viernes 24 jun 2022
polilla de la vid

Lobesia: en 40% de viñedos pero sin plata para combatirla

Buscan una campaña "fuerte" sobre 55 mil hectáreas con Lobesia, presupuestada en u$s 15 millones. La Nación prometió un adelanto de $650 millones que aún no llegan.

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Por Miguel Flores 22 de junio de 2022 - 08:05

No es el primer año que ocurre, pero en apariencia este ciclo resulta más preocupante la falta de fondos para combatir la Polilla de la Vid, o Lobesia Botrana. Sucede que la presencia de la plaga instalada hace más de una década entre los viñedos creció: casi 40% de la superficie productiva de Mendoza está afectada, mientras los productores ven cómo el invierno avanza sin los insumos necesarios, y por tanto sin certezas sobre si efectivamente se podrá frenarla o controlarla.

En el medio, el factor político también juega. Durante la Fiesta de la Vendimia el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, había prometido girar parte de los fondos necesarios (casi $1.900 millones para toda la campaña 2022-23), un adelanto de $650 millones que aún brillan por su ausencia. Mientras tanto, con una Provincia que aún no tiene partida asignada, el ciclo biológico de Lobesia corre y con el la urgencia de una intervención para evitar que el daño sea mayúsculo.

"La campaña 2018-19 fue la última fuerte y así se lograron áreas sin detección de insectos. Luego hubo algunas más "light" que sirvieron en todo caso para demorar un rebote acelerado. Ahora nuevamente se necesita encarar una campaña relativamente grande, porque existen unas 55 mil hectáreas comprometidas con una fuerte presencia de la plaga", reseñó ante la consulta de Sitio Andino el coordinador del Programa contra Lobesia Botrana del Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza), Guillermo Azin.

En alerta

En el medio, la trama se pone más compleja porque suma el factor cambiario y las dificultades para importar. Las feromonas utilizadas en las trampas del insecto son ingresadas por apenas 2 o 3 firmas desde el exterior a valor dólar, lo que encarece cada año más el costo del plan para controlar a la polilla.

En este 2022 el presupuesto asciende a u$s 15 millones. Para colmo, el "ruido" sobre la disponibilidad de moneda estadounidense hace que las empresas proveedoras demoren sus decisiones y generen interrogantes acerca de si el principal insumo llegará a Mendoza en tiempo y forma para repartir los difusores en las fincas.

La pregunta es ¿qué tanto riesgo corre la vitivinicultura mendocina?.

Azin toma el mapa de 55 mil hectáreas comprometidas, y advierte que el foco está puesto en el Valle de Uco, a pesar de que allí hubo mucho accionar de defensa en manos privadas. A su criterio, con los $650 millones se podrían empezar a tratar unas 38 mil, y admite que a esta altura de la temporada ya deberían haber estar en curso las licitaciones para la compra de todo lo necesario.

Al respecto, proyecta que "si no se hace nada existe la posibilidad de pérdidas sobre alrededor del 40% de la producción. Además, podrán utilizarse insecticidas, pero está comprobado que el resultado óptimo lo da el tratamiento integral".

Ese tratamiento integral incluye el uso de los difusores, feromona floable (aplicada con aviones) e insecticidas. Mientras tanto, a diferencia de otros ciclos, Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria) delegó el manejo operativo en Iscamen. El organismo que tiene al veterinario Sergio Rossi a cargo de la Regional Cuyo sólo conserva el rol fiscalizador y sancionatorio en caso de que los productores incumplan con las medidas del Programa (tipo de tratamiento y plazos para hacerlo).

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Expectativa por la llegada de fondos para combatir a Lobesia Botrana

Expectativa por la llegada de fondos para combatir a Lobesia Botrana

Entidades, detrás de una nueva ley

Pero no es el único factor que dibuja un contexto complicado. El hecho de que se haya vencido la ley provincial que aseguraba fondos y tapaba "baches" por parte del Ejecutivo mendocino es otro palo en la rueda.

"Faltan recursos. Habiendo avanzado controlándola en un área grande, es una pena ceder porque su poder de multiplicación es muy grande. Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para conseguir los fondos antes de que vuelvan las altas temperaturas", señaló el presidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM), Eduardo Córdoba.

Al respecto, en momento de rentabilidad en crisis tampoco es una opción el aporte de los productores. Para Córdoba "las posibilidades financieras de los productores son escasas, se requiere un plan integral. Tampoco tiene sentido si uno cura y el vecino no, o repartir difusores de feromonas en algunos lugares solamente".

Por eso, junto a otras entidades como Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas), ya trabajan en un proyecto para que una nueva ley de financiamiento sea sancionada por la Legislatura más temprano que tarde, en reemplazo de la que se aplicó hasta el año pasado y no pudo prorrogarse.

Calendario 2022-23: el reloj corre

La principal urgencia está en llegar a tiempo para la primera etapa del plan de combate del insecto, que pasa el invierno como crisálida o pupa en estado de diapausa. Es la que corresponde a la colocación de difusores de feromonas por bloques (sin costo para los productores), que permiten aplicar la Técnica de Confusión Sexual. El criterio de distribución está supeditado a las áreas como mayores niveles de presencia de la plaga.

El ciclo marca que los insumos deberían estar a tiempo, esto es, en agosto a más tardar. Porqué? La polilla empieza a volar en estado adulto (hoy como crisálida o pupa) durante las primeras semanas de setiembre, algo que técnicos de Iscamen y Senasa analizaron a principios de mayo en San Juan: fue cuando, presidida por Rossi, director del Centro Regional Cuyo del Senasa, se hizo un balance de la la campaña 2021-22 y empezaron a discutirse "propuestas" para el nuevo ciclo 2022-23 del llamado Sistema de Medidas Integradas (SMI).

La segunda etapa consistirá en el servicio de tratamientos aéreos sobre áreas determinadas de los Oasis Norte y Este: en esa insancia se busca "acorralar" al insecto tanto en viñedos en plena producción, como en estado de abandono y semi-abandono (los "hospederos" más accesibles para la polilla), lo que colabora notablemente con las acciones que realizan los productores para disminuir las poblaciones de Lobesia.

En una tercera etapa se entregará, a productores seleccionados según criterios técnicos y disponibilidad de productos, insecticidas específicos para el control de la primera generación del insecto.

Una cuarta etapa prevé la aplicación de feromonas pulverizables vía aérea en áreas determinadas según los niveles de presencia del insecto, a fin de limitar su reproducción. Pero, se aclara, su ejecución es en función de los recursos disponibles.

Por último, una QUINTA ETAPA supondría el empleo del servicio de tratamientos aéreos sobre algunos sectores de los Oasis Norte y Este, a fin de complementar acciones de control durante la segunda generación del insecto.

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