lunes 19 sep 2022

Cuáles son los sectores que en Mendoza negocian las mayores subas de salarios para el 2022

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23 de febrero de 2022 - 00:00

Nada por debajo del 40%, tal como quedó la pauta inflacionaria (actualizada) del presupuesto 2022. Esa es la bajada de línea oficial que, a través del ministro de Trabajo Claudio Moroni, el Gobierno nacional ya activó para las paritarias salariales de las distintas actividades económicas, aunque dejando la puerta abierta a los rubros dispuestos a superar ese porcentaje de aumento. En ese contexto ¿qué pasa en Mendoza?.

Entre los privados, como cada año, el sector productivo picó en punta. De hecho, con un punto de partida más elevado, arrancan la discusión 2 rubros claves, mientras un tercero, después de un par de semanas, vislumbra un acuerdo express para comienzos de marzo

Con más o menos predisposición, gremialistas y empresas defienden lo suyo pero con una certeza: nadie puede soslayar la proyección de un índice de precios más real que supera por hasta 20 puntos a la oficial. Justamente "el" tema de las mesas de negociación, encaminadas a superar el 50% de aumento.

Alimentación: inflación + revisión

El martes 22 arrancó la pulseada para la agroindustria mendocina. En realidad, es uno de los 2 convenios firmados vigentes para el último año que el Sindicato de la Industria de la Alimentación somete a revisión en lo que va de febrero.

El convenio 244, correspondiente al sector conservero, le sigue los pasos al 783, de los trabajadores avícolas: en total, más de 2.000 trabajadores en Mendoza están pendientes del nuevo arreglo, en una disputa detrás de la cual está Cafim (Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza) y firmas como Arcor, AVA (ex Alco), Nucete, Marolio y Refinería de Maíz, entre otras.  

Ambos habían cerrado en poco más del 41% para el período abril 2021-abril 2022: así, los sueldos de la máxima categoría oscilan entre $64.757 y $91.566. Pero una cláusula habilitó a actualizar ese porcentaje si la realidad superaba lo acordado; por eso, mientras de a poco preparan el escenario para encarar la nueva paritaria, van por más con una conducción fortalecida luego de que el titular del Sindicato de la Industria de la Alimentación en Cuyo, Elio García, ganara en enero su quinta elección consecutiva, lo que le asegura que luego de 20 años seguirá al menos hasta el 2026.

Su secretario gremial, Oscar Aciar, reconoce que el propósito es "sumar otros 8 o 9 puntos para empardar el 50% de la inflación acumulada. En abril será el momento de levantar el piso y en lo posible dejar los sueldos algunos puntos arriba, aunque también con una cláusula que habilite la revisión a fin de año".

Por lo pronto, y luego de pasar a un cuarto intermedio por falta de acuerdo hasta el próximo jueves 3 de marzo, asumen la diferencia con la conocida "cláusula-gatillo", que se activa automáticamente. De ahí la postura proclive a fijar un plazo más que un punto de quiebre en porcentaje para lograr el mejor acuerdo posible en un sector con peso específico propio como el alimenticio, que creció mucho durante la pandemia.  

Frutihortícolas: arranca la discusión

Sin contar que con los golondrina pueden duplicarse, unos 11 mil los trabajadores trabajan entre las distintas cosechas de frutas y hortalizas y galpones de empaque en Mendoza. Su régimen salarial contempla 2 subas semestrales por temporada (de octubre a setiembre) en tramos de 3 meses le permite al Sindicato de Frutas y Hortalizas de Cuyo no perderle pisada a la estampida de precios.

Bajo ese esquema, representantes de Asocamen (Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos, Cebollas y Afines de la Provincia de Mendoza) y Aspeff (Asociación de Productores y Empacadores de Fruta Fresca) se verán desde hoy martes a las 10 las caras con el secretario general del gremio Rolando Valdez. La negociación es compleja, y representa a 3 convenios: el 319/99 (hortalizas), el 320 (galpones de frutas) y el 413 (lavadero de zanahorias) .

"Este esquema, que logramos dos paritarias atrás, nos favorece para tener un mejor panorama, proyectar la realidad y no quedar desfasados. Sobre todo para empezar a discutirlo desde marzo con la mayor seriedad: hay que aceptar para este año una inflación del 55%, y contando, y aunque las realidades tienen diferencias queremos que los 3 convenios estén a la par", adelantó Valdez.

La paritaria 2021 cerró en casi 49%. Ahora, Valdez se propone ese nivel de mejora "sin bonos ni sumas no remunerativas, que logramos desterrar hace 3 temporadas porque es trabajo en negro. Todo lo que se parita va directamente al salario básico del trabajador".

Así las cosas, la premisa es que desde la 3era categoría, la mínima, pase a cobrar no menos de $80 mil mensuales, el salto hacia la segunda suma un 10% (casi $90 mil), para llegar a la primera categoría con un salario cercano a los $110 mil. La premisa es llevar el jornal de $2.310 a $2.500 por día, lo que equivale a entre un 10% y 15% de ajuste trimestral. 

Lo que hace más compleja la discusión es la multiplicidad de factores que influyen cada temporada. Unos y otros coinciden en que la producción de frutas de carozo y pepita ha sido la más golpeada los últimos años a raíz de las contingencias climáticas (heladas, granizo) y la consecuente pérdida de rentabilidad que, salvo las firmas con capacidad de almacenaje en frigoríficos, provocó la salida de algunas empresas exportadoras. Y la pérdida de al menos 10% de puestos de trabajo.

Vitivinícolas, al tope 

"Arrimamos bastante, estamos cerca. Si todo va bien, se puede cerrar en hasta 3 o 4 puntos arriba del año pasado. Ahora esperamos que las cámaras se pongan de acuerdo", resumió Miguel Rubio, de FOEVA (Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas de Argentina), tras la segunda reunión en la cual las partes pasaron a un cuarto intermedio hasta el 2 de marzo, admiten, con buenas perspectivas.

Si se cumple, sería una paritaria inédita, y no sólo por el porcentaje para salarios que justo este mes alcanzaron un piso de $40.500 para el trabajador de viña, y cerca de $42 mil para el de bodega. No deja de llamar la atención que una discusión que habitualmente va endureciéndose (cómo olvidar las protestas en el marco del Carrousel vendimial) esté cerca de terminar después de sólo 3 encuentros.

No hubo muchos cambios respecto al intercambio de números de dos semanas atrás. Con un cronograma trimestral, el acumulado (si finalmente se firma así, con sumas en blanco y "por afuera") promete que los bolsillos de cosechadores y empleados de bodegas sumen cerca del 60% más a febrero del 2023, con bono de fin de año incluído. 

Resta dejar en claro que sucederá con el mecanismo de los pagos no remunerativos. Justamente una cuestión puesta sobre la mesa ante algunas denuncias judiciales de trabajadores que durante el 2021 buscaban "saltear" el calendario. La respuesta, por ahora, es que la decisión de ir o no a la Justicia "es potestad de cada trabajador", algo que no conforma del todo a las entidades gremiales empresarias.

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