miércoles 22 jun 2022
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Dolarización y economía bimonetaria: un relato falaz

Por Marcelo López Álvarez

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8 de junio de 2022 - 11:50

 En los últimos meses el debate de la dolarización de la economía argentina ganó espacio a partir de las declaraciones de políticos como Javier Milei, ahora a ese debate se sumó la economía bimonetaria de la cual habla Patricia Bullrich a partir de ejemplos de dudosa factura.

La presidente del PRO asegura, cada vez toca el tema en las últimas horas, que hay que avanzar hacia la bimonetariedad como pasa en la economías de Uruguay y Perú. Es ingenuo pensar que Bullrich no sabe de qué habla, más bien distorsiona o falsea la información con pleno conocimiento apoyada en que nadie de sus entrevistadores o seguidores le repreguntará nada.

Ni Uruguay ni Perú, tienen economía bimonetaria, al igual que la Argentina muchos ciudadanos tienen como refugio el dólar y también como aquí se permiten cuentas en dólares en los bancos y muchas operaciones, como las inmobiliarias, se publican y se pactan en la moneda estadounidense. Pero las de curso legal y únicas son el Peso Uruguayo y el Sol.

Bullrich plantea la situación y la hace ver como si cualquier consumidor fuera al supermercado o al almacén y encontrará los precios en dólares y pudiera abonar en dólares o en en la moneda local -como cada quien prefiera- el pan o la leche, algo que es absolutamente falso.

De hecho solo hay que leer y estudiar un poco para ver que en ambos países la bimonetariedad se ve como un verdadero problema.

El 7 de julio del año pasado el principal diario uruguayo (El País) publicaba un artículo bajo el título "Las razones que explican por qué es negativo el gusto de los uruguayos por el dólar y el cambio que se busca" e informaba de un seminario organizado por el Banco Central de Uruguay (BCU) y la Universidad de Montevideo se discutió la necesidad de avanzar en el proceso de desdolarización de la economía uruguaya.

Allí el gerente de Asesoría Económica del BCU, Gerardo Licandro, aseguró que se estaba trabajando con distintos sectores para avanzar en la desdolarización de precios de inmuebles, como en artículos importados, tales como automóviles y electrodomésticos y Horacio Correge, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay expresó que el BCU al compartirle su agenda estratégica para los próximos años, entre sus prioridades estaba la desdolarización.

Poco después -el 13 de septiembre del mismo año- publicaba un artículo de análisis por parte del equipo económico del diario que comenzaba así "Nuestra economía funciona con dos monedas hace tantas décadas que casi dejamos de ser conscientes de que, la amplia mayoría de los países, operan en forma satisfactoria con un único signo monetario. La autoridad monetaria se ha puesto como objetivo corregir esta situación y trabajar en pos de recuperar la condición de moneda del peso uruguayo".

Y agregaba "Lo primero es recordar que en nuestra economía bimonetaria, altamente dolarizada, ni el peso ni el dólar cumplen íntegramente la definición de moneda. El peso es medio de pago y unidad de cuenta para la mayoría de las transacciones, pero no para aquellas de mayor valor que implican, por ejemplo, el intercambio de vehículos o inmuebles. Por otra parte, el peso no cumple el requisito de reserva de valor; la mayoría ahorra en dólares"

Cómo se ve no hay ninguna economía bimonetaria oficial sino que el fenómeno es el mismo que en la Argentina y los distintos gobiernos uruguayos bien lejos de convalidarlo trabajan en el desarme de esa situación.

En Perú la situación es similar, quizás la diferencia es que el dólar circula con mucha más facilidad en las calles, de hecho los clásicos arbolitos argentinos en Lima tienen que estar registrados en las distintas alcaldías y se los ve en las esquinas de las zonas comerciales con un chaleco celeste o amarillo que dice bien grande Cambio, el nombre del municipio ( por ejemplo Lima o Miraflores) y un número de registro. Esto tiene razones; Perú tiene una economía con un grado de informalidad incluso superior al de la Argentina (algunos autores hablan de cerca de un 70 por ciento) y recibe cientos de millones de dólares mensuales como remesa de peruanos residentes en el exterior que envían a sus familias y esos dólares son los que principalmente alimentan esa economía diaria. Pero nadie va al súper o a comprar sus anticuchos en las calles limeñas en dólares, primero los cambian a soles en los arbolitos legales para después gastar en su moneda.

Perú desde hace por lo menos 15 años también viene discutiendo la desdolarización de su economía a lo que algunos economistas ortodoxos contestan con la propuesta de dolarización total. Lo cierto es que la compleja situación institucional del país no solo hace fracasar todas las políticas sino que por supuesto prolonga al infinito la situación de informalidad.

Mal que le pese a Bullrich si quiere adoptar un ejemplo real de economía que avanzó a la bimonetariedad deberá ver a Venezuela y a su presidente Nicolás Maduro. Sin embargo la idea y su puesta en marcha también tiene sus bemoles, así lo cuenta la agencia EFE: "Venezuela, con una hiperinflación crónica que en el 2018 alcanzó un pico de 130.060%, gestó un proceso de dolarización no oficial que comenzó con grandes transacciones y hoy llega incluso a las zonas populares.

La dolarización se aceleró con los prolongados apagones del 2019, que afectaron a los pagos en bolívares con tarjeta o por transferencia bancaria, y profundizaron la desigualdad. Sin embargo, actualmente, el 42% de la población sigue careciendo de acceso al dólar, según Datanálisis.

En el 2012, un año antes de que Nicolás Maduro llegara al poder, las transacciones en dólares ni siquiera llegaban al 5%. Hoy representan el 64.8 %, detalla la firma Ecoanalítica.Los ciudadanos aprendieron entonces a administrar la pobreza. Con devaluaciones diarias, perdieron la confianza en el bolívar, un problema que el Gobierno intentó revertir en el 2021 con una reconversión monetaria -la tercera en lo que va del siglo- que despojó de seis ceros a la moneda local.

Tras años de satanizar a la divisa estadounidense, Maduro cambió de estrategia y acabó fijando en dólares incluso el precio de la gasolina de la petrolera estatal PDVSA.

El proceso es beneficioso si los ciudadanos acceden al dólar de manera permanente, pero en Venezuela la cantidad de dólares que circula una y otra vez es la misma"

Cómo se puede observar una vez más el discurso de la oposición es falaz y los ejemplos que se ponen de economías bimonetarias están bien lejos de ser reales.


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