Perdió 3-0 en Avellaneda ante Unión en un partido repleto de emociones: un gol a los 9 segundos y dos penales cuya ejecución se repitió; ambos, desviados; los tantos fueron de Martínez (en contra), Velázquez y Jara.
La ciclotimia es una de las características que han acompañado a Racing en la última década. Cuando el entrenador Alfio Basile pareció tener claro cómo componer el mejor conjunto, ensayó una serie de variantes que lo devolvieron a la imagen de un equipo sin vértigo, con poco peso ofensivo y con enormes desacoples defensivos. Curioso el caso de la Academia, que había cambiado su fisonomía en las dos últimas fechas, con dos victorias importantes (ante All Boys y Olimpo por 3-0) y anoche fue inexpresivo y demasiado tibio, como para aguantar la furia y el deseo de ganar de Unión.
El retorno al esquema de partidos anteriores fue innecesario. Teofilo Gutiérrez, que se había transformado en el generador de juego, anoche se notó incómodo, curiosamente con el regreso de Giovanni Moreno; pero no por la falta de talento del colombiano, sino por lo lejos que estuvieron uno del otro para generar situaciones de riesgo. Es que Gio se movió en la cancha en un sector del campo donde no influye, cerca de Pelletieri, en el centro del campo.
Unión entendió perfectamente cuál era el negocio. Porque a los 9 segundos, cuando encontró el primer gol, advirtió cómo se compone la psiquis de Racing. Porque fueron los propios jugadores de la Academia los que a puro nervio le ofrecieron al rival abrir la herida, con el gol en contra de Martínez. Después de eso, para el equipo santafecino fue sencillo esperar que Racing se equivocase solo. Lo de Unión fue un partido perfecto. Por donde se lo mire. Es un equipo solidario que sabe esconder sus déficits o la falta de grandes nombres, en un grupo que no se conforma y se reconoce inteligente. Ya lo demostró en la fecha pasada, cuando remontó un partido increíble en Santa Fe y logró empatarle 3-3 a Vélez, en un cotejo donde siempre estuvo en desventaja.
Anoche no se refugió y supo jugar con la habitual desesperación del equipo de Basile, pero en realidad, no es exclusivo del equipo de Coco eso de la inestabilidad emocional de las versiones de Racing. La vorágine por el protagonismo lo aturde y siempre comete los mismos errores. Anoche, por la derecha con Pillud y con Toranzo dejó un surco que aprovechó Unión con Velázquez y Rosales.
Así fue que el conjunto santafecino aprovechó cada instante, porque el propio Vélazquez rompió la defensa para marcar el segundo y Jara, en el comienzo del segundo tiempo, profundizó la desesperación de Racing. Y antes del cierre de la primera mitad, el arquero Bologna desperdició de penal, dos veces, la chance de estirar antes la ventaja.
Basile tiró por tierra los dos triunfos en fila. Los cambios de Zuculini y Santander por Toranzo y Gio, en el inicio del segundo tiempo, fueron una clara demostración del error del técnico al conformar el equipo ¿Capricho de poner a Gio? Tal vez. El DT tiene debilidad por el colombiano, que hoy ya no tiene plena confianza y ve cómo su crédito con los hinchas es cada vez más exiguo. Cada pelota que tocó fue bullicio, reclamo, reproche...
Incluso, la histeria colectiva de la Academia no le permitió aprovechar la expulsión del defensor de Unión Juan Pablo Cárdenas y después, que Teo Gutiérrez aprovechase el penal a favor que tuvo la Academia (también falló dos veces en la ejecución).
Unión lo volvió loco y Racing vio cómo lo atormentan viejos complejos, esos que no le permiten consolidarse.
1978 es el año en que el unión había vencido por última vez a Racing en el Cilindro. ese año, el tatengue ganó dos veces en Avellaneda: en el Metropolitano (0-1) y el Nacional (1-2).