Análisis

Inflación, la Política del Burro tiene su primera recompensa

La baja de la inflación en noviembre abre cierta esperanza pero también dudas de qué pasará cuando se terminen los acuerdos de precios en marzo.

Por Marcelo López Álvarez

Con la Política del Burro; meta palo y zanahoria, el Ministro Sergio Massa y su equipo lograron llegar al alargue y seguí con cierta esperanza. El 4.9 de inflación con el que se cerró el mes de noviembre es una buena noticia en medio de un partido más que chivo.

Aún mejor resulta que los alimentos tengan un registro de aumento en diciembre bastante inferior al promedio del IPC, crecieron 3.5 %. La explicación de esta primera victoria se puede definir con una sola palabra; Política.

La llegada de Sergio Massa a Economía doto a ese ministerio de una visión real de la política (que no tenia Martín Guzmán) y esa visión real de la política quizás es la 1que lo llevo a tratar de encontrar el equilibrio entre congelamiento de facto que propugnaba en kirchnerismo y el dejar hacer disfrazado de controlcitos que llevaron adelante el tándem Guzmán-Kulfas, con el precepto del Presidente muy similar al del Alfonsinismo con Pugliese, de creer que el capital es bueno per sé. Algo así como “Les hable con el corazón y me contestaron con el bolsillo” parte 2.

Pero a no confundir el 4.9 de noviembre sigue siendo un índice insoportable en el tiempo y es tan dañino para la economía como el 6. El acumulado interanual está en el 92 por ciento y mantiene en vilo cualquier capacidad de reactivar la economía seriamente pero también abre la puerta a las dudas que genera qué pasará el día después que se terminen los acuerdos con los distintos sectores y llegue el momento de renovarlos o darles de baja.

Allí, desde el entorno del ministro, hay un discurso que preocupa. Aseguran que para marzo (fecha del vencimiento de la mayoría de los acuerdos) será el momento que la reducción del desequilibrio monetario y el déficit fiscal aporten una solución de fondo al problema.

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La inflación de noviembre cerró con una fuerte desaceleración. La inquietud que pasará en marzo con el fin de los acuerdos

La inflación de noviembre cerró con una fuerte desaceleración. La inquietud que pasará en marzo con el fin de los acuerdos

Creer que la macro controla la inflación en la Argentina es caminar derecho hacía la parte 3 de la remake de recordado Juan Carlos Pugliese.

Pero en la Argentina pensar en Marzo parece una eternidad y todo dependerá como tantas veces de la cara del cliente y de lo que marquen por aquellos días las necesidades políticas y empresariales.

Los números de noviembre y las previsiones de diciembre (si todos cumplen con su parte) dejan la inflación debajo de los temidos tres dígitos y permitirá que, por lo menos, los salarios de unos pocos gremios ( pero representativos) empaten o ganen por pocos puntos a la inflación. ¿Recuperan los perdido en los últimos años? No. Pero no es lo mismo cerrar otro año perdiendo que ganando o empatando.

El desafío de los representantes sindicales y dirigentes sociales (que se han transformado en una especie de sindicalistas conteniendo los enormes movimientos de trabajadores y trabajadores informales) es, con política, extender esa pequeña recuperación de ingresos a la mayoría de los trabajadores.

El desafío de recuperar ingresos no es fácil, al Gobierno le cuesta tomar medidas en ese sentido quizás muy presionado por los factores de poder ayer el único reproche que recibió Sergio Massa en su reunión con empresarios fue el otorgamiento del bono de fin de año que cobraran pocos trabajos.

Pero además desde la oposición, que desea ser gobierno el próximo año, el modelo que imaginan o desean es el de la desaparición absoluta de los derechos. Por si faltaba alguna prueba más de ello las palabras elogiosas del Presidente de la Fundación FIFA destacando el desarrollo de Qatar por la falta de Sindicatos. Bastante poca afortunada la frase del ex presidente (¿Y candidato?) considerando que informes internacionales ubican en 6500 los trabajadores inmigrantes muertos durante el proceso de construcción de la infraestructura para el Mundial y las propias autoridades qataries ubican en 500 los fallecimientos de trabajadores.

Es hasta dudoso que en su teléfono inteligente no se haya cruzado con algún video informe de cómo viven los trabajadores migrantes en Qatar que son la verdadera fuerza laboral de un país onde menos del 30 por ciento de su población es autóctona.

Menudo desafío tienen en la Argentina quienes se aboquen a la tarea de tratar de recuperar los ingresos de los trabajadores y el mercado interno de nuestra economía.

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