La industria metalúrgica atraviesa unacrisis profunda que impacta de lleno en la actividad y condiciona el desarrollo económico nacional. Desde hace meses, la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la Argentina (ADIMRA) advierte sobre esta caída, que en los últimos relevamientos ya alcanza el 10,3% interanual.
En este contexto, Sitio Andino consultó a la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Mendoza (ASINMET) para identificar las particularidades en la provincia. Julio Totero, presidente de la comisión de Minería de la entidad, señaló tres frentes donde se concentra el impacto: petróleo, agroindustria y obra pública.
En Mendoza, en cambio, la dinámica responde más a la economía regional y a la retracción de sectores claves:
Petróleo: “La salida de YPF del convencional en la zona norte dejó a muchas empresas de servicios -la mayoría metalúrgicas- con muy poco trabajo. Hay un nivel muy bajo de contrataciones y servicios”, explicó Totero.
Agroindustria: “Es clave en Mendoza, pero hoy no está demandando bienes y servicios. La situación del sector vitivinícola es conocida. En frutas y hortalizas hay algunos segmentos con buen momento, como frutos secos -nuez, almendra, pistacho-, pero es un sector muy chico y no alcanza a compensar la caída del resto”.
Obra pública: “En Mendoza no se frenó tanto por el tema de los fondos de resarcimiento, pero no hay grandes obras nacionales. Eso reduce el nivel de actividad de quienes trabajaban en estructuras o vinculados a ese segmento”.
El atraso cambiario perjudica a la industria metalúrgica.
Tenemos un dólar muy planchado desde hace tiempo y una inflación en dólares alta. Un producto que hoy compramos a un dólar, en pesos a 1.400, con una inflación del 30% debería valer a fin de año 1.700 o 1.800, pero sigue valiendo 1.400. Al no ajustarse el tipo de cambio, quedamos cada vez más afuera de los mercados. Tenemos un dólar muy planchado desde hace tiempo y una inflación en dólares alta. Un producto que hoy compramos a un dólar, en pesos a 1.400, con una inflación del 30% debería valer a fin de año 1.700 o 1.800, pero sigue valiendo 1.400. Al no ajustarse el tipo de cambio, quedamos cada vez más afuera de los mercados.
De este modo, la crisis combina factores propios de la estructura productiva local con desequilibrios de la política cambiaria, lo que profundiza la pérdida de competitividad.
Apertura de importaciones y competencia desigual
La apertura de importaciones no es un fenómeno aislado y también impacta en la industria metalúrgica, donde la producción china compite con ventajas que el sector local no tiene.
Totero se mostró a favor de la apertura, aunque con matices: “Estoy de acuerdo con la apertura del mercado, no creo que deba estar cerrado como lo estaba, porque eso genera atraso e ineficiencia”. Sin embargo, advirtió sobre la necesidad de hacerlo con resguardo.
“Abrir el mercado indiscriminadamente frente a países donde no tenemos escala ni condiciones impositivas y financieras similares, como China o India, requiere algún control”, completó en conversación con Sitio Andino.
El dirigente ejemplificó esta situación con proyectos de litio, donde la competencia no sólo es con productos importados sino con empresas extranjeras que ejecutan obras completas. En ese escenario, los costos laborales e impositivos y la falta de financiamiento local generan una clara desventaja.
importacion china
De acuerdo a Totero, el problema no es la apertura de importaciones sino que ocurra de forma indiscriminada.
Igualdad de condiciones para competir
En esta línea, Totero sostuvo:
Si nos dan las mismas condiciones, no tenemos problema en competir. Si nos dan las mismas condiciones, no tenemos problema en competir.
Remarcó que el principal problema no es la calidad ni el precio, sino el acceso al financiamiento. Si bien destacó la mejora en las tasas del Banco Nación, consideró que aún no alcanza para equilibrar la competencia internacional.
Finalmente, Totero advirtió que la apertura deja de ser virtuosa cuando afecta la producción local: “Si no hay financiamiento local, hay que generarlo o proteger a quienes compiten con quienes sí lo tienen. Las políticas deberían contemplar la realidad de cada sector”.