viernes 18 nov 2022
Análisis

Salarios: suma fija o paritarias la discusión no saldada

El ministro Massa volvió a hablar de la posibilidad de una suma fija para mejorar los salarios. Un camino para que la brecha no se agrande.

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Por Marcelo López Álvarez 1 de noviembre de 2022 - 09:00

La discusión por la actualización de salarios no solo en el sector privado, sino también en el estatal (como lo vive Mendoza por estos días) está atravesada por números que parecen alocados. Se escucha hablar de porcentajes cercanos al 100 por ciento de aumento salarial anual y que para colmo solo alcanzan para (con suerte) empatarle a la inflación.

Pero si el mercado laboral de la Argentina está en un problema inédito de crecimiento del trabajo pero con sueldos al borde de la línea de pobreza la carrera salarial tratando de alcanzar a la inflación trae aparejado un nuevo problema; el crecimiento de la brecha salarial entre los que menos ganan y los que más, incluso dentro del mismo sector productivo.

La problemática será aún más visible en poco tiempo si la inflación empieza a ceder y las paritarias vuelven a números normales, agregando un nuevo foco de conflictividad a las relaciones laborales. Lo extraño es que no se den cuenta del problema que están comprando a futuro, Estado, empresarios y sindicalistas de algo que, además, es perfectamente manejable.

Una de las soluciones a estos conflictos (tanto en el presente como en el futuro) es el aumento de suma fija que permite que no se extienda la brecha sino que tiende a conservarla por más que en un primer momento parezca que se reduce.

Como bien dice el economista e investigador de FLACSO, Martín Burgos, “Uno de los problemas de las subas porcentuales de las paritarias tradicionales es que incrementan la diferencia de salarios entre los que más ganan y los que menos ganan. Por el juego de los porcentajes, con un 50 por ciento de aumento el que gana 100 pasa a ganar 150, pero el que gana 1000 pasa a ganar 1500. Una alternativa a ese problema es la incorporación de una parte del aumento como suma fija, además de los incrementos porcentuales en los convenios colectivos de trabajo”.

Las diferencias de poder adquisitivo y de conservación de este siempre quedan a favor de quién más gana a la hora de los aumentos porcentuales. La suma fija (ya sea total o de una parte del acuerdo) ponen a los de menos ingresos en carrera de, por lo menos, no perder tanto.

Mientras se discute si suma fija sí o no e incluso se escuchaban voces distintas dentro del sindicalismo, Burgos advierte que “las paritarias empezaron a recalentarse y el conflicto social se expandió, dando cuenta una vez más de los destiempos de un Gobierno que trata de no moverse para no romper nada, pero con ello a veces termina empeorando las cosas. Lo que ocurrió con los trabajadores del neumático podría tomar otras proporciones. Los niveles de inflación superiores al 7 por ciento mensual ponen a la sociedad en un lugar inédito para los que no vivieron los años ochenta, en donde perder un mes de negociación salarial puede ser fatal”.

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La discusión de una suma fija para los salarios toma protagonismo.

La discusión de una suma fija para los salarios toma protagonismo.

El economista bien advierte que los gremios no pueden esperar con los salarios atrasados para ver si logran mejoras, porque cada semana que no se actualiza el salario implica 1 o 2 por ciento de reducción en los sueldos, sobre todo en los rubros esenciales como lo venimos marcando reiteradamente con el precio de los alimentos

El investigador de FLACSO asegura que “En estas circunstancias, parecen más adecuados para la patronal y los sindicatos definir actualizaciones mensuales junto con la publicación del IPC del mes anterior y discutir los incrementos en términos reales. Además, atendiendo la cuestión de la ampliación de la desigualdad entre los asalariados que provocan los incrementos porcentuales, sería necesario integrar dentro de los convenios colectivos de trabajo una porción de los aumentos bajo la forma de suma fija”.

Otro espacio de conflicto, en este caso no representado, es el de los trabajadores informales, no asalariados y la inmensa cantidad de monotributistas.

Más allá del anuncio del bono de 45 mil pesos que se llenó de polémicas el Parlamento tiene en tratamiento el proyecto de la senadora Juliana Di Tullio y algunos otros presentados por legisladores que hoy ya dejaron sus bancas que van en el sentido de un ingreso universal, algunos lo proponen para todos y otros como la senadora oficialista destinado a un colectivo y vulnerable en situación de indigencia y que los cálculos del proyecto ubican en un millón 700 mil personas.

Burgos advierte que el proyecto trae a colación varios comentarios técnicos a los que son necesarios referirse antes que las consideraciones políticas. “En primer lugar, los 1,7 millones de personas son sin lugar a dudas subestimados y, tal como pasó con el IFE, es muy probable que el Estado se encuentre con una avalancha de pedidos que supere ese número, dado el contexto social alarmante. Sobre ese punto, es muy probable que se pueda tener datos muchos más fiables luego de la experiencia del IFE.

La poca información que se tiene sobre el trabajador no registrado y el mundo informal en general implica que muchos podrían pedir el refuerzo de ingreso sin ser indigentes. Los trabajadores no registrados son estimados por informes del Ministerio de Trabajo en base a la Encuesta Permanente de Hogares en 4,4 millones de personas que, por definición, entran en el universo de los que no son empleados registrados, ni jubilados, ni pensionados que excluye la ley. En eso radica la principal debilidad de la ley: no se puede discriminar un empleado no registrado indigente de un no indigente”.

Los eternos rumores de un plan de estabilización que ayer volvió a potenciar el Ministro asegurando que propondría el congelamiento de precios y salarios por 4 meses abre un debate donde todos estos temas pasan a tener una importancia fundamental ya que no es un tema menor cuál es el nivel en el que llegarían los salarios a ese supuesto congelamiento.

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