Japón se prepara para conmemorar este domingo el primer aniversario del tsunami del 11 de marzo, con los planes urbanísticos de reconstrucción y el futuro de unos 300.000 desplazados del arrasado noreste del país aún sin definir.
Japón se prepara para conmemorar este domingo el primer aniversario del tsunami del 11 de marzo, con los planes urbanísticos de reconstrucción y el futuro de unos 300.000 desplazados del arrasado noreste del país aún sin definir.
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Incluso el exalcalde de Onagawa Nobutaka Azumi llegó a decir que recomponer piedra a piedra pequeñas villas apartadas donde solo viven ancianos y que ya están condenadas a desaparecer supone un sinsentido.
"En el caso de las familias jóvenes, muchos quieren irse o lo están pensando. Especialmente madres y niños quieren marcharse porque tienen miedo", contaba a la agencia EFE Noboru Masaki, un camionero de 63 años que perdió su casa en Ishinomaki y ahora vive con unos parientes.
"Para los jóvenes es más fácil hacer borrón y cuenta nueva, pero para la gente de mi edad no. Para nosotros el 'jimoto' (ciudad natal, en japonés) es el 'jimoto'", añade.
El argumento de Masaki se refleja en el descenso poblacional que ha experimentado la costa nororiental en el último año y es especialmente visible en ciudades más devastadas, como Onagawa, Minami Sanriku o Rikuzentakata, donde el censo ha decrecido un 10 % o más, según datos obtenidos por la agencia Kyodo.
Eso supone una importante caída en los ingresos de las arcas de estos necesitados municipios y va unido a que muchas empresas locales afectadas por el tsunami, destinadas a ser el pilar de la reconstrucción, no han podido reanudar aún sus actividades.
Fuente: Minuto Uno
