Vaca Muerta: más de 13.000 inscriptos en los primeros cursos de formación técnica en Neuquén
Más de 13.000 personas se inscribieron en los primeros cursos del Instituto de Formación Técnica Vaca Muerta, revelando una fuerte demanda de empleo calificado.
Más de 13.000 personas se inscribieron durante febrero en los primeros cursos del Instituto de Formación Técnica Vaca Muerta, una iniciativa impulsada por empresas del sector energético junto al Estado provincial y el municipio de la ciudad de Neuquén, con el objetivo de formar mano de obra calificada para acompañar el desarrollo del principal yacimiento no convencional del país, Vaca Muerta.
La magnitud de la respuesta sorprendió a los organizadores y dejó al descubierto una demanda social que trasciende el plano educativo. El instituto nació como respuesta a uno de los principales cuellos de botella que enfrenta Vaca Muerta en su fase de expansión: la escasez de perfiles técnicos preparados para operar en un entorno de alta complejidad tecnológica y exigentes estándares de seguridad.
Desde la conducción del proyecto admiten que el volumen de inscriptos superó ampliamente las previsiones iniciales y expresa una percepción social extendida sobre la búsqueda de la salvación con un buen trabajo registrado y bien pago en momentos de precariedad laboral y salarios promedio por debajo de la línea de pobreza.
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Los alumnos reciben formación para desempeñarse en las distintas profesiones que requiere el trabajo en Vaca Muerta
Oferta académica orientada a Vaca Muerta
La propuesta académica para el primer tramo del año está directamente vinculada a las operaciones en yacimiento. Los cursos iniciales abarcan funciones críticas como operador de perforación, fractura e instrumentación, además de una formación específica en seguridad operativa. A partir del segundo trimestre se suman especialidades de mantenimiento mecánico, eléctrico y de producción, áreas indispensables para garantizar la continuidad y eficiencia de las tareas en campo. La planificación anual prevé capacitar entre 2.000 y 2.500 personas, un objetivo que combina prudencia operativa con una clara proyección de crecimiento.
El sistema de admisión, basado en preinscripciones, asignación de vacantes y listas de espera, anticipa una dinámica de formación permanente. Esta continuidad resulta clave en un sector caracterizado por la rápida incorporación de tecnología y por exigencias crecientes en materia de productividad y cuidado ambiental. La alta demanda inicial refuerza la necesidad de ampliar progresivamente la capacidad formativa.
Articulación público-privada
La participación de operadoras líderes, entre ellas YPF, otorga al instituto un vínculo directo con el mercado laboral y sus requerimientos concretos. Al mismo tiempo, la intervención del Estado provincial refuerza una estrategia de desarrollo territorial que apunta a maximizar el impacto local del auge energético, evitando que la expansión productiva quede disociada del entramado social de la región.
“Estamos muy contentos con la respuesta que tuvimos y con el interés que despertó esta primera etapa”, señaló Gustavo Schiappacasse, director ejecutivo de Fundación YPF, al subrayar que la industria demandará cada vez más perfiles técnicos especializados y el instituto es una forma de anticiparse a la demanda de recursos humanos para sostener el ritmo de crecimiento.