Vino argentino

Un vino homenajea a San Martín y su madre Gregoria Matorras

La bodega IMatorras homenajea a la relación de San Martín con el vino argentino y su compromiso con el terruño y la patria

La historia de Mendoza y el vino argentino abarca más de dos siglos, si bien se la conoce con algo más de profundidad desde aproximadamente 1850 hasta aquí. Por aquellos años se produjo el primer cambio importante en la industria vitivinícola, cuando el Domingo Faustino Sarmiento convenció al joven agrónomo francés Michel Aimé Pouget,quien estaba radicado en Chile, que se trasladara a Mendoza para poner en marcha la Quinta Agronómica, primera escuela en la materia fundada en la Argentina.

Pero antes de que todo esto ocurriese, hay otra historia de la vitivinicultura cuyana que comienza a principios de la colonia y que se acrecienta con el General Don José de San Martín. La crónica nos remonta a las primeras vides implantadas por los colonizadores españoles en los alrededores de las iglesias con el objetivo de elaborar su vino para la misa y alguna sobrita para otros menesteres.

El particular desierto cuyano y las obras de riego de los pueblos originarios de la zona, concibieron un escenario ideal para el desarrollo de esos parrales y viñas de cabeza que producían vinos rosados, o claretes a los estándares de hoy, ya que los tintos duros y untuosos eran propiedad por aquella época de los procesos europeos de elaboración. Pero, ¿cuál es la importancia de San Martín en esta historia? Se puede dividir en dos etapas: una, cuando llega por primera vez en 1814 como Gobernador de Cuyo y la segunda en su vuelta de la Campaña Libertadora en 1821, cuando se queda en Mendoza por aproximadamente un año y medio hasta que parte a Francia, en medio de la conmoción política casi escapándose, para no volver.

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Gregoria Matorras

Gregoria Matorras

San Martín regresa a Sud América en 1812 como un oficial hecho y derecho a sumarse a la lucha independentista con una cultura amplia y una formación europea muy fuerte. Después de armar el Regimiento de Granaderos, de su triunfo en la Batalla de San Lorenzo y de hacerse cargo del Ejército del Norte tras las derrotas del General Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma, es nombrado Gobernador Intendente de la región de Cuyo, con la meta de contener las tropas realistas y asegurar la frontera con Chile, aunque el propósito confeso de San Martín era preparar el paso a Chile para liberarlo y asegurar así la independencia de España.

El General llega a Mendoza en septiembre de 1814 y comienza a armar el plan y el ejército para cruzar Los Andes. Ese objetivo es el que lo lleva a cambiar la cara de Mendoza, que debió transformase en una “Ciudad Industrial” capaz de preparar y equipar el ejército para la travesía.

De esta forma, no solo desarrolla los talleres metalúrgicos, sino que da impulso a la industria textil y alimenticia además de la actividad cultural y recreativa necesaria para cambiarle la cara a la región y es el padre también de la organización territorial.

Obviamente había que procurar la alimentación para los habitantes ante la “explosión demográfica” que significó la llegada de soldados y voluntarios para el ejército, quienes se sumaron a la estable población mendocina. De allí que le da un fuerte impulso a la actividad agropecuaria y ganadera y por supuesto a la vitivinícola que ya era muy extensa en Mendoza, pero tenía muchos problemas por los gravámenes que el Gobierno Central le ponía al vino y al aguardiente cuyanos para favorecer la entrada de caldos europeos sin ninguna restricción ni impuesto por el puerto de Buenos Aires.

Es difícil saber qué cantidad de productores había en esa época. Los datos más certeros son de 1739, donde se censaron 150 vecinos propietarios en Mendoza, de los cuales 96 tenían producción de uva y del censo de 1825 que detectó 362 viticultores en Mendoza, según revelaron hace unos años el historiador Pablo Lacoste y su equipo de trabajo.

Entre esos más de 300 estaba el General San Martín en su chacra La Tebaida, en la localidad de Los Barriales en el Este mendocino donde se encuentra hoy el límite de los departamentos de San Martín y Junín.

Los documentos del Cruce de los Andes certifican que el General llevó vino mendocino a razón de una botella para cada uno de los 5.200 hombres, usando 113 mulas para el traslado de vino de un total de 1.922 mulas de carga que integraban la fabulosa caravana libertadora.

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El homenaje de IMatorras poniendo en valor la relación de San Martín con el vino argentino

El homenaje de IMatorras poniendo en valor la relación de San Martín con el vino argentino

A la vuelta de la Campaña Libertadora, en 1821 San Martín se establece en su Chacra La Tebaida y allí, de la mano del cuidador de sus tierras que se las había mantenido productivas desde 1817 a 1821 mientras liberaba Chile y Perú, vuelve a retomar fuertemente la producción de vinos y aguardiente.

De aquella chacra La Tebaida hoy no queda nada, pero sí queda en una zona cercana una reconstrucción de unas Bóvedas de la época. En esos espacios abovedados se conservaba con mayor frescura el vino en los tórridos calores del verano del desierto.

Hay anécdotas que aseguran que además San Martín tenía una cava donde guardaba vinos especiales embotellados que solo bebía con amigos, también especiales como los vinos, o en época del ejército con oficiales, pero estas leyendas orales seguramente tendrán solo parte de verdad.

Otras aseguran que era afecto a cambiar envases de los vinos europeos y criollos para jugarles bromas a sus amigos, pero eso sí parece ser más de la imaginación que otra cosa ya que la diferencia en procesos de elaboración y varietales entre Europa y la incipiente industria vitivinícola mendocina de rosados pálidos de uvas criollas era no solo notable al gusto, sino también al olfato y vista.

Sí es altamente posible que San Martín haya intentado aplicar alguna técnica para hacerlos parecer más a los vinos europeos dada su experiencia, conocimiento y amistadas del otro lado del océano, pero también es cierto que el tiempo que estuvo en Mendoza conspira para eso. Efectivamente, el General San Martín en Mendoza no estuvo presente más de cuatro o cinco cosechas. Llegó en agosto de 1814 como Gobernador y partió en enero de 1817, es decir que solo estuvo la cosecha del 15 y el 16. Después volvió entrado 1821 y se fue a mediados del 23, lo cual indica que solo estuvo en las vendimias de 1822 y 1823 y nunca más volvió a la Argentina.

Por estos días inspirándose en la vida de Don José de San Martin y rindiendo homenaje a su madre, Gregoria Matorras, cinco amigos de diferentes profesiones, conocedores y amantes de los vinos, crearon hace 3 años iMatorras Bodegas y Viñedos.

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Gerardo Michelini y Manuel Sonzogni

Gerardo Michelini y Manuel Sonzogni

Con uvas provenientes de los mejores terroirs de esa región, cuna del inicio de la campaña libertadora de Los Andes, iMatorras elabora, de la mano de Gerardo Michelini y Manuel Sonzogni, director enológico y enólogo respectivamente, sus líneas Matorras, Doña Matorras y Don José.

Los seis vinos que las integran y que hoy presenta al mercado la bodega están concebidos a partir del cuidado y el respeto por la tierra y sus frutos,como homenaje al compromiso del General San Martín con su tierra y su patria.

En Sabores de Argentina charlamos con Manuel Sonzogni para conocer más de este proyecto vitivinicola de homenaje al Padre de la Patria

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