"Aquí jugábamos al escondite cuando éramos pequeños", dice María José López de Heredia mostrando los miles de barriles de roble alineados en los oscuros pasillos de la bodega fundada por su bisabuelo, una de las de mayor renombre de La Rioja.
"Aquí jugábamos al escondite cuando éramos pequeños", dice María José López de Heredia mostrando los miles de barriles de roble alineados en los oscuros pasillos de la bodega fundada por su bisabuelo, una de las de mayor renombre de La Rioja.
Imaginada por el arquitecto estadounidense Frank Gehry, su inusual silueta acoge 43 habitaciones de lujo para huéspedes en su mayoría españoles o norteamericanos. Su construcción, con un coste nunca revelado, aportó también un gran renombre a la bodega Marqués de Riscal.
Antes de su construcción, esta bodega fundada en 1860, que vende 5,5 millones de botellas al año, 70% de ellas para la exportación, recibía unos 2.000 visitante anuales. Hoy, son casi 70.000.
A menos de 10 km de allí, sobre el horizonte de la cordillera se dibuja el tejado sinuoso y metalizado de Ysios. A diferencia de sus homólogas centenarias, esta bodega, propiedad del grupo francés Pernod-Ricard, fue creada al mismo tiempo que el edificio, obra del arquitecto español Santiago Calatrava, en 2001.
El vino ante todo
"La arquitectura es el envoltorio", pero "lo más importante, por encima de todo, es nuestro vino", afirma la responsable de comunicación de Ysios, Marta Gómez.
Las bodegas construidas por grandes arquitectos "han dado a La Rioja mucha visibilidad", reconoce el consejero regional de Turismo, Gonzalo Capellán, señalando que el turismo vinícola atrae especialmente a británicos, alemanes y estadounidenses.
"Exportamos cada año 150 millones de botellas a esos mercados: quieren conocernos, ver dónde nace la botella", agrega, esperando que la región gane aún mayor renombre tras la candidatura presentada a la Unesco para entrar en el patrimonio inmaterial de la humanidad.
Era "un recurso natural que teníamos entre nosotros", recuerda. Ahora, 80 bodegas abren sus puertas a los visitantes, frente a unas pocas hace diez años. "Hubo que convertirlo en un producto turístico" y eso "ha implicado un cambio de mentalidad absoluto", añade.
Una evolución que debe continuar, según Ramón Estalella, secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos.
"Se han hecho demasiado hoteles muy bonitos, con mucho encanto, pero muy pequeños. Eso hace que rentabilizar esas inversiones sea muy difícil", afirma llamando a integrar a profesionales del sector turístico.
López de Heredia reconoce: "en nuestra casa estamos formados como viticultores y bodegueros, no como empresa del turismo". "Estamos prácticamente empezando", agrega.
En su bodega, como en Marqués de Riscal e Ysios, los visitantes ganan importancia, pero, asegura, "no van a suplantar jamás el trabajo de la viña". Fuente: AFP

