La secretaria general acusa al secretario gremial de colaboracionista con el Gobierno, y él la trató de dictadora. La política se metió en el sindicato.
ATE es un sindicato que se caracteriza por ser, por lo menos en la última década, el más unido y combativo de Mendoza, siempre crítico de los gobiernos de turno y con pocos pelo en la lengua a la hora de llamar a medidas de fuerza. Sin embargo, en las últimas horas una pelea entre dos de los principales referentes ha hecho estallar una interna que amenaza con quebrar el gremio de estatales.
Sucede que Raquel Blas, secretaria general de ATE, y Carlos Simón, secretario gremial del gremio, ya no esconden el enfrentamiento que tienen desde hace algunos meses. Así, tras algunos enfrentamientos mediáticos, los exponentes del sindicato decidieron hacer pública su ruptura y se lanzaron con munición gruesa. Sin dudas, por el calor de sus acusaciones, la relación es irreconciliable.
Así, en primer lugar la que convocó a una conferencia de prensa para hablar sobre la interna en ATE fue Raquel Blas, su secretaria general, quien directamente acusó a Carlos Simón de ser colaboracionista con el Gobierno, entre otras cosas.
Por un lado Blas relató que durante la última paritaria de Administración Central, llevada a cabo en mayo, Simón firmó atar la posibilidad de un nuevo aumento a los números del INDEC, algo que desde el sindicato siempre repudiaron por su falta de credibilidad. En primer momento pensamos que era un error, ahora pensamos otra cosa, dijo la mujer. Luego Simón admitiría que cometió un error en firmar ese apartado.
Otro de los puntos que la conducción de ATE le recrimina a Simón tiene que ver con supuesto clientelismo al que el secretario gremial se habría prestado. Dicen que en el Casino de Mendoza, por ejemplo, Simón aceptó una serie de pases a planta sin la realización de concursos (una vieja disputa de ATE) a cambio de cargos para hijos de delegados que responden a él.
Pero no sólo para Carlos Simón apuntaron los cañones de Raquel Blas: al acusar de colaboracionista a su ex mano derecha la sindicalista también cargó contra el Poder Ejecutivo y contra la oposición. Le digo al peronismo, principalmente a Francisco Pérez, y a Alfredo Cornejo que no van a poder meter su mano mugrienta y corrupta en nuestro sindicato, lanzó.
Por esta situación Raquel Blas solicitó la baja de licencia gremial a Carlos Simón, lo que significaría que debería volver a trabajar en las barreras sanitarias de Iscamen, sector en el que se desempeña y es delegado. De esta forma, la idea de la conducción de ATE es quitarle representación y congelar a Simón, quien legalmente es el tercero en la línea de importancia luego de Blas y Roberto Macho.
La respuesta de Carlos Simón.
Luego de la conferencia de prensa donde un sector de ATE metió a Simón en la picadora de carne en la puerta del gremio se improvisó la respuesta del secretario gremial de ATE, quien esperó a los medios en la vereda ya que se le impidió ingresar al sindicato.
Ahí, Simón salió al cruce de las declaraciones de Blas y la acusó de dictadora, recriminándole también su cercanía al Frente de Izquierda, partido al que la titular de ATE apoya abiertamente.
Este es el reino del revés, me dice a mí que tengo una alianza con un partido político cuando ella sale constantemente a bancar a un sector. ¿Qué va a hacer mañana si el Frente de Izquierda es Gobierno?, se preguntó Simón, al tiempo que mostró su enojo por la forma en que Blas conduce el gremio.
Raquel Blas es autoritaria, en ATE o se coincide con ella o se es un traidor, no se puede decir ni opinar absolutamente nada. Cuando alguien dice algo que no le gusta es agredido físicamente, como me pasó la última semana, añadió.
Así, si bien Simón admitió que durante la conducción de Raquel se consiguieron muchísimos logros en ATE aseguró que tiene prácticas de una patota y similares a las que tanto le critica a los partidos políticos. A lo que se refiere Simón es que, según su denuncia, a los delegados que lo apoyan en su intento de democratizar el gremio se les ha quitado la licencia gremial, anulando su participación.
De esta manera, pese a que desde ahora no será reconocido por Blas como parte de la conducción del sindicato y su voz no representará la de ATE, Simón resalta que armará una lista propia para participar de las elecciones del gremio en 2015.