A casi dos meses de las elecciones legislativas, el destino de Eduardo Carreras, más conocido como el padre Lalo, es incierto por haber participado de la campaña política del ex intendente de Guaymallén y actual diputado nacional, Alejandro Abraham. Sucede que el Arzobispado está al tanto del malestar que generó en ciertos fieles la conducta del religioso, y decidió tomar cartas en el asunto.
Quien practica la religión católica, sabe que la Iglesia generalmente no alienta la intervención activa de los sacerdotes en la vida política, ya que para ese rol están los laicos (personas que no pertenecen a la curia).
Es por esto, que la participación del padre Lalo en el spot publicitario de Abraham en las elecciones de octubre, generó cierto revuelo en la comunidad de Guaymallén, polémica que no tardó en llegar hasta el Arzobispado.
De acuerdo a lo expuesto por el vocero de la Iglesia mendocina, el sacerdote Marcelo De Benedectis, el Arzobispado está al tanto del malestar que hay entre algunos fieles por la aparición de Carrera en una campaña política.
"La Iglesia es muy sensible con respecto a estos temas, por eso se ha seguido el camino eclesial correspondiente", informó De Benedectis a SITIO ANDINO sin dar más explicaciones.
Hoy en día, la comunidad católica de la Sagrada Familia, parroquia que el religioso en cuestión dirige, como la del resto del departamento está dividida. Sin embargo, es fuerte el respaldo con el que cuenta el padre, ya que según pudo verificar este diario, un gran número de fieles se ha manifestado a favor y dispuesta a luchar para que el cura se quede en Villa Nueva.
Es importante recordar que en su momento, el también director del Instituto Leonardo Murialdo, dijo a un diario local que él decidió participar de la propaganda política porque Abraham "había ayudado mucho a la Iglesia".
Sin embargo, ahora, el posible traslado es uno de los rumores que anda dando vueltas entre los fieles católicos de Guaymallén. Sólo resta esperar cual será el destino del sacerdote.
El spot de campaña donde participó el padre Lalo