martes 5 jul 2022
DATOS

A contramano del país, la construcción en Mendoza está “amesetada

En la provincia, el crecimiento de este sector está muy por debajo del promedio del país. Las razones: los sojeros invierten más en inmuebles que los vitivinicultores, que prefieren volcar el dinero a su misma industria.

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Por Karina Marusic 22 de julio de 2011 - 07:16

En un contexto de auge económico con alta inflación, los sectores de la construcción y los negocios inmobiliarios son los más beneficiados a nivel nacional ya que son una de las inversiones preferidas de los argentinos con poco apetito de riesgo y baja sofisticación financiera.

Tal es así, que según el Índice Sintético de Actividad Económica que elabora la consultora Economía & Regiones (E&R) y que publicó el diario El Cronista Comercial este miércoles, la actividad de la construcción creció un 18,2% interanual en mayo de este año, y acumula un crecimiento mensual interanual promedio del 10,8% en los últimos meses.

Sin embargo, en Mendoza la cuestión parece no ser tan así. “Si bien tenemos un buen ritmo, no vemos que el crecimiento que se produzca en la provincia sea tan grande. Porque ante una suba de ese tipo debería faltar mucha mano de obra, lo cual no sucede. Y las ventas de productos en los comercios también avalan esta opinión”, señaló Jorge Panella, presidente de la Cámara de Construcción en diálogo con SITIO ANDINO.

“A nivel interanual, el porcentaje seguramente sea por debajo del 10%. Creemos que se está creciendo pero a un ritmo mucho menor del que se venía desarrollando; la actividad se ha amesetado”, añadió.

Santiago Debé, titular de la Cámara de Corredores Inmobiliarios, coincide con que los números en la provincia no se corresponden con los de la Nación. “En Mendoza, el crecimiento anual no supera el 12%”, afirmó a SITIO ANDINO.

Además, precisó que hubo un cambio en el tipo de construcciones. “En 2009 se construyeron muchos grandes edificios para la clase ABC1 (clase alta), pero ahora se transformó en construcción para la clase media con poder adquisitivo: emprendimientos pequeños o terrenos con varios dúplex”.

Diferencias regionales

¿Cuáles son los factores que marcan estas diferencias en el crecimiento de la actividad de la construcción respecto a otras zonas del país? Según los representantes de ambas cámaras, la respuesta es simple y tiene cuatro letras: soja.

“En Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y parte de Entre Ríos, el efecto soja hace a que mucho dinero se vaya a la inversión inmobiliaria, porque como los campos están tan caros y hay poca oferta, es muy difícil que el productor siga adquiriendo tierra. Por lo tanto, los pequeños y medianos productores sobre todo, que se vuelcan al mercado inmobiliario porque desconfían del sistema financiero y es la inversión más palpable”, explica Panella.

Debé concuerda y marca la gran diferencia: “En Mendoza esto no pasa tanto porque el sector vitivinícola reinvierte en su misma industria”.

“La industria vitivinícola tiene muchas posibilidades de seguir invirtiendo en bodegas, fincas y proyectos turísticos. Aunque también hay algunas inversiones en inmuebles, en especial de los productores más chicos, los del sector viñatero”, reconoce el titular de la Cámara de Construcción.

El ladrillo como ahorro

Más allá de las variaciones con otras provincias, en Mendoza como en el resto del país, también hay quienes eligen invertir y ahorrar en inmuebles, en especial por “la situación económica actual y la desconfianza que hay”, indicó Panella.

“Al haber tanta inflación, para que no se devalúe el dinero, el que puede lo vuelca a este tipo de inversiones”, añadió.

“La incertidumbre que implica un año electoral, sumado a la tasa de interés real negativa de los plazos fijos, y el avance sobre la propiedad de empresas privadas hace que esta actividad sea la elegida como opción de inversión de menor riesgo”, explica la consultora Economía & Regiones (E&R).

Esa alternativa es parte de un menú de opciones que incluye también al depósito a plazo fijo y la especulación con divisas, en especial el dólar. Pero ante el desempeño modesto de esas dos opciones, la primera pasa a ser la favorita, marca El Cronista Comercial.

Según el Monitor de Inversiones Minoristas que elabora el Center for Business Research and Studies (CBRS) de la Universidad de Palermo, si un ahorrista depositara hoy $100 en un plazo fijo a 12 meses, dentro de un año contará con $111, pero que por efecto de una inflación estimada en el 20% servirá para comprar la misma cantidad de bienes y servicios que hoy se obtiene con $90,2. Es decir, perdería dinero.

De la misma manera, si se compran dólares por valor de $100, dentro de un año se contará con el equivalente a $87, mientras que si se opta por euros, se contará con $88 pasados 12 meses.

Es así que los inmuebles se constituyen en una gran opción de inversión para quien, por supuesto, los números estén al alcance.

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