Heladas: estiman mermas de hasta 50% en frutales y cómo afectó a Syrah y Merlot
Las heladas tardías de estos primeros días de octubre, que llegaron a -4º C, ya dejaron su huella en la producción fruti y vitivinícola de Mendoza, más o menos profunda de acuerdo al avance del estado fenológico de cada especie. Así, mientras cuantifican el nivel de las pérdidas potenciales, los especialistas coinciden en que se trata de daños imprevistos pero "visibles", que pueden profundizarse o no dado que, según el rigor de la helada y la sensibilidad de la planta, a lo largo de los días "sigue quemando" el brote o incipiente fruto.
Si bien hubo productores que alcanzaron a regar o desmalezar (defensa pasiva), y de ese modo prevenir el impacto de las bajas temperaturas en las plantas, o apelaron a los quemadores para hacerles frente (defensa activa), las pérdidas son variables.
Mientras tanto, desde la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas informaron que hay 20 días para para recorrer los distintos oasis y evaluar la afectación, antes de que se habilite por otros 10 días hábiles el registro para que los productores de toda la provincia denuncien daños y pidan tasación (www.contingencias.mendoza.gov.ar, o en forma presencial de lunes a viernes de 9 a 14).
Es la medida para corroborar porcentajes de pérdidas, lo que usualmente da pie a las compensaciones del seguro agrícola o en casos extremos la declaración de Emergencia si las mermas superan el 50%. Hay 3.500 productores con cobertura: a quienes explotan hasta 20 hectáreas, garantiza $20.000/hectárea de vid y/o frutales, si el daño equivale al 100%. "Hay que esperar, a todos ellos vamos a darles respuesta", anticipa el titular de la DACC, Julio Eluani.
Frutales en Sur y Valle de Uco
Mientras tanto, las cámaras ya encararon su propio relevamiento. Una de ellas es Aspeff (Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas), que nuclea unas 15.000 hectáreas productivas entre variedades de carozo y pepita, el grueso del sector en Mendoza.
Para su titular, Raúl Aruani, "se estima un daño mayor al que sospechábamos. Y aunque es prematuro aventurar porcentajes, hay zonas en donde pegó muy duro y se habla del 50%". Los primeros sondeos muestran al oasis Sur, particulamente la producción de durazno y ciruela D'agen, la más producida y también la más sensible a las bajas temperaturas a diferencia de la primicia que va a consumo en fresco.
Si de sensibilidad se trata, los almendros aparecen entre los cultivos más castigados. El foco también está puesto en los montes de manzanas y peras del Valle de Uco, además de los duraznos en floración, algunos de los cuales se mezcan con sectores con árboles en pleno cuaje, con lo cual se advierte que la evaluación no será fácil porque, según Aruani, "hay fincas con cuarteles sin problemas y otros afectados, sobre todo con variedades tempranas".
Dispersión entre las viñas
En el caso de la producción vitícola, también ha sido dispar la afectación, particularmente supeditada al tipo de sistema de conducción. Al respecto, los parrales parecen haber salido casi indemnes por su distancia del suelo, con lo cual las cepas conducidas por espaldero son las que más sufrieron las bajas temperaturas con la quema de los brotes.
Al analizar zonas de acuerdo al avance del ciclo fenológico, los expertos advierten que el mayor impacto pudo haberse sentido en viñedos del Sur y parte del oasis Norte, particularmente en zonas como Jocolí, donde la mayor amplitud térmica hace que la maduración se adelante.
Con brotes en ciertas zonas de hasta 5 cm, las fincas de las tempraneras Syrah y Merlot son las que están "bajo la lupa" de los técnicos. La contracara son Cabernet y Malbec, lo que en cierto modo trae alivio a quienes más producen esas uvas, destinatarios de una suerte de formulario-encuesta que Bodegas de Argentina ya distribuyó entre los asociados para identificar zonas y variedades dentro del análisis.
"El efecto en los viñedos y variedades depende del estado fenológico, y el resultado todavía es relativo porque depende de varios factores. Zona Este representa un 30%, pero hubo mucha defensa pasiva. Dependerá de si el viñedo bien o mal nutrido saber si la planta tendrá una nueva flor u otra contrayema, para lo que hay que esperar unos veinte días de todos modos ", consideró la ingeniera agrónoma Laura Alturria, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias y referente técnica de BA.
Alturria pondera otra variable como la duración de la helada al comenzar la jornada. Por ejemplo, para las fincas con variedades de alta gama en Valle de Uco el cielo se despejó tarde en la mañana ( tipo 6), con lo cual la pérdida de calor, el riesgo de la helada y la necesidad de combatirla se redujo.
Desde Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas) su colega Fabian Ruggeri, coincide en parte con ese criterio. Y aunque subraya que las pérdidas en volúmen están supeditadas al estado en que se encontraba la finca "e incluso el cuartel", advierte que pueden ser "de medianas a importantes".