radica en el enfoque profesional con el que se trabaja en Europa: orden metodológico, búsqueda de precisión sensorial y una cultura del respeto por el grano que aún busca consolidarse en la región.

El valor del feedback técnico Más allá de los premios, el certamen se distingue por un rasgo fundamental: cada evaluación genera una devolución detallada para los tostadores. “La idea no es solo hacer un podio, sino dar un feedback para ver qué cambios pueden realizar en la curva de tueste, o qué conviene hacer si encontramos un defecto. Nunca es un feedback únicamente negativo. Siempre se rescata algo y se orienta el camino”, explica Grau.

Ese enfoque pedagógico convierte a los Global Coffee Awards en un espacio de formación indirecta, donde la competencia funciona también como puente de transferencia técnica. No solo se premia la excelencia, sino que se estimula a los productores y tostadores a ajustar procesos, afinar perfiles sensoriales y perfeccionar la trazabilidad del grano.

Un impulso para el café argentino La participación de una profesional argentina en este tipo de instancias tiene un impacto simbólico y operativo. Implica el reconocimiento internacional de un proyecto que nació desde la periferia del mapa cafetero tradicional y que hoy dialoga con los estándares del mercado global. Además, actúa como señal para un sector que, en los últimos años, atravesó una expansión sostenida, con la aparición de tostaderos independientes, mayor diversidad de orígenes y una incipiente cultura de cata.

Para Grau, el verdadero valor de su paso por Burdeos está en lo que esa experiencia habilita hacia adelante: vínculos profesionales, intercambio de conocimientos y una comprensión más profunda del nivel técnico global. “Esto eleva la vara. Nos obliga a apuntar a otro tipo de profesionalismo, calidad y trabajo, afirma.

Te invitamos a escuchar la nota con Luz Grau en Aconcagua Radio

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