Una inédita visita conjunta de las únicas dos juezas de la Suprema Corte de Justicia a Medios Andinos, permitió conocer la perspectiva que le están dando al Máximo Tribunal provincial y a la justicia mendocina en general.
En su visita a Medios Andinos, Teresa Day y Norma Llatser hablaron del rol de las mujeres en la Suprema Corte de Mendoza y de los cambios que impulsan en la Justicia.
Una inédita visita conjunta de las únicas dos juezas de la Suprema Corte de Justicia a Medios Andinos, permitió conocer la perspectiva que le están dando al Máximo Tribunal provincial y a la justicia mendocina en general.
Teresa Day y Norma Llatser parecen conocerse de toda la vida, trabajan en conjunto, discuten sus diferentes puntos de vista sobre los casos que llegan a sus manos, pero evidentemente han marcado una renovada impronta en la Corte.
Tras celebrarse el Día Internacional de la Mujer, al que rindieron homenaje abriendo el séptimo lactario de los tribunales provinciales, en el sur mendocino, aceptaron el convite de Televisión Andina y se prestaron a una charla que refleja, no sólo lo que tiene como objetivo en la función que les toca, sino el rumbo que parece tener la justicia con perspectiva de género.
Luego de que le citáramos algunos fallos que ha firmado tratando de darle esa mirada femenina a la resolución de las causas que llegan a su despacho, Day explica que todo se da un marco más amplio que se evidencia todos los días en las denominadas Oficinas de la Mujer, “que ahora están en todos los Poderes Judiciales de las provincias argentinas, que se dedican a la capacitación en la perspectiva de género entre los magistrados y funcionarios”.
“Nuestra Oficina de la Mujer toma eso y la parte de violencia doméstica, por lo que hace un doble trabajo. Y se está logrando capacitar, también con la capacitación obligatoria que es la Ley Micaela, y seguimos avanzando, como hicimos hoy al inaugurar el séptimo lactario, aquí en San Rafael, que es un gran avance que hemos logrado en toda la provincia”, explicó la ministra.
Reveló que, ahora “también estamos poniendo puntos de informe en los juzgados de Familia o en los juzgados de Paz de los 18 departamentos. Así lograremos por un lado, asesorar a las mujeres para derivarlas a las oficinas de la hiere de los municipios, pero una derivación responsable para ponerlas en contacto, tomar datos, informarles dónde realizar la denuncia o qué necesidad tienen”.
En San Rafael, una de las magistradas con las que interactúan permanentemente para lograr estos objetivos, es la integrante del Tribunal Penal colegiado, María Eugenia Laigle, para hacer, dice Day, “lo que hace años ya hicimos con Norma (Llatser), cuando ella era jueza laboral, en lo que llamamos ‘Cuatro Fueros, una Perspectiva’, que se hizo durante cuatro años y que permitió organizar un encuentro nacional, primero, y el año pasado uno a nivel latinoamericano de juezas de Corte de toda la región” en Mendoza.
“Las oficinas de la mujer del Poder judicial son los lugares donde las mujeres de nuestra provincia van a poder ir y sacarse las dudas, ser asesoradas y ser guiadas a las oficinas municipales también”, explicó Day.
Llatser, por su parte, ha asumido ahora la Coordinadora del Fuero Laboral, y desde esa posición nos comenta cómo ha ido aumentando la cantidad de juezas mujeres en este ramo: “se ha logrado una equiparación de magistradas mujeres; no así en la Segunda Circunscripción, donde no hay ninguna; pero en la Tercera y en la Cuarta hay más mujeres que varones.
Ante la consulta de si las mujeres hacen más justicia que los hombres, Llatser no ve diferencias: “No creo que seamos más justas las mujeres que los hombres, siempre es según el caso, pero en la provincia tenemos buenos jueces y juezas, con bastante equilibrio, prudencia, con estudio… tenemos en el Poder Judicial de Mendoza un gran capital humano”.
