
Franco Pérez (23) estudiaba el Profesorado en Educación Física y trabajaba en un Rapipago. Este año fue a ver al Mundial de Rusia. Foto en el Fan Fest.

Franco Pérez (23) estudiaba el Profesorado en Educación Física y trabajaba en un Rapipago. Este año fue a ver al Mundial de Rusia. Foto en el Fan Fest.
Muchas veces se habla o se hace referencia de que una persona "está en el momento y lugar equivocado" cuando por cierto capricho del destino le ocurre algo malo. Pareciera que esa maldita regla no tuvo piedad con Franco Javier Pérez, el chico de 23 años que fue asesinado de un tiro en el pecho este domingo por la noche mientras caminaba por calle Sarmiento e iba a la casa de un amigo en Godoy Cruz. La principal hipótesis del caso sostiene que la víctima estaba circustancialmente en ese lugar cuando unas personas dispararon contra otros individuos e hirieron al muchacho que no tenía nada que ver. Hay cinco sospechosos detenidos.
Lo conocían de manera afectuosa como "Pupi" y su principal objetivo era recibirse en el profesorado de Educación Física que realizaba en el I.E.F mientras se las arreglaba para dividir sus horas y de esa manera trabajar en un Rapipago de la plaza departamental para "bancar" los estudios, contó la gente que lo conocía. "Me quedé helada cuando supe que lo habían matado, pobre chico", comentó una comerciante.

El cuerpo de la víctima quedó tirado en la puerta de la despensa Aideé de calle Sarmiento casi Primera Junta del barrio Covimet.
De esa misma manera, trabajando, logró cumplir el sueño de todo chico que ama el fútbol de una manera particular y que significa más que un simple fanatismo por una pelota. Logró costear los gastos para poder pasar 30 días y disfrutar el último mundial que se disputó este año en Rusia.
"Era un chico excelente. Estuvo trabajando para estar 30 días en el mundial que fue hace poco. Estuvo allá solo y no le pasó nada y ahora le pasó esto", explico Jorge Dipauli (52), un allegado a la familia que se lamentaba por lo ocurrido este domingo pasadas las 20.
"Era un muchacho divino, educado, nunca te iba a faltar el respeto", continúo el hombre mientras atendía su negocio y hablaba sobre la excelente relación que mantenía con la familia del joven ultimado.
"Los padres están destrozados, recién estuve con ellos", admitió mientras contaba que el "Pupi" tenía una hermanita de 9 años de la cuál se encargaba de cuidar. "Cuando no estaban los padres cuidaba (por Franco) a la hermanita. La nena lo tenía de ídolo porque la cuidaba siempre", dijo aún con dolor.
La ligó de arriba cuando iba a la casa de un amigo

El "Pupi" Pérez en el Coliseo Romano durante su paseo para ver el Mundial.
El hecho de sangre ocurrió este domingo minutos después de las 20 en el momento que Franco Javier Pérez caminaba por calle Sarmiento hacia el este, entre las calles Primera Junta y Terrada, así lo determinaron los peritos de Policía Científica que este lunes continuaban trabajando en la escena (hallaron un plomo calibre 22 entre las piedras de la banquina norte de calle Sarmiento).
Los allegados y familiares del joven explicaron que se dirigía a la casa de un amigo cuando recibió el tiro mortal en el pecho. El proyectil de una pistola calibre 22 le provocó daños irreversibles y murió a los segundos de ser herido.
Las manchas de sangre que quedaron en la vereda marcaron el trayecto que hizo la víctima antes de caer fulminado en una pequeña despensa llamada Aideé. En ese lugar quiso pedir ayuda pero no resistió.

Policía Científica encontró este lunes un plomo calibre 22 tirado sobre la banquina norte de calle Sarmiento. Será analizado.
"Me muero"
Pérez alcanzó a balbucear "me muero" cuando dejó de respirar. "Yo estaba atrás del mostrador atendiendo al panadero que me venía a cobrar cuando escuché los disparos. Fueron dos o tres pero pensé que era el ruido de un auto", sostuvo Aydé Parra (70), quien atendía el pequeño negocio multirubro en el momento del homicidio.
"No vi nada, sólo al chico que entró y se cayó de rodillas justo en la puerta y me dijo ´me muero´. Golpeé la puerta que da a mi vecino por acá atrás (señalaba la puerta que tenía a su espalda) y cuando vino fue afuera a pedir ayuda a los gritos", siguió Parra. "Yo salí del negocio y pasé por arriba del chico pero no volví a entrar", relató.

Al lado del poste rojo se observan las primeras manchas de sangre. La víctima caminó -dejó los rastros- hacia el este para pedir ayuda en la despensa.
Las hipótesis de cómo se inició todo
Los sabuesos tienen en un 90 por ciento confirmado que el ataque no estaba dirigido hacia el "Pupi" pero dejaron un margen prudente porque explicaron que aún "no descartamos ninguna hipótesis" al estar recién iniciado el expediente y porque esperan por más testimoniales y pericias de Científica para confirmar la autoría de los cinco sospechosos que están detenidos. Sin embargo, detallaron a su vez que "el chico no tenía nada que ver con la situación del tiroteo".
A raíz de diferentes versiones, reconstruyeron el caso y entienden que se produjo un conflicto, pelea por así decirlo, entre un grupo de individuos que llegó a una rotisería de nombre La Vasija que está sobre Sarmiento antes de Terrada.

En esta rotisería llamada La Vasija unos hombres se habrían golpeado y terminó con el crimen de Pérez, que no tenía nada que ver con dicha pelea.
"Parece que uno de los hombres le pegó una piña a otro y así empezó todo", admitieron las fuentes consultadas. En ese momento de la discusión, algunos de los protagonistas escaparon en un Renault Clio. Al parecer los ocupantes del auto fueron quienes dispararon contra los otros individuos con los que tenían problemas y en el medio quedó Franco Pérez.
La vícitma recibió el proyectil en el pecho y afectó algunos órganos vitales. Su cuerpo quedó tirado a unos 80 metros al oeste de la rotisería donde comenzó todo, tirado en la despensa sobre la misma Sarmiento pero llegando a Primera Junta del barrio Covimet.


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