viernes 5 ago 2022
Estado de Sitio

El Papa y sus señales en tiempos de crisis

Después de la crisis, vale la pena retrotraerse al viernes y analizar la larga entrevista del Papa Francisco a la agencia Télam.

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Por Marcelo López Álvarez 5 de julio de 2022 - 08:40

Después de mucho tiempo, quizás como nunca en su pontificado, el Papa Francisco brindó un larguísimo reportaje a un medio argentino y no es un dato político menor que ese medio sea la Agencia Oficial de Noticias argentina Télam y la periodista su directora, la sanrafaelina Bernarda Llorente y esposa del Ministro de Defensa Jorge Taiana.

El reportaje se publicó el último viernes, antes del fin de semana del infierno que vivió la política y la economía argentina. Sin embargo, pasadas estas horas, la entrevista con el Papa y sus definiciones toman otra dimensión y al igual que la de tantos otros pensadores y líderes a nivel mundial puedan tomarse con material para la discusión y el debate como una forma de saltar la coyuntura y repensar los modelos de construcción social, política y económica.

Durante la entrevista Francisco pareció enviar señales permanentes a todos los sectores de la Argentina, pero también de todo el orbe, consciente sin dudas de que todo lo que diga -no importa a quién- tendrá alcance global.

Así durante la hora y media transcurrieron definiciones de todo tipo, y es difícil centrarse en una, pero en medio de un contexto de grieta y necesidades político económicas su decisión de hablar de populismos, solidaridad y formas de salir de las crisis es una señal clara. Y que para hacerlo haya apelado a rescatar al filósofo y antropólogo Günter Rodolfo Kusch (de quien se cumplió el centenario de su nacimiento el último sábado) recomendando su lectura no es un dato menor de lo que quiere transmitir.

El Papa pareció centrarse en distinguir populismo de escuchar y acompañar las necesidades del pueblo y fue claro en vincular el populismo con las experiencias europeas nefastas del nazismo y el fascismo. Francisco aseguró que “no confundamos populismo con popularismo. Popularismo es cuando el pueblo lleva adelante sus cosas, expresa lo suyo en diálogo y es soberano. El populismo es una ideología que aglutina al pueblo, que se mete a reagruparlo en una dirección. Y acá cuando les hablás de fascismo y nazismo entienden en ese aspecto lo que es un populismo”.

Y en esa línea es donde Francisco rescata al filósofo argentino. El Papa asegura que “La Iglesia latinoamericana tiene una historia de cercanía al pueblo muy grande. Si tomamos las conferencias episcopales - la primera en Medellín, después Puebla, Santo Domingo y Aparecida - siempre fue en diálogo con el pueblo de Dios. Y eso ayudó mucho. Es una Iglesia popular, en el sentido real de la palabra. Es una Iglesia del pueblo de Dios, que se desnaturalizó cuando el pueblo no podía expresarse y terminó siendo una Iglesia de capataces de estancia, con los agentes pastorales que mandaban. El pueblo se fue expresando cada vez más en lo religioso y terminó siendo protagonista de su historia”

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El Papa Francisco durante su entrevista con la Directora de Télam , la sanrafaelina Bernarda Llorente

El Papa Francisco durante su entrevista con la Directora de Télam , la sanrafaelina Bernarda Llorente

Y precisamente Kusch trabajó intensamente la relación del sujeto con su cultura, lo que Francisco expresa de la Iglesia latinoamericana.

No hace mucho Mauro Scivoli, licenciado en Ciencias Políticas y especialista en Pensamiento Latinoamericano escribía que “Para Kusch la filosofía es el discurso sobre una cultura o sujeto cultural. El problema que tiene nuestro continente es que su filosofía no se asienta en su sujeto cultural, es decir que su pensamiento fue elaborado en otro ámbito geocultural. Esto lo podemos interpretar como una vacancia: no hay una filosofía americana.

La filosofía americana ha de ser la expresión discursiva del sujeto americano, ¿en dónde se manifiesta este sujeto cultural? En el pueblo. Así lo afirma Kusch, “parto de la tesis de que la pregunta por el pensamiento popular encubre la posibilidad de un pensar propio”.

Es a partir del sujeto cultural americano desde donde va a irradiar la filosofía americana. Para decirlo brevemente, la filosofía es el discurso de una cultura; en América no tenemos filosofía genuina puesto que la misma nació en otro ámbito cultural. Es necesario, por lo tanto, ir hacia la cultura americana, que se expresa en el pueblo, para plasmar una filosofía auténtica americana”.

En medio de la grieta Argentina y del renacer de los movimientos de derecha populista en Europa, el Papa ve la necesidad de remarcar un mensaje donde se diferencia claramente populismo de pueblo y la necesidad de desmarcar sus reclamos y necesidades de los movimientos demagógicos e intensos que se ponen en marcha en contextos mundiales como el que atravesamos de pandemia y guerra.

Francisco sabe que hoy las palabras del Papa no tienen la potencia de cien años atrás, pero si sabe conservan un poder de llamar a la reflexión o de por lo menos plantear debates sobre ideas centrales y por eso insiste con la necesidad de que los discursos y acciones tengan anclaje en las sociedades culturales y en las necesidades del pueblo: “Me llamó la atención una conferencia que escuché de Amelia Podetti, una filósofa que ya falleció, en la que dijo: ´Europa vio el Universo cuando Magallanes llegó al Sur´. O sea, desde la periferia más grande, se entendió a sí misma. La periferia nos hace entender el centro. Podrán estar de acuerdo o no, pero si vos querés saber lo que siente un pueblo, andá a la periferia. Las periferias existenciales, no sólo las sociales. Andá a los viejos jubilados, a los chicos, andá a los barrios, andá a las fábricas, a las universidades, andá donde se juega el día a día. Y ahí se muestra el pueblo. Los lugares donde el pueblo se puede expresar con mayor libertad. Para mí esto es clave. Una política desde el pueblo que no es populismo. Respetar los valores del pueblo, respetar el ritmo y la riqueza de un pueblo”.

Kusch a mediados de los 70 planteaba ya esas diferencias en una Argentina convulsionada y escribía que “La situación del pensar culto y del pensar popular parecieran asimétricamente invertidas. Si en el pensar culto predomina lo técnico, en el popular la técnica pasa a un segundo plano y en cambio predomina lo semántico. En suma, si en los sectores populares se dice algo, en el sector culto se dice cómo”.

El Papa también renovó sus críticas a los medios concentrados y cómo se maneja hoy la información y la comunicación y aseguró que "si hablo yo todos dicen "habló el Papa y dijo esto". Pero también es cierto que te agarran una frase fuera de contexto y te hacen asegurar lo que no quisiste decir. O sea, hay que tener mucho cuidado. Por ejemplo, con la guerra hubo toda una disputa por una declaración que hice en una revista jesuita: dije "aquí no hay buenos ni malos" y expliqué por qué. Pero se tomó esa frase sola y dijeron "¡El Papa no condena a Putin!". La realidad es que el estado de guerra es algo mucho más universal, más serio, y aquí no hay buenos ni malos. Todos estamos involucrados y eso es lo que tenemos que aprender".

La larga entrevista, la oportunidad, los actores y las definiciones dejan claro que el Papa deseaba dar un mensaje claro no solo para la política interna sino para un mundo global que atraviesa un tiempo y espacio de una complejidad mayúscula.

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