12 de julio de 2026
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Violencia de género

Violencia de género en mujeres mayores: una realidad invisibilizada que también termina en femicidio

Las mujeres mayores enfrentan múltiples formas de violencia que permanecen invisibilizadas. Los registros nacionales muestran que los hijos aparecen entre los principales agresores.

Por Carla Canizzaro

La violencia de género contra las mujeres mayores continúa siendo una problemática poco visibilizada, pese a que constituye una grave vulneración de derechos. Las agresiones físicas, psicológicas, económicas y patrimoniales, junto con situaciones de abandono y aislamiento, forman parte de una realidad que muchas atraviesan en un contexto de especial vulnerabilidad. En su expresión más extrema, esta violencia también puede derivar en femicidios.

La vejez representa la etapa más extensa del curso de la vida. A partir de los 60 años, muchas mujeres llegan a esta etapa con una acumulación de desigualdades económicas, laborales, afectivas y de salud, producto de las brechas de género que enfrentaron durante décadas. Esa trayectoria condiciona sus condiciones de vida y profundiza su vulnerabilidad frente a distintas formas de violencia.

En diálogo con Sitio Andino, Belén Álvarez directora del Centro de Estudios sobre Vejeces y Envejecimiento Poblacional de la UNCuyo, explicó que esta realidad está estrechamente vinculada con las desigualdades estructurales que históricamente afectaron a las mujeres.

Las brechas laborales y económicas responden a una vida en la que muchas tuvieron que dedicarse al trabajo de cuidados, un trabajo no reconocido y no remunerado Las brechas laborales y económicas responden a una vida en la que muchas tuvieron que dedicarse al trabajo de cuidados, un trabajo no reconocido y no remunerado

La Directora sostuvo que la discriminación hacia las mujeres mayores responde también a una lógica social que invisibiliza tanto el envejecimiento como las desigualdades de género. "Vivimos en una sociedad capitalista que valora la hiperproductividad, la velocidad y la celeridad, donde se prioriza al hombre heteronormativo".

Y agregó: "Todo esto hace que se invisibilice la vejez y, especialmente, a las mujeres. Por eso las mujeres mayores sufren violencias que permanecen aún más ocultas", explicó.

La discriminación hacia las mujeres mayores responde a una lógica social que invisibiliza tanto el envejecimiento como las desigualdades de género.

La discriminación hacia las mujeres mayores responde a una lógica social que invisibiliza tanto el envejecimiento como las desigualdades de género.

El peso de los cuidados y el rol de las abuelas

Otro de los fenómenos que atraviesan muchas mujeres mayores es el de las denominadas "abuelas cuidadoras". Tras una vida marcada por el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, muchas vuelven a asumir esas tareas una vez jubiladas, dedicando extensas jornadas al cuidado de nietos u otros integrantes de la familia.

"Esto tiene que ver con la crisis de los cuidados. Las madres siguen siendo las principales responsables del cuidado de las infancias y, cuando no pueden hacerlo, muchas veces recurren a sus madres. Una abuela difícilmente deje a un niño solo", afirmó.

No obstante, Belén Álvarez remarcó la importancia de evitar generalizaciones. No todas las mujeres mayores son abuelas, por lo que llamar "abuela" a una mujer únicamente por su edad implica asignarle un rol que puede no formar parte de su identidad.

Los hijos aparecen como los principales agresores

La violencia de género afecta a las mujeres durante todo su ciclo vital y la vejez no constituye una excepción. En el caso de las mujeres mayores, el Registro Nacional de Femicidios evidencia una particularidad: mientras que entre las mujeres más jóvenes los principales agresores suelen ser las parejas o exparejas, en las adultas mayores predominan los hijos.

Al respecto, Álvarez explicó que determinadas circunstancias propias del envejecimiento, como la viudez, modifican las redes de apoyo. "Hay características que vuelven tanto a hombres como a mujeres más frágiles, como la viudez. En ese contexto, los hijos pasan a convertirse en los principales cuidadores o redes de apoyo de las mujeres mayores", indicó.

Uno de los principales obstáculos es la escasa denuncia de estos hechos. "La mayoría de los organismos nacionales e internacionales sostienen que apenas una de cada diez mujeres mayores denuncia situaciones de violencia. Sin embargo, también reconocen que se trata de un dato subregistrado", explicó.

La Directora señaló que muchas mujeres crecieron en contextos donde la violencia estaba naturalizada, lo que dificulta reconocerla cuando ellas mismas comienzan a padecerla.

La violencia de género afecta a las mujeres durante todo su ciclo vital y la vejez no constituye una excepción.

La violencia de género afecta a las mujeres durante todo su ciclo vital y la vejez no constituye una excepción.

"Muchas vieron violencia durante toda su vida dentro de sus hogares. Cuando comienzan a sufrir violencia por parte de sus hijos les cuesta identificarla y, cuando finalmente logran hacerlo, muchas veces la situación ya escaló a la violencia física y aun así no pueden denunciar", sostuvo.

Violencia psicológica, económica y ambiental

Entre las formas de violencia más frecuentes aparecen la violencia psicológica y la violencia física, aunque también existen otras modalidades menos visibles. Belén explicó que una de ellas es la denominada violencia ambiental, que consiste en controlar el entorno cotidiano de la mujer mayor.

"Es muy común que las encierren en determinados horarios o las aíslen en un ambiente de la casa para que no molesten. Incluso, aunque la vivienda sea de ellas, otras personas toman decisiones sobre sus pertenencias, como cambiarles el televisor o reorganizar completamente sus espacios", ejemplificó.

También hizo referencia a la violencia económica y patrimonial, una práctica frecuente dentro del ámbito familiar. "Muchas veces algún familiar se ofrece a cobrar la jubilación, administrar el dinero o realizar las compras. Esto puede derivar en situaciones de dependencia económica extrema, donde la mujer deja de decidir sobre sus propios recursos, limita su alimentación o sus gastos esenciales y, además, no recibe los cuidados que necesita", detalló.

Los femicidios de mujeres mayores también reflejan esta realidad

Entre el 1 de enero y el 24 de mayo de 2026, varias mujeres mayores de 60 años fueron víctimas de femicidio en Argentina. La mayoría de los crímenes fueron cometidos por personas del entorno cercano. Si bien las parejas continúan representando una parte importante de los agresores, en esta franja etaria se observa una mayor proporción de femicidios perpetrados por familiares en comparación con otros grupos de edad.

En numerosos casos, la violencia ocurre dentro del ámbito doméstico y permanece invisibilizada durante años. Los prejuicios asociados al envejecimiento, sumados a la discriminación por género, favorecen el aislamiento de las mujeres mayores y dificultan la detección temprana de situaciones de riesgo.

De acuerdo con el Registro Nacional de Femicidios, el 29,6% de los femicidios de mujeres mayores fueron cometidos mediante golpes, siendo la fuerza física el principal mecanismo de agresión registrado. El dato refleja una de las expresiones más extremas de la violencia de género y expone la especial vulnerabilidad en la que se encuentran muchas mujeres durante la vejez.

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