"Nuestro gobierno ha tomado la decisión de priorizar la vacunación de los docentes, proceso que se va a iniciar en el mes de febrero y que se articula con las 23 provincias y la Ciudad". Las declaraciones pertenecen al ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta. El funcionario lleva semanas insistiendo con la presencialidad en las aulas aún cuando la incertidumbre sigue creciendo en torno al comportamiento que tendrá la curva epidemiológica y al avance de la campaña de vacunación en el país.
Incluso, durante una visita que realizó hace unos días a la provincia de Salta, afirmó que "toda la Argentina, con los cuidados necesarios y los protocolos adecuados, está preparada para el comienzo de clases presenciales". No obstante, al parecer hay más declaraciones que certezas y, en Mendoza, por ejemplo, aguardan por la visita del ministro pautada para este miércoles para tratar, entre otros temas coyunturales, la vacunación a docentes.
Es que el Gobierno provincial apunta a vacunar a 52 mil docentes- de gestión estatal, privada y de todos los niveles y modalidades- pero la intención no es suficiente si se tiene en cuenta que la vacuna contra el coronavirus no es obligatoria y que, en consecuencia, existe la posibilidad de que muchos/as maestros/as y profesores no quieran recibir la dosis.
Esto supone, al menos, un planteo para el Gobierno que deberá definir cómo actuar frente a estos casos: ¿podrán pararse igualmente en el inicio del ciclo lectivo frente a un aula con estudiantes? ¿Compartir espacios con colegas? ¿Quedarían acaso enseñando en modalidad virtual como durante el 2020? Muchos interrogantes, pocas respuestas.
Por los pasillos de la Dirección General de Escuelas (DGE) comentan que quizás para los docentes la vacuna no sea optativa. Sin embargo, es sólo una versión sin confirmación oficial. Arriesgan también sobre la cobertura de las ART. Es que, si la opción de recibir la dosis con prioridad existe y el o la docente no se la coloca y luego se enferma, ¿hasta dónde puede responder la ART?
"Las clases comienzan el 1 de marzo, eso no se ha modificado y es una certeza. Ahora, ¿cuántos días, con qué carga horaria, con cuántos alumnos/as? Eso aún no se ha definido. Está la opción de la bimodalidad (mitad presencial, mitad virtual)", dijeron.
Lo cierto es que a un mes y medio del inicio del nuevo ciclo lectivo- y el arranque del apoyo a trayectorias débiles programadas para el 10 de febrero- aún no hay decisiones concretas porque tampoco existen certezas sobre la curva de contagios o la llegada de los encargos de dosis que realiza el Gobierno Nacional para luego repartir a las provincias.
"Si es optativa o no para los docentes lo van a decidir las autoridades sanitarias de la Nación y de provincia", sumaron y la pelota llegó al área del Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes de Mendoza desde donde aclararon tajantes: "Colocarse la vacuna es una decisión del docente, como también es decisión del personal de salud, policía y otros miembros de los grupos priorizados. La vacuna no es obligatoria en todo el país".
"Si se la colocan o no, luego se verá cómo manejarán esas situaciones en la escuela, jurisdicción de la DGE. Hay que ser claros, las estrategias de vacunas las decide el Gobierno Nacional, en las provincias sólo lanzamos y realizamos el operativo de vacunación", cerraron.
Mientras tanto, Trotta no detiene las declaraciones sobre la vacunación y el pasado viernes aclaró: "vamos a estar en la semana, en el marco del Consejo Federal de Educación, un esquema de priorización en el orden de vacunación de los docentes porque son más 1,3 millón de docentes y no docentes". Sobre obligatoriedad, nada. Por ende, la decisión de colocarse o no la dosis de la Sputnik V sigue siendo de cada uno de los y las docentes.