La semana pasada el Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos (MEDH) pidió la renuncia del abogado querellante en los juicios por delitos de lesa humanidad, Carlos Varela Álvarez, alegando una supuesta incompatibilidad por asumir recientemente la defensa del profesor Mauro Aguirre, acusado de abusar sexualmente de alumnas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.
En diálogo con el programa "Sin Verso" de Radio Andina, Varela Álvarez lamentó lo sucedido y cuestionó el criterio de los organismos de Derechos Humanos de la provincia para oponerse a que realice su labor profesional.
"El miércoles pasado un referente del MEDH me llama muy compungido y me dijo que había habido una reunión de organismos de DDHH y les habían dicho que no podía continuar en la causa por delitos de lesa humanidad porque les parece incompatible", reveló el abogado.
Explicó que antes de asumir la defensa de Aguirre había hablado con la abogada de las alumnas denunciantes, Viviana Beigel, ya que comparten la querella en los juicios de lesa humanidad, y que ella le dijo que era trabajo y habían "quedado en buenos términos".
"Hablé después con Pablo Salinas y me dijo que en muchos de los organismos hay mujeres que tienen que ver con el tema de género y son muy activas y sostenían que no se podía estar. Frente a eso le dije que no me quedaba otra que irme de un lugar donde obviamente no era aceptado", expresó el letrado que tras conocerse su salida difundió una carta pública explicando lo sucedido.
Varela Álvarez elogió el aporte que han tenido los organismos de DDHH a la sociedad, pero resaltó que "en los últimos tiempos ha habido dos problemas: una contaminación ideológica con ciertos sectores de la política que los hizo ser bastante parciales en distintas administraciones, y toda esta cuestión de género que hace que cualquier caso de género o de abuso sea un asesinato mediático".
"Lo hemos visto en el caso del Próvolo donde se pretende establecer que prácticamente era un campo de concentración en vez de ver quiénes fueron y quienes no fueron. En este caso me parece también que se pasó los límites", manifestó el abogado.
Argumentó que se desempeña como abogado particular y que no pertenece a ninguna institución por lo que "no me siento obligado a preguntarle a la gente por estos casos". Remarcó que como profesional en los distintos casos representa a veces a la víctima y a veces al acusado.
"Por otro lado, todos los abogados, incluso los de DDHH, defienden en otras causas y nadie les pregunta por qué defienden en esas causas, entonces ¿cuál es la categoría para poder trabajar? No me perdonan que esté de un lado y pase para otro lado. Hay gente que lo hace y no le pasa nada pero esa cuestión de encorsetarte ideológicamente también nos produce limitaciones", sostuvo.
Añadió que "lo más paradójico de la gente de DDHH es que a las víctimas de lesa humanidad lo que más se le violó, además de su integridad física, fue el derecho a la defensa. Entonces, aotra persona acusada que no ha sido condenada que tampoco se la pueda defender me parece un contrasentido si uno está en el tema de los DDHH. La intolerancia no puede formar parte de este sector".