Argentina es un país que exporta cada vez menos vinos en cantidad pero a un precio cada vez más alto. Esto, con el paso del tiempo, ha llevado a que se mantengan prácticamente estables sus exportaciones en facturación pero a costo de perder mercado en cantidad de litros.
El proceso de "ir hacia lo Premium" ha sido extraordinariamente exitoso, pero a la vez necesario y una decisión de simple supervivencia de las bodegas frente a los problemas de atraso cambiario, suba de costos y pérdida de competitividad.
Este proceso, llamado "la paradoja argentina en el comercio internacional" por analistas y que tiene como responsable principal al atraso cambiario (inflación de costos con estancamiento en el tipo de cambio), abre grandes interrogantes a futuro, teniendo en cuenta lo que pasa con países competidores directos como Chile y España y la dependencia e interrelación que se da entre los saldos no exportados de vinos y mostos con la oferta y precios de la uva y el vino en el mercado interno argentino. El mercado interno sigue representando cerca del 75% del negocio total vitivinícola en Argentina.
El primer dato a destacar es la fuerte apreciación que ha tenido el vino argentino en los mercados mundiales. Con datos del Observatorio Vitivinícola a 2016, hoy Argentina exporta sus vinos a un valor promedio de U$S3,1 el litro. Con este precio promedio, los vinos argentinos en el mundo ya se venden a valores promedio sólo superados Francia (U$S6,5 por litro), Nueva Zelanda (U$S4,9 por litro) y Estados Unidos (U$S3,9 por litro).
Por el contraposición, Chile exporta vinos a un valor promedio de U$S2 por litro. España lo hace a U$S2,6 por litro e Italia venden a un valor promedio de U$S1,5.
Para dimensionar, Argentina vendió en todo el 2016 vinos por U$S785 millones, mientras que Estados Unidos exportó U$S1.525 millones, Chile U$S1.853 millones, Italia U$S2.968 millones y España U$S6.067 millones.
Ir hacia lo Premium en el caso del vino argentino como estrategia de supervivencia hizo que el mercado en volumen se achicara. Se vende vino más caro pero en menores cantidades. Una estrategia opuesta a la que desplegaron países competidores directos como Chile y España, que bajaron sus precios y lograron aumentar sus volúmenes exportados.
El interrogante se enciende a futuro. ¿Cuánto más puede subir sus precios el vino argentino en los mercados del mundo para compensar problemas estructurales como el atraso cambiario, la falta de acuerdos comerciales, los altos costos de fletes, la presión impositiva récord y la inflación?
Y un datos clave: el volumen de vino que no se exporta es el responsable de las crisis de sobre stock (exceso de oferta de vino) que desatan crisis en el mercado interno, hunden los precios y ponen en peligro el mercado vía consumo y la producción, acentuando problemas de concentración y pérdida de rentabilidad.