El preciso y minucioso robo perpetrado en la joyería Vendemmia de calle San Martín al 1100 aún no tiene sospechosos en la mira de los investigadores, aunque varias hipótesis comenzaron a manejarse desde el mediodía de ayer.
El preciso y minucioso robo perpetrado en la joyería Vendemmia de calle San Martín al 1100 aún no tiene sospechosos en la mira de los investigadores, aunque varias hipótesis comenzaron a manejarse desde el mediodía de ayer.
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Aunque trascendió que los boqueteros, que ingresaron por la obra en construcción lindante al negocio, sustrajeron gran cantidad de relojes y joyas, unas cinco cajas y algunos paños quedaron en la boca del agujero con anillos y dijes en su interior.
En tanto, durante la mañana, el fiscal especial Daniel Carniello citará a declarar a los propietarios del negocio y a los trabajadores de la obra lindante.
Por otro lado, desde Cultura analizan ofrecer recompensa, aunque ni el fiscal ni el ministerio de Seguridad consideren que sea la herramienta más útil para que se esclarezca el hecho.
Los caminos de la corona
En tanto, los investigadores consideran que los ladrones pueden haber realizado el robo a pedido de un comprador específico de la corona u optar por venderla en el mercado negro.En un principio creemos que los delincuentes se toparon con la corona, aunque no descartamos nada, indicó el subdirector de la Policía, Sergio Careli.
Se estima, entonces, que los delincuentes podrían fundir la corona y vender las piedras preciosas y el metal.
Para desarmarla no hace falta demasiado, con una tenaza y una pinza es suficiente, indicaron.

