Concurso de acreedores

La crisis que atraviesa una tradicional fábrica de chocolates de Mendoza

Su dueño se presentó en la Justicia concursal a fin de reestructurar una deuda. "Larga" lista de acreedores para superar la crisis que afecta a la fábrica.

Por Miguel Ángel Flores

Más allá del largo camino recorrido y el arraigo entre los clientes, el duro presente económico no perdona. Es lo que le pasa a cada vez más empresas argentinas: de hecho, el de una conocida fábrica con 45 años de vida en Mendoza y hoy acorralada por una crisis financiera es testimonio de esta difícil realidad.

Por estos días, la fábrica de chocolates La Cabaña intenta mantenerse a flote en medio del concurso de acreedores que en lo que va del 2024 ya dio un par de pasos. El proceso es normalmente la instancia en la que se busca regularizar una deuda y evitar así la quiebra, el punto de no retorno sobre todo para las pymes mendocinas que atraviesan desde hace tiempo una crisis de ventas.

Ahora, abril es un mes clave para el futuro. Es que hasta el próximo 22 los acreedores de Smovir podrán presentarse ante la Justicia a verificar los montos que reclaman para que el juez Pablo González Masanés habilite a la sindicatura a seguir con el proceso.

La historia y la fábrica en números

Si bien Sitio Andino intentó recabar, sin éxito, la opinión de miembros de la familia Smovir sobre la situación, desde la firma enarbolan lo que es casi un lema: "Somos la empresa con más historia de Mendoza, y estamos dedicados a elaborar el mejor chocolate de la región. Fabricamos felicidad".

Hay mucho en juego para la fábrica, que respalda esa afirmación en números: elabora 1.200 kilos de chocolate al día. Y comercializa más de 110 productos distintos entre sus 7 locales.

Con el tiempo, su cartera ha ido diversificándose a partir de las variantes, para incluir confituras (800 kilos por día), bombones y chocolate en rama, además de unas 20 mil alfajores.

Y para Pascua toca uno de sus picos de producción en el año: en Semana Santa alcanzó las 60 toneladas entre los clásicos huevos y otras figuras.

La Cabaña fue fundada por Carlos Smovir padre en pleno Mundial de Fútbol de Argentina en 1978. Con el tiempo, Smovir, considerado como el pionero del chocolate mendocino, que falleció en setiembre de 2020, dejó en manos de sus 4 hijos la conducción de la firma: Sandra (55), los mellizos Carlos y Daniel (54) y Diego (51), quien se apartó de la sociedad hace algunos años.

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Cada día, la fábrica produce y comercializa miles de kilos de chocolate en Mendoza

Cada día, la fábrica produce y comercializa miles de kilos de chocolate en Mendoza

La crisis y un concurso extenso

Con sus reconocidos productos como estandarte, la marca se convirtió con los años en un valor intangible tanto para los mendocinos como para los mismos turistas, que suelen ser parte de visitas guiadas por las instalaciones de la fábrica y las tiendas de La Cabaña para conocer el proceso de producción de sus distintos tipos de chocolate y los productos terminados.

De hecho, en varias plataformas de viajes como Tripadvisor se la presenta al mundo como "la más tradicional fábrica de chocolate de Mendoza".

Tal vez por eso, desde la sindicatura asumen que hay mucho trabajo por delante para intentar poner a salvo el futuro de la firma.

Así lo reconoce la síndico Sandra Merino, quien, sin dar cifras de la deuda que se busca regularizar a través del concurso preventivo, califica a la causa, caratulada como "Smovir Carlos Eduardo p/Concurso Pequeño" como "significativa".

Si bien la lista de acreedores es extensa, en casi un mes y medio desde la apertura del concurso aún no hubo presentaciones. Lo que sin embargo, para Merino tampoco es indicio habida cuenta de que suelen acumularse durante la última semana previa al vencimiento del plazo (el lunes 22 de abril).

"Hay una extensa nómina de acreedores, pero todo responde a los plazos procesales", acotó la síndico.

De eso dependerá algo que desvela al seno de los Smovir: que la situación financiera de Smovir no afecte activos de La Cabaña.

Luego, durante la primera semana de mayo, será el tiempo de las impugnaciones, otro paso exigido por la ley de Concursos y Quiebras. El resto de la historia está por escribirse.

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