Dirección de Género y Diversidad

Ya pasaron más de 300 personas por el programa de abordaje a varones violentos

La propuesta, surgida de la Ley de Protección Integral hacia las Mujeres nº 26485 y ratificada por la norma provincial 8932, apunta a brindar tratamiento especializado e interdisciplinario a agresores, ya sea que asistan de forma voluntaria o por orden judicial.

"Se realizan algunas entrevistas de admisión al principio, para ver si son agrupables o no. Pueden haber adicciones de por medio y quizás haya que hacer otro tratamiento", detalló a SITIO ANDINO uno de los integrantes del programa, Marcelo Lombino.

Así, se inicia un "tratamiento psico - socio - educativo, no es un tratamiento terapéutico, en un espacio grupal que consta mínimamente de tres meses pero generalmente se extiende". La asistencia es semanal, con un día y horario asignado.

Si bien el espacio está coordinado por la Dirección de Género y Diversidad de la provincia, hay centros similares en todos los departamentos. "Se articula con otros dispositivos, y nosotros identificamos si pertenece a un municipio, un centro de salud o una ONG. Es una red, tenemos un grupo de WhatsApp y hacemos conversatorios de manera virtual o derivamos varones", indicó Lombino.

Los talleres son grupales y se realizan en todos los departamentos. Crédito foto: Martin Rosenzveig.

El temario de los talleres abarca tópicos como control de impulsos, abuso de sustancias, sexualidad como una escena de maltrato, micromachismos y nuevas masculinidades. "Se orienta con perspectiva de género al hombre", señaló el profesional.

Además, Mendoza también forma parte de la Red de Equipos de Trabajo y Estudio en Masculinidades (RETEM), que engloba a grupos similares de todo el país. "Estamos sistematizando los tratamientos y escribiendo sobre lo que trabajamos, porque hay muy poca bibliografía", contó Lombino.

Junto a esto, quienes integran el espacio realizan acompañamiento a equipos de otras instituciones locales y participan de procesos de formación de profesionales. "Somos cinco personas actualmente y, por ejemplo, en la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex Cose) no podríamos atender a toda la población, así que hacemos capacitaciones", agregó.

La mayoría de los varones que acuden al programa (en 2020 fueron 209 y este año ya han pasado 118) son derivados por oficio, porque están condenados o porque con el certificado de tratamiento pueden llegar a quedar en libertad condicional. "Muy pocos vienen voluntariamente, pero cuando llegan van encontrando un lugar. Son pocos los que abandonan rápidamente o que se les pierde el rastro", cerró Lombino.


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