De acuerdo con un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la cosecha gruesa fue guardada, en gran medida, en bolsas plásticas.
Con la cosecha gruesa terminada y con 40 millones de toneladas de granos almacenados en bolsas plásticas, según el INTA, surgen las dudas sobre el manejo de esta tecnología.
En este contexto, los técnicos del INTA Balcarce Buenos Aires dan las pautas para ser eficientes con esta alternativa exitosa y accesible para conservar la calidad.
De este modo, adelantaron lo que expondrán en el 1° Congreso Internacional de Almacenamiento de Granos en Silo bolsa, del 13 al 16 de octubre en Mar del Plata.
Según Leandro Cardoso, técnico del grupo de Poscosecha de INTA Balcarce "entre el 5 y 8% de las bolsas sufre algún problema durante el almacenamiento que compromete la calidad del grano y resulta en pérdidas económicas".
En esta línea, el técnico aseguró que gran parte de las causas radican en una falta de planificación, previo al embolsado y para evitar esto, el técnico de Balcarce recomendó armarlas en terreno alto y firme, libre de vegetación, piedras u otro elemento que pueda romper la bolsa, y respetar el estiramiento aconsejado por el fabricante para evitar los riesgos de rotura.
Asimismo, se deberá realizar un monitoreo de las condiciones cada diez días que garanticen la correcta conservación de los granos.
"Una alternativa viable son los playones", indicó el especialista y destacó sus ventajas: "Se trata de destinar sitios preparados para recepcionar los silobolsas, en vez de disponerlos distribuidos en los lotes de cosecha".
Agregó que "mantenerlos agrupados facilitará las tareas de preparación del terreno, monitoreo y mantenimiento, lo que garantiza además el acceso a las bolsas para extraer la mercadería en cualquier momento".
A fin de conservar la calidad del grano, consideró "fundamental" mantener la hermeticidad de los silobolsas para evitar el intercambio gaseoso entre el interior y el ambiente externo y la entrada de agua.
"El termosellado de la bolsa es el método más efectivo para garantizar una adecuada hermeticidad", indicó Cardoso quien en cuanto a la protección de las bolsas de los animales silvestres o roedores, ponderó la necesidad de "realizar tareas preventivas y de control de roturas".
Para ello, recomendó la instalación de un cerco eléctrico que cuente con varios hilos con un mínimo de 15 centímetros de distancia del suelo, si se busca mantener alejado a animales pequeños, como por ejemplo a los peludos.
"Otra alternativa preventiva detalló Cardoso es la aplicación de cebos tóxicos en los extremos de la bolsa y dentro de tubos de PVC que garanticen el acceso exclusivo a roedores".
En cuanto al uso de repelentes, el técnico la consideró una tarea "complementaria al cerco eléctrico y cebos" que deberá realizarse mediante la aspersión del producto diluido con agua en los laterales de la bolsa y en el piso.