Menos carne vacuna y más pollo: el cambio de hábito que se consolida en los hogares argentinos
Las proyecciones para 2026 indican que el consumo de carne aviar alcanzará un nuevo máximo en Argentina. El encarecimiento de la carne vacuna y la búsqueda de opciones más económicas explican gran parte del cambio de hábito.
La carne vacuna pesa en el bolsillo y el pollo se encamina a un récord de consumo
La carne de pollo sigue consolidándose como la proteína animal que crece en consumo por parte de los argentinos. Impulsado por el aumento sostenido del precio de la carne vacuna y la necesidad de cuidar el bolsillo, el consumo de pollo alcanzaría un récord histórico durante 2026, profundizando una tendencia que comenzó hace varios años y que hoy modifica la dieta de millones de familias.
Las proyecciones del sector avícola indican que este año el consumo podría ubicarse en torno a los 50 kilos por habitante, un nivel sin precedentes para el país.
El dato confirma el crecimiento sostenido de una proteína que ya logró desplazar a la carne vacuna como la más consumida en Argentina.
El precio de la carne vacuna cambió los hábitos de consumo
La menor oferta de hacienda, junto con una demanda sostenida tanto en el mercado interno como en las exportaciones, llevó los precios de la carne vacuna a niveles históricamente elevados. Frente a ese escenario, muchas familias comenzaron a reemplazar parte de su consumo por alternativas más accesibles, como el pollo y el cerdo.
Especialistas del sector sostienen que ya no se trata únicamente de una decisión vinculada al precio, sino también de un cambio estructural en los hábitos alimentarios de los argentinos.
El pollo se consolida como la carne más elegida
Los datos más recientes muestran que durante 2025 el consumo de pollo alcanzó los 49,4 kilos por habitante al año, superando los 47,3 kilos registrados para la carne vacuna, una diferencia que se ampliaría durante 2026.
A este fenómeno se suma el crecimiento del consumo de carne porcina, lo que refleja una mayor diversificación en la dieta de los hogares.
Según los analistas, la combinación entre pollo, cerdo y carne vacuna permite mantener un nivel elevado de ingesta de proteínas, aunque con una distribución muy distinta a la que predominaba años atrás.
En el marco del 60° aniversario del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) y la celebración del Día Nacional de la Avicultura junto a la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA), el presidente de CEPA, Franco Santangelo, destacó el rol estratégico de la actividad en la seguridad alimentaria y en el desarrollo económico del país. “Somos sin duda la proteína más económica y accesible, y tenemos el deber y el compromiso de alimentar a nuestra población”, afirmó.
Una opción más económica y versátil
Además del precio, la carne aviar presenta otras ventajas que explican su crecimiento. Su costo por kilo continúa siendo considerablemente inferior al de muchos cortes vacunos, ofrece una amplia variedad de preparaciones y tiene tiempos de cocción más cortos, características que la vuelven atractiva para las familias que buscan reducir gastos sin resignar valor nutricional.
El sector avícola también logró aumentar la producción durante los últimos años, garantizando una oferta estable y permitiendo abastecer el mercado interno sin grandes sobresaltos.