La economía argentina acumuló en enero de 2026 su segundo mes consecutivo de crecimiento, según el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). El indicador registró una expansión del 0,4% respecto de diciembre, que a su vez había crecido un significativo 1,8%. Un dato que desde que se dio a conocer generó y sigue generando interminables polémicas.
Un reciente informe de la Fundación Mediterránea asegura que la continuidad de este impulso abre la posibilidad de que el país esté ingresando en una cuarta fase de expansión dentro del ciclo económico iniciado con la administración de Javier Milei.
Según el trabajo, el nivel de actividad se encuentra actualmente un 6,4% por encima del registrado en noviembre de 2023, mes inmediatamente anterior al inicio de la gestión libertaria. En los últimos doce meses, el crecimiento alcanzó el 1,9%, una cifra moderada pero sostenida en el contexto de los profundos ajustes aplicados durante el período.
Una recuperación con ganadores y rezagados
El análisis por sectores revela, sin embargo, que la recuperación dista de ser uniforme. En enero, la mayor parte de las actividades económicas registró leves contracciones, mientras que el crecimiento del período se concentró en tres rubros específicos: la minería, la actividad industrial y la construcción.
En el acumulado desde noviembre de 2023, los sectores con mejor desempeño relativo son la intermediación financiera, la minería y el agro, a los que se suman transporte y comunicaciones, y las actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler. En el extremo opuesto, los más rezagados son la industria manufacturera, la construcción y el turismo receptivo internacional, que aún no han logrado recuperar los niveles previos al cambio de gobierno.
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La industria: tres fases en dos años
La Fundación Mediterránea asegura que la trayectoria de la actividad industrial merece un análisis particular, pues condensa con nitidez las tensiones entre competitividad cambiaria, apertura económica y estructura productiva heredada.
Los especialistas de la Fundación aseguran que desde el inicio de la gestión es posible identificar tres fases bien diferenciadas. En los primeros cinco meses, la producción industrial cayó un 11%, siguiendo el patrón general de contracción que caracterizó al conjunto de la economía. En una segunda fase, durante los siete meses siguientes, el sector se recuperó con rapidez hasta recuperar el nivel de actividad de noviembre de 2023. No obstante, una tercera fase resultó marcadamente contractiva, con una caída del 6% en el nivel de producción: mientras la economía en su conjunto atravesaba un período de estancamiento, la manufactura ingresaba en una recesión propia.
El dato de enero de 2026 introduce un matiz alentador: el sector registró un repunte del 3,1% mensual, cifra que resulta aún más pronunciada cuando se toman en cuenta los indicadores específicos de producción industrial.
Al interior del sector, la heterogeneidad es marcada. Entre los rubros con mejor desempeño se destacan los productos de tabaco, con una expansión del 11,3%; la refinación de petróleo y sus derivados, con 8,7%; la producción de alimentos y bebidas, con 7,4%; sustancias y productos químicos, con 5,6%; y muebles y colchones, con 3,3%. En el extremo opuesto, los textiles acumulan una caída del 28,7%; los productos de caucho y plástico, del 22,2%; los minerales no metálicos, del 19,2%; los vehículos automotores, del 16,9%; y los productos de metal, del 14,3%. Estas cifras expresan con claridad el impacto diferencial que la apertura comercial y la apreciación cambiaria han tenido sobre distintos segmentos de la cadena productiva.
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La industria uno de los sectores postergados en la nueva economía argentina
El consumo: récord agregado, moderación por habitante
El debate sobre el consumo privado constituye quizás el eje más sensible del análisis económico reciente, y admite lecturas encontradas según el enfoque adoptado.
Los datos del último trimestre de 2025 (última información disponible de cuentas nacionales) indican que el consumo privado total creció 4,4% respecto del mismo período de 2024. En el acumulado de los dos primeros años de gobierno, la expansión alcanzó el 8,9%, el mejor registro de la serie histórica iniciada en 2004 con la recalibración de las cuentas nacionales.
Sin embargo, esta lectura requiere una corrección que matiza el optimismo: al incorporar el crecimiento de la población, el consumo privado per cápita (indicador más preciso del bienestar de los hogares) también creció en 2025 y en el bienio, pero se ubica actualmente un 2% por debajo del nivel de 2017 y es comparable al registrado en 2011. Dicho de otro modo, en términos por habitante, el poder de consumo de los argentinos no logra superar niveles alcanzados hace más de una década.
Perspectivas y desafíos
El informe de la Fundación Mediterránea sostiene que el desempeño macroeconómico de los últimos meses ofrece señales de estabilización y recuperación genuina, y permite comenzar a recomponer el nivel de vida de la población. Pero los propios datos advierten que revertir más de una década de estancamiento relativo requerirá un crecimiento sostenido durante varios años, sin los vaivenes que han caracterizado históricamente a la economía argentina.