viernes 1 jul 2022
PREVENCIÓN

Las tareas culturales, claves en la lucha contra la Polilla de la Vid

Durante el invierno, se deben eliminar los restos de poda y bajar toda la fruta de los viñedos para que no sea inoculo de la plaga”, afirmó a SITIO ANDINO Leandro Montané, presidente del ISCAMEN. Recomendaciones a los productores.

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Por Karina Marusic 20 de julio de 2011 - 07:44
Desde su aparición en el país en 2010, la Polilla de la Vid se convirtió en más que un dolor de cabeza para productores y autoridades. También llamada Lobesia Botrana, no sólo es la principal plaga de la vitivinicultura -los daños van desde disminución en la calidad de las uvas de mesa hasta pérdidas totales en la producción- sino que también puede representar un problema para el olivo.

La plaga, que se sospecha que ingresó a la Argentina junto con maquinaria agrícola proveniente de Chile, es de desarrollo primavero-estival, la época en la que nacen los ejemplares.  Sin embargo, hay acciones que se pueden implementar para ayudar a combatir la enfermedad durante el inverno, cuando la polilla permanece como pupa bajo la corteza de las cepas.

“En esta etapa la plaga está en estado de resistencia y prácticamente no hay detecciones en las trampas”, señaló a SITIO ANDINO Leandro Montané, titular del ISCAMEN. “Por eso ahora es importante realizar las tareas culturales: eliminar los restos de poda y bajar todas las uvas de los viñedos para que no sea inoculo de la plaga”, agregó.

Recién en la primavera aparecen las mariposas –adultos– y hacen la primera puesta que varía entre 50 y 80 huevos. A los 6 días, se observan las larvas del primer estadío. Esta primera generación sólo come flores por lo que los daños no son considerados importantes.

 

A partir de esta instancia el proceso se repite: las orugas forman un capullo sedoso o crisálida, empupan sobre las hojas y salen los adultos en vuelo. “La diferencia está en los daños que producen. En la segunda generación las hembras ponen los huevos sobre las frutas verdes y en la tercera sobre las maduras, lo que causa daños irreversibles sobre la producción”, explicó Marcela González, entomóloga del INTA Mendoza.

Estrategias coordinadas

Recientemente, “se iniciaron actividades de inspección de plantas en búsqueda de pupas. En primavera, se colocarán sistemas de trampas que atraen insectos para detectar la presencia de la polilla”, señaló González, quien además aseguró que esa metodología les va a permitir actuar rápidamente para detener el avance.

A su vez, el presidente del ISCAMEN precisó que se están realizando reuniones entre el organismo, el SENASA y el INTA para delimitar las tareas que se implementarán durante la primavera. “Las estrategias estarán vinculadas al control químico para las distintas etapas del cultivo, el monitoreo y la técnica de confusión sexual”, indicó.

Además, “estarán focalizadas por zonas y coordinadas con el sector productivo”.

Para el control químico, Montané precisó que como el año pasado, los agroquímicos serán provistos por el SENASA que cuenta con material en stock y que ya solicitó una nueva compra.

Además, puntualizó que en la entrega se privilegiará a los pequeños y medianos productores.

Las zonas afectadas

En Mendoza, se ha detectado una proporción muy baja de ejemplares en Valle de Uco y el Sur provincial, una mayor presencia en el Este mendocino y una gran cantidad de polillas en los departamentos de Luján de Cuyo y Maipú. Sin embargo, el titular del ISCAMEN aclaró que “la idea es priorizar todo porque es un programa de erradicación”.

Al respecto, señaló que “se aplicarán distintas estrategias en función de la zona para lograr erradicar en algunos casos donde la plaga tiene poca presencia y disminuirla en las regiones más afectadas”.

Consejos a los productores

En vistas de realizar una mejor tarea, la técnica del INTA Mendoza recomendó a los productores no realizar aplicaciones preventivas debido a que la plaga está en estado latente como pupa debajo de la corteza y no hay ningún producto que pueda afectarla.

“Es importante que recorran los lotes y observen con detenimiento los racimos”, remarcó González, quien también explicó que la presencia de la plaga se hace visible debido a la oruga emite hilos de seda entre varios granos agrupándolos, además de las perforaciones y granos vacíos.

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