Lo cierto es que estamos viviendo un momento único en la institucionalidad mendocina porque es la primera que la Corte tiene dos juezas mujeres, luego de años donde estuviera sola Aída Kemelmajer, Preguntadas si se potencian ambas en el Máximo Tribunal, admitieron que “sí, somos revoltosas y somos de armas llevar”, explicó entre risas Llatser.
De todas formas aclararon que “la verdad es que tenemos buena relación con todos, pero esto de ser ambas mujeres, nos potenciamos porque tenemos más puntos en común, a lo mejor, y somos las dos bastante proactivas”.
“Somos exigentes porque venimos de una carrera judicial. Ahora, yo aprendí a caminar porque el viernes pasado cumplí un año en la Corte; pero vengo de 18 años como camarista laboral”, agregó Norma.
“Como Teresa también tiene un montón de años dentro del Poder Judicial, eso nos sirve porque así una tiene una visión más integral de todos los fueros, que nos sirve para resolver en causas de todas las materias hoy por hoy en la Corte”.
Day viene de dar pelea en fallos donde, a veces en minoría, supo poner su punto de vista, por ejemplo, en casos de revictimización de menores que han sufrido abuso infantil, que suelen ser llamados varias veces a declarar en cámara Gesell. De todas manera, reconoce que la disidencia es parte de “las reglas del juego, es muy intertesante discutir las causas, y esto no significa para nada que vamos a pensar igual. Lo importante es dejar sentado lo que uno piensa”.
“Con ella nos hemos pasado mañanas enteras discutiendo alguna causa, y es muy bueno porque nos abre la cabeza a cada uno ver las cosas de distinta manera”, agregó.
Teresa siempre señala que “el hombre y la mujer somos diferentes, pero iguales en derecho. Por eso es que tenemos otro tipo de mirada en algunas cosas. También está en la personalidad de cada uno el tema de gestionar, el tema práctico, el tener una experiencia propia en el Poder Judicial, como así también otros puedan tener su experiencia en otros lados”.
“La Corte es enriquecedora justamente porque viene gente de adentro de Tribunales, otros de afuera, pero todos los colegas, los siete ministros quieren un mejor Poder Judicial, que esté al servicio de la gente, que esté cerca de la gente. En eso trabajamos. Por eso es tan enriquecedor tener disidencias, a veces tener la mayoría, pero siempre es respetable tener el voto del colega porque, la verdad, ese que hay cosas que las vemos de manera de distinta. Y ese es el compromiso”, sentencia Day.
Llatser, desde la especialización que tiene en lo laboral, no deja de marcar los avances en ese fuero: entiende que se han dado grandes pasos, como el edificio nuevo en la Tercera Circunscripción, y remarca que a partir del 2019 se tiene una mayor oralidad en los juicios laborales que ha reducido drásticamente los tiempos de un proceso de esta naturaleza que, muchas veces, era de por lo menos un lustro.
“Ahora tenemos audiencia inicial y audiencia final; se ha sumado la tecnología, lo que llevó a adaptar las distintas salas, pero hay que hacer algunas reformas en el piso y la acústica, dado que en la actualidad se graban las audiencias y amerita avanzar en lo tecnológico”, cuenta la ministra.
Y explica, que ahora, “el juez que inicia el proceso, se traba la litis y tiene su primera audiencia inicial con las partes, al tomar el caso desde el inicio logra una mayor conciliación que antes, se avanza mucho más rápido, se han acelerado los plazos porque se deben fijar esas audiencias a los veinte días desde que se ha trabado la litis; después, hay 120 días para la fijación de la audiencia final. De manera tal que hoy, en toda la provincia de Mendoza, un proceso laboral dura aproximadamente 22 meses nada más. Incluso, hay algunos que se cierran en sólo seis meses”.
Sobre el final, antes de que el Juez Darío Bermejo las agasajara por su día, nos cuentan un detalle no menor que se evidencia en el poderoso Cuarto Piso del Palacio Judicial: “Nosotras tenemos las puerta de nuestros respectivos despachos, siempre abiertas”, casi como un sello distintivo de transparencia y accesibilidad. Una nota distintiva de la perspectiva femenina de las Mujeres de la Corte.

