
La pareja se mostraba feliz en Facebook. Tenían un hijo y en la foto se observa a Cristian Lera con un revólver mientras abraza a Amanda Díaz. El menor, armado.

La pareja se mostraba feliz en Facebook. Tenían un hijo y en la foto se observa a Cristian Lera con un revólver mientras abraza a Amanda Díaz. El menor, armado.
El miércoles de la semana pasada ingresó una novedad a través del 911 sobre un joven que estaba malherido producto de un disparo que había recibido en la cabeza mientras estaba en una casa de Las Heras. Cristian Lera (24) fue llevado por sus familiares hasta el Hospital Carrillo pero luego fue trasladado al Central, lugar donde el viernes dejó de existir por la gravedad de la herida que tenía en el parietal derecho. Su novia dijo que el hombre se había querido quitar la vida pero las pericias confirmaron que se trató de un crimen y Amanda Díaz (25) fue enviada al penal acusada de homicidio agravado por el vínculo.
La discusión ocurrió durante la siesta del miércoles en la casa a casa 8 de la manzana G del barrio Santa Teresita. Eran las 15 cuando se escuchó una discusión que terminó con el sonido de un disparo.

El revólver calibre 32 que secuestraron del barrio Santa Teresita.
Cristian Lera y Amanda Luciana Díaz tienen un hijo en común y ese día, por motivos que aún se desconocen en el expediente, comenzaron a discutir en el comedor y terminaron adentro de una de las habitaciones, lugar donde se produjo el desenlace.
Lera terminó con un disparo en el costado derecho de la cabeza y su estado era crítico. Su pareja, quizás para defenderse, aseguró ante policías y autoridades judiciales que su novio se había querido suicidar. Sin embargo, momentos después, quedó aprehendida porque algunos elementos respecto a la mecánica del hecho no cerraban la historia.
Mientras Lera luchaba por su vida en terapia intensiva del hospital público de Ciudad, el fiscal Gustavo Pirrello, de Homicidios, reunía pruebas para determinar qué había pasado en esa vivienda. Personal del Cuerpo Médico Forense y e Policía Científica realizó las tareas de rigor para establecer el mecanismo del suceso.
El joven de 24 años dejó de existir el viernes cuando los médicos lo "desenchufaron" por decisión de los familiares, a quienes le dijeron que el paciente tenía muerte cerebral. Con la muerte del muchacho las tareas se aceleraron y los primeros adelantos de las pericias determinaron que no se había tratado de un suicidio y sí de un homicidio.
En primera instancia, los peritos confirmaron que el disparo, de un revólver calibre 32, se había producido desde un metro y medio de distancia, aproximadamente. Situación que hizo caer la coartada de Díaz respecto al accionar de su concubino, que habría atentado contra su propia vida.
Por otro lado, los forenses detallaron que no le encontraron la marca de pólvora en la cabeza a la víctima. Este "tatuaje" siempre queda cuando una persona recibe un disparo a muy corta distancia, como podría suceder en un suicidio donde se utiliza un arma de fuego. Sin embargo, esto no fue así, situación que complicó aún más a la joven.

Amanda Luciana Díaz fue imputada por homicidio agravado por el vínculo y fue enviada al penal de mujeres de El Borbollón.
Además, los especialistas, luego de hacer un barrido electrónico sobre la ropa de los implicados, encontraron rastros de pólvora en las prendas de vestir de ambos. Esto confirmó que la mujer estuvo cerca del arma en el momento que se percutó.
Con todas estas evidencias, Amanda Díaz fue imputada por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por el vínculo y el mismo viernes fue enviada al penal de mujeres de El Borbollón, en Las Heras.
Ahora, el fiscal iba a solicitar los antecedentes y si existía una denuncia previa que diera a entender si la mujer era sometida a una situación de violencia de género y que explique la manera de actuar. También esperan la declaración de allegados para establecer por qué ocurrió el crimen.
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